La informática gallega reconoce a Virginia Mato como referente femenino con el Premio Ada Byron
La investigadora coruñesa, codirectora de la cátedra interuniversitaria ALDABA-WIB con la UVigo, será distinguida en junio en Santiago por su trayectoria investigadora y su compromiso con la visibilidad femenina en las TIC

La investigadora Virginia Mato. / FDV
La informática gallega premiará este junio a una de sus voces más sólidas y comprometidas. La ingeniera informática y doctora en Informática Virginia Mato ha sido distinguida con el Premio Ada Byron de la XVIII Noite da Enxeñaría en Informática de Galicia, un reconocimiento con el que el Colexio Profesional de Enxeñaría en Informática de Galicia (CPEIG) quiere poner en valor tanto su trayectoria académica e investigadora como su labor en favor de una mayor presencia de las mujeres en el sector tecnológico.
La profesora de la Universidade da Coruña (UDC) recogerá el galardón el próximo 12 de junio en Santiago, en una gala que se ha consolidado como uno de los principales escaparates del ecosistema TIC gallego. Pero el reconocimiento trasciende lo estrictamente curricular. En Virginia Mato confluyen la docente, la investigadora y la divulgadora empeñada en desmontar inercias que todavía hoy alejan a muchas jóvenes de las carreras tecnológicas.
El CPEIG la define como un «referente próximo e necesario», una profesional cuya trayectoria ayuda a combatir la idea de que la tecnología sigue siendo un terreno esencialmente masculino. En la argumentación del premio, el colegio destaca que su ejemplo inspira a niñas y jóvenes, activa vocaciones y ofrece a las familias modelos cercanos con los que identificarse. En otras palabras, reconoce en Mato una figura capaz de intervenir no solo en la universidad o en los laboratorios, sino también en el imaginario social que rodea a las profesiones tecnológicas.
Natural de A Coruña y criada en Padrón, Virginia Mato se tituló como ingeniera informática en 2007 y se doctoró en 2011 en la propia UDC. Su perfil combina una sólida carrera docente con una intensa actividad investigadora, pero también una mirada muy clara sobre la evolución de la profesión. Desde su experiencia académica, observa que la informática ha dejado atrás una visión cerrada y tradicional para convertirse en una disciplina cada vez más transversal, presente en todos los sectores y profundamente conectada con la vida cotidiana.
Así lo resume ella misma al explicar que «trasladamos ao estudantado unha maior conciencia do impacto real que ten a tecnoloxía na sociedade. Xa non se trata só de desenvolver ferramentas, senón de entender para que se utilizan e como inflúen en ámbitos tan diversos como a saúde, a educación ou a sustentabilidade». En esa transformación, subraya además el peso creciente de áreas como la inteligencia artificial, la ciencia de datos o la ciberseguridad, así como la necesidad de formar perfiles capaces de combinar conocimiento técnico con creatividad, análisis y capacidad de adaptación.
A su juicio, la irrupción de la IA generativa ha abierto además una nueva etapa en la enseñanza y en el propio ejercicio profesional. «A irrupción da intelixencia artificial xenerativa supón un reto que está transformando a forma na que se aprende e se traballa, obrigando a reformular metodoloxías docentes e a poñer máis énfase na comprensión, o pensamento crítico e o uso responsable destas ferramentas. É unha profesión en constante transformación e adaptación», sostiene.
Igualdad en las TIC
Pero si hay un ámbito en el que Virginia Mato ha ganado visibilidad pública en los últimos años es el de la igualdad en las TIC. Desde noviembre de 2021 codirige la Cátedra ALDABA-WIB (Women, ICT & Business), una iniciativa interuniversitaria entre la UDC y la Universidade de Vigo orientada a dar visibilidad a las mujeres en el mundo tecnológico, promover vocaciones y combatir estereotipos de género desde edades tempranas.
Su planteamiento huye de soluciones milagrosas y apuesta por una estrategia sostenida en el tiempo. «Non se trata dunha solución rápida, senón dunha carreira de fondo. Creo que se está a producir un cambio progresivo, xa que a percepción da tecnoloxía está evolucionando e a sociedade comeza a entender que o talento non ten xénero», afirma. Mato aprecia un interés creciente en las nuevas generaciones y en sus familias, aunque advierte de que el reto real consiste en lograr que esa curiosidad inicial madure y se mantenga hasta el momento decisivo de elegir estudios y profesión.
Dentro de esa labor, la cátedra ha impulsado proyectos con vocación práctica y capacidad de medición. Uno de los más relevantes es el Barómetro de brecha de género BBG-TIC, un estudio pionero que analiza la desigualdad en los estudios tecnológicos en Galicia y ofrece datos para orientar decisiones institucionales. La propia Mato insiste en que la brecha no responde a una sola causa, sino a una suma de factores culturales, sociales y educativos que siguen rodeando a la ingeniería informática de tópicos y percepciones distorsionadas.
Lo explica con claridad: «A brecha de xénero nas TIC é un fenómeno complexo que non responde a unha única causa, senón á combinación de factores culturais, sociais e educativos que converxen en que a profesión de enxeñeiro ou enxeñeira informática sigue sendo, a día de hoxe, unha gran descoñecida, rodeada de estereotipos e percepcións afastadas da realidade». Esa visión reduccionista, añade, impide a muchas niñas proyectarse en un ámbito que a menudo se presenta como puramente técnico, cuando en realidad tiene una enorme capacidad para mejorar la vida de las personas.
Los datos reflejan un avance, pero todavía insuficiente. En los últimos cinco años, la matrícula femenina de primero en estos estudios se ha movido entre el 12 % y el 19 %, alcanzando ese último máximo en el curso 2023/2024. La representatividad mejora si se incorporan alumnas de titulaciones como Ciencia e Enxeñaría de Datos o Intelixencia Artificial, pero el desequilibrio sigue siendo evidente. Mato lo formula en términos de horizonte compartido: «O obxectivo é avanzar cara unha representación máis equilibrada, onde a presenza de mulleres nas titulacións TIC reflicta realmente o talento dispoñible na sociedade. É un proceso gradual, pero cada pequeno incremento xa é un paso na dirección correcta».
Esa baja presencia femenina no es, para ella, un simple problema estadístico o de imagen. Tiene consecuencias directas sobre la calidad del propio sector. «Cando as mulleres non participamos nas carreiras TIC, o sector perde unha pluralidade de perspectivas esencial que empobrece a calidade da innovación», advierte. Y añade que la ausencia de equipos diversos perpetúa sesgos en la tecnología y expulsa a muchas mujeres de un mercado laboral con una alta demanda y excelentes perspectivas profesionales.
La actividad de la cátedra que codirige intenta precisamente intervenir en distintas fases del proceso. Desde la infancia, con el ALDABA TIC-Camp, un campamento tecnológico para menores de entre 6 y 12 años que ha reunido desde 2023 a más de 300 participantes, el 80 % niñas. También en Secundaria y Bachillerato, con VisibilizaTIC, un programa que lleva referentes femeninos del sector a los centros educativos. A ello se suman el certamen Vídeos pola igualdade nas TIC, orientado a que estudiantes de ESO reflexionen sobre estereotipos y acceso a la tecnología a través del lenguaje audiovisual, y los Premios ao talento, destinados a reconocer trabajos universitarios que contribuyan a reducir la brecha de género.
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