Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Las familias se rebelan contra los profesores: llegan a Inspección por sanciones a los alumnos en Vigo

«Antes era excepcional, ahora recurren siempre una expulsión por mal comportamiento», dice una directora

Alumnos en clase, en imagen de archivo

Alumnos en clase, en imagen de archivo / EUROPA PRESS

Sube la litigiosidad en los juzgados... y también en las aulas. Lo que debería ser un doble castigo para el alumno el recibir un expediente de expulsión, se ha convertido en una reprimenda (solo) para los docentes. Así lo confirman varios directores y directoras de institutos de Vigo, conscientes de que cada vez más sus castigos son recurridos ante Inspección Educativa. «Antes era excepcional, pero ahora los padres reclaman todas las sanciones y en ocasiones, no son la mayoría, pero sí mucho más que antes, ante Inspección», cuenta la directora de uno de los IES de la ciudad.

Señala que, ante la apertura de un parte o de un expediente de expulsión de un estudiante por mal comportamiento en el aula, tanto con sus compañeros como con algún miembro del claustro, los progenitores presentan un recurso en administración, para el que cuentan con un plazo de dos días. «Estamos desde dirección todos los días con ello porque las familias no están de acuerdo con la sanción; es algo constante», admite esta directora.

Un «premio» para el niño

La disciplina compartida que debería existir entre docentes y padres no siempre va de la mano ya que, en palabras de esta profesional, muchos «justifican sus acciones». «Incluso nos han llegado a decir que la expulsión es para el niño un premio; si los progenitores lo entienden así es porque en casa no se les sancionará, lo verán como un día de vacaciones para ellos cuando no debería ser así», apremia esta docente.

Desobediencia o insultos

Y es que al final una expulsión el centro educativo, habitualmente por tres días, no es algo arbitrario, sino por conductas graves o reiteradas. Comportamientos en contra de la convivencia escolar son los que motivan estos expedientes de expulsión: desobedecer una orden en clase, insultar o discriminar a otros compañeros e incluso actos violentos hacia el personal docente.

Si bien son la inmensa mayoría, esta última causa justificó la apertura de un expediente de expulsión en un centro educativo del área de Vigo pocos días atrás, expediente que también llegó a Inspección Educativa pero por parte de los padres del menor por su desacuerdo con la sanción impuesta, alegando concretamente abuso de poder.

Falta de autoridad

Estas situaciones tiene una lectura de fondo clara: restan autoridad al cuerpo docente. Se trata de una queja que el profesorado ha puesto sobre la mesa en los últimos años. Cada vez son más los profesionales de la educación que dan cuenta de presiones o imposiciones por parte de padres y madres ante comportamientos inadecuados de sus hijos o incluso para conseguir subidas de nota o aprobados. «Los defienden cuando hay situaciones en las que son indefendibles; y eso hace que nuestra autoridad quede en entredicho», esgrimen varios docentes vigueses consultados por FARO.

De esta realidad también dio cuenta el sindicato educativo ANPE el curso pasado, quien pone de relieve que los mayores problemas que asolan al profesorado durante el último curso se resumen en dos: dificultades con las nuevas tecnologías y presiones realizadas por padres y madres. «Inciden en comportamientos disruptivos de los niños; deben ser agentes socializadores y educadores», explica el colectivo.

Estas reacciones por parte de las familias eran criticadas desde ANPE, que las calificaban como actitudes «poco ejemplarizantes», teniendo una repercusión negativa en el alumno ya que ampara su conducta y provoca una reiteración de este comportamiento.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents