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Los piropos entre adolescentes, centrados en el físico para ligar o «mejorar la autoestima» del otro

Un estudio realizado por investigadoras de la UVigo y con participación de 232 alumnos gallegos de Secundaria y Bachillerato revela que la mayoría tienen una visión positiva y no los consideran una forma de acoso sexual

Una cuarta parte de los chicos estarían dispuestos a disculparse o dejar de hacer este tipo de comentarios si la receptora les expresa su incomodidad

Escolares a la salida de un instituto vigués.

Escolares a la salida de un instituto vigués. / ALBA VILLAR

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Lejos de ser inofensivos o halagadores, los piropos «reproducen y legitiman las jerarquías de género» y constituyen la forma de acoso sexual más común y normalizada en países occidentales como el nuestro. Y estos comentarios ya están muy presentes desde la preadolescencia y la adolescencia, etapas críticas durante las que se forma la identidad y el inicio de las relaciones socioafectivas y sexuales. Un estudio desarrollado por investigadoras de la UVigo con 232 alumnos gallegos de Secundaria y Bachillerato constata que la mayoría de los participantes tienen una visión positiva de esta práctica, más habitual por parte de ellos, centrada en el aspecto físico y con el objetivo de ligar o «mejorar la autoestima» de las chicas receptoras.

Las autoras del trabajo —Rosana Martínez, Yolanda Rodríguez, Sabela Salgueiro y María Lameiras— llevan años liderando desde la Facultad de Educación y Trabajo Social del campus de Ourense una innovadora línea de investigación sobre la objetivización de la mujer y el refuerzo de los estereotipos a través de los piropos y abordando, de forma más reciente, esta problemática durante la adolescencia.

En el estudio participaron 232 adolescentes (121 chicas y 111 chicos) que estudiaban Secundaria y Bachillerato en ocho institutos públicos gallegos en 2024 y con edades comprendidas entre los 15 y los 28 años. Todos se identificaron como heterosexuales y fueron organizados en 20 grupos focales para analizar su percepción de los piropos y el comportamiento de quienes los emiten y quienes los reciben, así como los sentimientos y reacciones generadas por estos comentarios en ambos sexos.

La mayoría de los estudiantes (101 chicos de los 111 y 88 de las 121 chicas) tienen una visión positiva de los piropos. Creen que son una forma de «halagar o elogiar» a otra persona y que son algo bueno para quienes los reciben. En el caso de ellos, más de la mitad consideran que a las chicas les gusta recibir este tipo de comentarios de personas conocidas y algunos opinan que aquellas a las que les disgustan tienen complejos sobre su cuerpo o son feministas.

Por su parte, las estudiantes opinan que a los chicos les gusta recibir piropos y que prefieren que se centren en su fuerza física o sus músculos antes que en sus habilidades intelectuales o su personalidad.

El trabajo también revela que un tercio de las chicas y solo 10 de los chicos participantes tienen una percepción negativa de los piropos al considerarlos «irrespetuosos, invasivos y sexistas», así como «una forma de acoso sexual». En el caso de ellas, añaden que estos comentarios cosificadores afectan negativamente a su autonomía y libertad.

La mayoría de los adolescentes emiten piropos, aunque ellos en mayor medida (el 96,3% de los participantes), en contextos relacionados con la vida nocturna o en la calle. Y su contenido está relacionado con la apariencia física, el cuerpo o partes sexuales, la belleza, peticiones de índole sexual o la personalidad. Ellos lo hacen para ligar, mejorar la autoestima de la otra persona o incluso contentar a su pareja, mientras que ellas tienen como propósito generar un impacto positivo en el otro y muy pocas usan estos comentarios para coquetear.

Las investigadoras destacan que una cuarta parte de los adolescentes participantes estarían dispuestos a disculparse o incluso cesar en este tipo de comportamientos si tuviesen una respuesta negativa por parte del receptor.

Respecto a los piropos recibidos, solo una de las chicas dijo no haber sido receptora, mientras que casi la mitad de ellos no lo han sido con frecuencia. Ellas los reciben en entornos públicos, tanto en la calle y en fiestas como en entornos educativos. Y, cuando los emisores son desconocidos, se trata de chicos y también de hombres mayores.

Los piropos más frecuentes dirigidos a los adolescentes son sobre su apariencia física, seguidos de las peticiones de índole sexual y, en menor medida, relacionados con su personalidad y características intelectuales.

Rechazo e incluso miedo cuando las interacciones se producen en la calle con desconocidos

Más de la mitad de los chicas y de los chicos tienen sentimientos positivos al recibir halagos de personas conocidas, pero la mayoría de ellas ( 86,7%) manifiestan su disgusto cuando provienen de desconocidos y más de la mitad aseguran sentir rechazo, incomodidad e incluso miedo cuando estas interacciones se producen en la calle.

En todo caso, las investigadoras, que publican sus resultados en la revista Sexuality & Culture, señalan que las adolescentes a las que les gusta recibir piropos de conocidos porque experimentan un aumento de su autoestima son las que más aceptan las normas de género tradicionales, tienen actitudes más sexistas y participan más en conductas de autoobjetivización que pueden tener consecuencias perjudiciales para su salud y bienestar psicosocial. Además, al no identificar este comportamiento como acoso, se convierten en principales víctimas de violencia sexual.

A la luz de este estudio, las expertas recomiendan incorporar programas integrales de educación sexual en las escuelas para concienciar a los adolescentes sobre las consecuencias negativas de los piropos y promover relaciones socioafectivas basadas en la igualdad y el respeto.

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