Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La artesanía entra en escena en los Premios Ardán con una escultura de Paula Ojea

Zona Franca renueva la imagen de sus galardones con una pieza de porcelana que une mar, industria, diseño y talento local para distinguir la excelencia empresarial gallega

Regades y Paula Ojea, con la escultura de los Premios Ardán, en el estudio de la artista en Bouzas.

Alba Villar

J. C.

La Galicia que fabrica coches, diseña satélites, impulsa chips fotónicos y compite en los mercados internacionales se mirará este junio en otro espejo: el de la creación artesanal. Los Premios Ardán a la Excelencia Empresarial, promovidos por la Zona Franca de Vigo, estrenarán en su séptima edición una nueva escultura concebida para reconocer a las compañías distinguidas por sus resultados y su capacidad de innovación. No será un simple trofeo. Será también una declaración de intenciones.

La pieza, titulada «Evolución», lleva la firma de la viguesa Paula Ojea, una creadora que ha hecho de la unión entre ingeniería, diseño y cerámica su lenguaje propio. La elección no es casual. Con este giro, la Zona Franca busca actualizar la imagen de sus galardones y asociarla a una idea más amplia de excelencia: la que no solo se mide en balances, productividad o expansión internacional, sino también en creatividad, identidad y capacidad de transformar la tradición en vanguardia.

En el taller de Ojea, en Bouzas, donde toma forma esta nueva remesa de esculturas, el relato de los premios cobra una dimensión casi física. Allí, entre piezas de porcelana, geometrías medidas y un proceso minucioso, la artista ultima un trabajo que no se limita a adornar una gala. Aspira a contar una historia. Y en este caso, esa historia vuelve al mar.

La base conceptual de «Evolución» conecta directamente con la Ría de Vigo y con el propio origen del nombre Ardán, hoy convertido en una referencia del análisis económico gallego. La roca situada frente al barrio de Bouzas, utilizada por pescadores y marineros como punto de referencia para enfilar el puerto, sirve de arranque simbólico a una obra que quiere enlazar pasado y presente. «En esa roca está el origen de la Zona Franca de Vigo que conocemos hoy», explica la diseñadora. Los volúmenes superpuestos de la escultura, con formas próximas al octaedro y dispuestos en rotación, evocan precisamente ese tránsito: del farallón al consorcio, del paisaje marítimo a la arquitectura institucional y empresarial que hoy representa la marca Ardán.

La escultura confeccionada para los Premios Ardan de este año.

La escultura confeccionada para los Premios Ardan de este año. / Alba Villar

Esa lectura encaja con la nueva etapa visual que busca el Consorcio de la Zona Franca. Su delegado, David Regades, subraya que la obra de Paula Ojea «encarna precisamente la combinación de creatividad, rigor técnico, innovación e identidad territorial que define el espíritu de los premios ARDÁN». No es una frase retórica. Resume bien el lugar en el que quiere situarse esta renovación: un terreno en el que el reconocimiento empresarial no renuncia ni al arraigo ni al valor cultural.

Hasta ahora, las empresas galardonadas recibían una pieza figurativa y sobria, una escultura en acero inoxidable con las letras ZF, diseñada por José Molares, autor también de la estatua de Julio Verne en As Avenidas. Ese trofeo, que ha acompañado seis ediciones de los premios, seguirá teniendo presencia: en 2026 será entregado a la firma que reciba el Premio Especial de los Ardán. Pero la incorporación de «Evolución» marca una inflexión. La Zona Franca quería un diseño contemporáneo capaz de simbolizar «el talento local, el emprendimiento y la combinación de tradición y vanguardia que caracteriza a las empresas laureadas», en palabras de Regades.

Trayectoria de la autora

La elección de Paula Ojea refuerza además ese discurso desde la propia trayectoria de la autora. Ingeniera, diseñadora y artesana, Ojea regresó a Vigo hace algo más de una década tras trabajar como ingeniera de estructuras en Nueva York y Barcelona. En 2015 puso en marcha Ojea Studio y desde entonces ha construido un universo creativo reconocible, donde la cerámica dialoga con la precisión técnica y la sensibilidad formal. Sus piezas han llegado a algunos de los hoteles y restaurantes más prestigiosos de Galicia, pero también a circuitos internacionales del diseño y la artesanía contemporánea.

Su nombre quedó definitivamente situado entre las referencias del sector cuando recibió en 2019 el Premio Nacional de Artesanía, concedido por el Ministerio de Industria, por su colección «Cut & Fold». Antes, en 2017, había obtenido la beca Eloy Gesto de Artesanía de Galicia, que le permitió profundizar en sus técnicas cerámicas en estudios japoneses. Más recientemente, en 2025, colaboró con el arquitecto David Chipperfield, premio Pritzker, en el diseño de una tetera para una colección comisariada por Loewe y presentada en la Semana del Diseño de Milán.

Ese recorrido ayuda a entender por qué la Zona Franca ha visto en ella algo más que una firma prestigiosa. También una creadora capaz de traducir en objeto el tipo de valores que los premios pretenden proyectar. Las esculturas, de 30 centímetros y realizadas en porcelana, son piezas únicas. Su geometría no responde solo a una decisión estética, sino también a un razonamiento estructural. Ojea parte del triángulo como unidad básica y lo desarrolla en una composición tridimensional que remite a las grandes celosías metálicas de la ingeniería. Es una lectura que mira, de nuevo, al paisaje vigués: a las grúas del puerto, a los astilleros, a ese perfil industrial que convive con la ciudad y define parte de su carácter.

La sostenibilidad también ha pesado en el encargo. La Zona Franca pidió expresamente que la nueva pieza integrase criterios ambientales y económicos, de modo que pudiera producirse con eficiencia sin perder valor artístico ni calidad material. Ahí volvía a aparecer una de las constantes del trabajo de Paula Ojea: una sensibilidad medioambiental que atraviesa tanto sus procesos como su visión del diseño.

Reconocimiento público

El resultado es un trofeo que quiere funcionar en dos planos. Por un lado, como reconocimiento público a las empresas que alcanzan los indicadores Ardán y destacan por sus modelos de gestión y transformación. Por otro, como obra artística que refuerza la idea de que la economía también se construye desde la cultura y que el apoyo institucional a sectores como el arte y la artesanía forma parte de una política de desarrollo con vocación amplia. Regades lo resume al señalar que estas esculturas «simbolizan y materializan el reconocimiento público a las organizaciones que alcanzan los indicadores ARDÁN y encarnan los valores de excelencia y transformación que impulsa la Zona Franca».

Los Premios Ardán nacieron en 2018 con el propósito de visibilizar la excelencia en la gestión empresarial gallega a partir de los estudios desarrollados por el Consorcio. En la edición de 2025 fueron distinguidas Roeirasa, Hermasa y Compañía Española de Algas Marinas, en Vigo y su área; Aluman Sistemas, Igalia y Torus Software Solutions, en la provincia de A Coruña; y Cuvida, en Ourense. Además, Stellantis España recibió el Premio Especial a la Trayectoria Empresarial, en reconocimiento a su papel como referente industrial y motor económico de Vigo, Galicia y España.

La próxima gala, prevista para principios de junio, añadirá ahora un nuevo lenguaje a ese escaparate del tejido productivo gallego. El de una porcelana que mira al mar, a la industria y a la memoria de Vigo para celebrar a las empresas que mejor representan el presente económico del país.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents