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Empresas de pisos turísticos de Vigo ya instalan medidores de sonido para evitar fiestas

Buscan disuadir a los huéspedes de provocar problemas a los vecinos

La Policía Local interviene menos de 40 veces al año por problemas en los alquileres vacacionales

Sistema de medición del sonido, conectado al telefonillo, en un piso turístico de Vigo.

Sistema de medición del sonido, conectado al telefonillo, en un piso turístico de Vigo. / FdV

En los últimos años han abierto en Vigo decenas de inmobiliarias especializadas en pisos turísticos que ofrecen a los propietarios una gestión integral del proceso para que se olviden de los trámites. Le piden, eso sí, un porcentaje por cada reserva, que normalmente es del 20%. Esas empresas gestionan ya aproximadamente el 30% de los alquileres vacacionales de Vigo, según estimaciones de profesionales del sector. En los últimos tiempos, algunas como Rías Baixas Rentals, han empezado a instalar medidores de sonido en parte de los cerca de setenta pisos que tienen en cartera. El objetivo, tal y como explica uno de los socios de la empresa, Adrian San Juan Surís, es «evitar fiestas, sobre todo en los apartamentos grandes». Es decir, se busca disuadir a los huéspedes de generar problemas a los vecinos de los edificios.

Hay que tener en cuenta que los principales conflictos provocados por clientes de este tipo de alojamientos tienen que ver precisamente con molestias provocadas por ruidos, gritos o tener la música elevada. Un informe de la Policía Local desvela que en los últimos cuatro años han tenido que personarse un total de 120 veces en pisos turísticos, y nunca superando las 40 incidencias anuales. En 2025, concretamente, se registraron 35.

El sector entiende que son cifras muy bajas y que no justifican el veto que muchas comunidades de vecinos ya ejercen a los pisos turísticos, prohibiéndolos de facto mediante una aprobación en junta o una modificación de los estatutos. «Esas decisiones provocan que los propietarios no tengan posibilidad de conseguir un rendimiento económico con su vivienda. No estamos molestando a nadie, el turismo se tiene que democratizar. En nuestro caso, por ejemplo, solo nos constan tres quejas en alguno de los pisos que gestionamos y nos encargamos nosotros mismos de solucionarlas sea cual sea la hora del día», explica Adrián San Juan Surís.

Desde su empresa y otras del sector no entienden por tanto las limitaciones de la ordenanza de pisos turísticos aprobada por el Concello de Vigo, especialmente la posibilidad de declarar áreas, barrios, calles o zonas como zonas saturadas o de intensidad limitada para el uso de viviendas de uso turístico, con el fin de evitar la concentración excesiva de este tipo de alojamientos. «En parroquias como Beade o Bembrive no hay hoteles. Si llega un momento en el que prohíben los alquileres vacacionales en esas zonas, ¿dónde se va a alojar la gente que quiere dormir allí?», se preguntan.

Este tipo de negocios dedicados exclusivamente a la gestión de pisos turísticos se encargan de todo, incluso llevar a cabo las obras necesarias y la consecución de la licencia pertinente. Y a partir de ahí promocionan las propiedades tanto en su plataforma como en las más famosas del mercado (Airbnb...). Crean y optimizan los anuncios incluyendo diferentes idiomas, descripciones detalladas, guías de la ciudad y recomendaciones.

De esta forma, buscan también apoyar el comercio local y el crecimiento de la zona. Concretamente, en algunos casos han llegado a acuerdos con distintos parkings de Vigo para que los huéspedes puedan aparcar con condiciones ventajosas. Y también con locales de hostelería, para desayunar, comer y cenar. En algunos casos van más allá llegando a operar prácticamente como agencias de viajes u hoteles, ofreciendo a sus huéspedes excursiones subcontratadas a una empresa dedicada a ello.

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