Entrevista | Gonzalo Mucientes Sandoval Investigador en el IIM-CSIC y autor del libro «El naturalista impaciente»
«A diario, soy impaciente y nervioso, pero me transformo en un ser paciente y observador cuando me encuentro inmerso en plena naturaleza»
«Este libro es, cierto modo, una manera de mostrar de forma amigable la impresionante biodiversidad que alberga el planeta»

El investigador Gonzalo Mucientes, con un ejemplar de su libro. / Nair Vilas
Como científico ha participado en muchas campañas oceanográficas e incluso buceado con tiburones, pero su curiosidad innata también le ha llevado a recorrer diferentes continentes en viajes personales para llegar a aquellos lugares donde la naturaleza todavía permanece en su estado más puro. En «El naturalista impaciente», de Editorial Discursiva, Gonzalo Mucientes (Sanxenxo, 1978) comparte las experiencias que le han «maravillado». Doctor en Biología Marina, es actualmente investigador postdoctoral en el Instituto de Investigaciones Marinas-CSIC de Vigo después de dos años en el centro Biópolis de la Universidad de Oporto.
—¿De dónde surge la idea de este libro?, ¿pesa más la intención de compartir tantas experiencias vividas o la de concienciar sobre la conservación de los ecosistemas?
—A lo largo de años y tras muchos viajes, he atesorado un gran número de fotografías, historias y datos de campo, a los que he ido dando forma y revisando siempre que he tenido algo de tiempo. Al volver la vista atrás, me he dado cuenta de que con tal cantidad de especies observadas, con las descripciones de los lugares y con algo de ayuda en la edición fotográfica podría hacer algo interesante para un público atraído por lo natural. La idea es mostrar cosas que me han maravillado y despertar la curiosidad innata de la gente observadora.
—¿A qué tipo de lectores les va a interesar?
—Este libro va dirigido a gente curiosa, con ganas de admirar la belleza del mundo natural, que le llame la atención y pase tiempo observando la naturaleza. Y que lo haga de una manera minimalista, sin demasiados recursos, respetuosa y con un afán de conservación.
—¿Por qué se define como naturalista impaciente?
—Todo investigador en el campo de la biología, bajo mi visión personal, es a la vez un naturalista que se maravilla ante aquellos ambientes salvajes todavía bien conservados. Antes de ser científicos, somos naturalistas. Mi carácter diario quizá sea algo impaciente y nervioso, creando planes, pensando en multitud de nuevas tareas y retos. Todo ello desaparece y me transformo en un ser paciente y observador cuando me encuentro inmerso en plena naturaleza.
—¿Siente como investigador que tiene la responsabilidad de divulgar?
—Como investigadores y científicos se espera que traslademos conocimiento a la sociedad. Este libro es, en cierto modo, una manera de mostrar de forma amigable la impresionante biodiversidad que alberga el planeta. Se describen muchos lugares a los que podemos acercarnos de una manera austera y respetuosa, sin demasiados recursos.
«Todo investigador en el campo de la biología, es a la vez un naturalista que se maravilla ante aquellos ambientes salvajes todavía bien conservados»
—El libro está organizado por países y océanos, ¿fueron viajes de trabajo o aventuras personales?
—Gran parte de lo que muestro en el libro son viajes personales, diseñados para la observación de la naturaleza en parques nacionales y áreas que conservan sus valores naturales. Incluyo también campañas en varios océanos del mundo, y otro tipo de exploraciones y expediciones de montaña, por ejemplo.
—Tiene un formato apaisado y una presencia importante de fotografías, ¿qué va a encontrarse el lector en este sentido?
—El libro tiene un formato manejable que intenta ser cómodo para hojear y disfrutar de sus fotografías y descripciones. Las fotografías son todas de mi autoría, excepto alguna en la que aparezco y se indica el autor. He recibido la ayuda de Julio Eiroa, biólogo, montañero y fotógrafo profesional, para la edición y maquetación de gran parte del material incluido, además del apoyo y revisión por parte de la Editorial Discursiva.
—Ha estado en muchos puntos del planeta e incluso buceado con tiburones pero también conoce muy bien la biodiversidad del parque Illas Atlánticas y de las rías gallegas, ¿con qué se queda?
—Con ambas, es una continuidad. Nuestras costas albergan una impresionante biodiversidad, que gracias a la gran productividad de nuestras rías, y su importante resiliencia, son lugares que atraen a muchos observadores y buceadores.
—¿Destacaría alguno de los capítulos del libro por la experiencia vivida o la importancia de ese ecosistema?
—Uno de los países más impresionantes y accesibles para todo naturalista “impaciente” quizá sea Costa Rica, por su cantidad de áreas protegidas y afán desde siempre en la conservación de sus selvas y litoral con una importante red de parques nacionales, además de iniciar acciones de creación de corredores biológicos que ayudan a la conectividad de las especies y su intercambio génico.
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