El cambio radical de la ETEA en Vigo: un rompecabezas de 100 millones de euros con varios actores implicados
Los proyectos en marcha contemplan aproximadamente la mitad de la inversión total prevista en las antiguas instalaciones militares

Vista general de la plaza de Armas y los edificios Morse y Faraday. / Marta G. Brea

Los más de 115.000 metros cuadrados que se quedaron sin uso cuando el Ministerio de Defensa decidió poner punto y final a la Escuela de Transmisiones y Electricidad de la Armada (ETEA) en Vigo abrieron una magnífica oportunidad para poner todo ese terreno a disposición de la ciudadanía y fomentar un uso público, pero la magnitud del proyecto obligó a montar un complicado puzle en el que no siempre ha sido fácil encajar todas las piezas, puesto que además de tener que poner de acuerdo a administraciones de distinto color político que han ido cambiando con el tiempo, también obliga a poner sobre la mesa una importante cantidad económica que, si se cumplen todos los objetivos previstos, nunca estará por debajo de los 100 millones de euros, estando garantizados a día de hoy aproximadamente la mitad.
Por parte de la administración Central, es el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) el que planeó el traslado de la sede del Instituto de Investigaciones Marinas en un proyecto que, según las cifras proporcionadas en su momento, requeriría 40 millones de euros en sus distintas fases, arrancando con una de 17 millones. A estas cantidades hay que sumar el compromiso de Zona Franca, que ya en su momento protagonizó la compra de las antiguas instalaciones militares por 30 millones y que, ahora, en virtud del convenio firmado con Concello de Vigo y Xunta, ha comprometido un desembolso superior a los 15 millones para la construcción del aparcamiento subterráneo bajo la plaza de Armas.
La otra parte de la financiación pública está protagonizada por la Xunta, que tiene desde hace casi 12 meses en marcha los trabajos de urbanización de la parcela PS-6, donde adjudicó por 4,3 millones la construcción de viales, renovación de redes de servicios y protección de los inmuebles para dejar el terreno preparado, entre otras cosas, para que la Fundación Amancio Ortega empezase a levantar la residencia de mayores de 150 plazas con un desembolso de 25 millones. El Gobierno gallego, además, transferirá según el convenio con Zona Franca y Concello, otros 10,5 millones al consorcio para que este acometa la urbanización del ámbito PS-1, que incluye el vial central y la plaza de Armas. El consistorio, por su parte, se compromete a ceder los terrenos que son de su propiedad y tramitar el expediente administrativo para la concesión del aparcamiento en un bien de dominio público.
Mientras, el otro actor implicado en el desarrollo de la ETEA es la Universidad de Vigo, que contará con cuatro inmuebles en los que tiene que intervenir para amoldarlos al proyecto del Campus do Mar que lleva años encima de su mesa. Solo en la rehabilitación del edificio Siemens, se contaba con invertir alrededor de seis millones, aunque será el próximo equipo de gobierno de la institución el que fije las prioridades para este ámbito.
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