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El Chuvi forma a hospitales del noroeste peninsular para tratar el cáncer en la casa o el centro de salud del paciente

Un total de 130 pacientes recibieron terapia oncológica en su domicilio o en Atención Primaria

Acaban de extenderlo este mes al centro de salud de Tomiño y prevén cubrir todo el área llevándolo también a Val Miñor

Desde la izq., las enfermeras de Hemoterapia Domiciliaria, Susana Bello e Ana González, junto a la doctora Leticia Álvarez.

Desde la izq., las enfermeras de Hemoterapia Domiciliaria, Susana Bello e Ana González, junto a la doctora Leticia Álvarez. / Cedida

El Programa de Atención Extrahospitalaria Integral del Paciente Oncohematológico puesto en marcha por el Área Sanitaria de Vigo está llamando la atención. Profesionales de otros hospitales se han puesto en contacto para tener más detalles de cómo se están administrando tratamientos a domicilio y en centros de salud para facilitar la atención al paciente. Así es que el Servicio de Hematología del Hospital Álvaro Cunqueiro ha decidido compartir su experiencia.

Profesionales del Hospital Universitario de Cabueñes acuden la próxima semana para formarse y poder implantarlo en su área. Hace un mes, vino también personal de Avilés. Cuenta la doctora Leticia Álvarez que «son modalidades asistenciales que están creciendo a raíz de la época del covid-19». Hospitales grandes de Madrid y Barcelona «tienen más experiencia en la atención domiciliaria». Pero en el noroeste peninsular hay menos. En Galicia, la iniciativa de Hematología del Álvaro Cunqueiro es pionera.

El programa comenzó en 2021 «con muy poquitos recursos» y «se estandarizó y se oficializó» en 2023. Desde entonces, «se han beneficiado 130 pacientes». A través de la hematología domiciliaria administran tratamiento en sus viviendas a pacientes oncohematológicos del municipio de Vigo.

Dos vías

Pusieron en marcha una segunda pata del proyecto el año pasado: la administración en centros de salud. Empezaron en el de Porriño, en febrero de 2025. En abril lo extendieron a Ponteareas y, en junio, a Redondela. Este mismo mes, lo acaban de poner en marcha en Tomiño, donde hizo falta realizar una pequeña obra. Y la voluntad es extenderlo también a Val Miñor, con lo que se abarcaría todo el territorio de referencia del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo —en O Morrazo, la mayor parte de la población está adscrita a Ribera Povisa—.

Se busca que el paciente pueda recibir el tratamiento en una ubicación más próxima a su hogar que el hospital. «Los pacientes oncohematológicos, cada vez viven, más gracias a los tratamientos, que en la mayoría van a ser de duración indefinida, lo que hace que tengan que venir en muchas ocasiones», expone la doctora Álvarez y añade: «A veces son mayores que viven lejos y dependen de que un hijo pueda traerles». Además, explica que entre que se pauta el tratamiento, se prepara en farmacia y se administra en el hospital de día, pueden pasar entre 3 y 4 horas que el paciente tiene que estar en el hospital. En el programa, han diseñado un circuito por el que se llama al paciente el día anterior y, si está todo bien, se valida el tratamiento, que estará disponible en el centro de salud para pincharlo a la hora en que se ha citado al paciente.

No se puede extender a todos los pacientes. Solo a aquellos que requieren, principalmente, administraciones subcutáneas y otras endovenosas cortas. «Hay muchísimos tratamientos así, sobre todo en mieloma múltiple y leucemia mieloide aguda en no candidatos a trasplante», apunta la hematóloga. Otro requisito es que cuenten con un cuidador principal con el que se pueda tener comunicación telefónica ágil —también las familias pueden contactarles para anticipar problemas—. Tienen capacidad para cubrir a 300 pacientes.

Otro beneficio de este programa es que aligera la carga de unos hospitales de día cada vez más saturados por los avances en la supervivencia de los pacientes. «Lo que ha permitido esto es que muchos de esos tratamientos se puedan administrar fuera del hospital de día», destaca y cifra en un, al menos, un millar los que se logró reducir el año pasado en el del Álvaro Cunqueiro.

Confianza con las familias

Y los pacientes «abren las puertas de su casa» y están «encantados de la vida», aseguran las enfermeras Susana Bello, Ana González y Alexandra Cruz Blanco. «Tienen esa sensación de que no están en un hospital, se sienten más apoyados y le genera confianza. De hecho, muchas veces nos hacen preguntas que igual en consulta no harían», explica la última y añade que es «un trabajo muy satisfactorio a nivel personal y profesional». «Para nosotros non son números, son personas, son familias, porque no solo tratas al paciente», destaca.

Subrayan como clave el trabajo en equipo multidisciplinar con «una coordinación estrecha» del especialista en hematología, la especialización de la enfermería, con unos conocimientos que permitan controlar los efectos secundarios durante la administración, y un área de farmacia que prepare en tiempo el tratamiento. En los centros de salud les ceden un espacio y personal facultativo está pendiente por si sucede alguna reacción. Nunca ha sucedido. Entre otras cosas, porque la primera sesión es en el hospital para comprobar si hay efectos secundarios.

A los que vienen a formarse les enseñarán el circuito que han diseñado, los recursos que integran y cómo se coordinan, pero entienden que cada hospital deberá adaptarlo a su realidad.

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