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Desalojados más de una treintena de okupas de la vieja nave de Pescanova para tapiarla

La Policía Local permitirá durante uno o dos días, acceder para recuperar sus pertenencias

La orden de desalojo fue emitida por el Juzgado de lo Contencioso 2 de Vigo para proteger «la vida de las personas»

Desalojo en la antigua nave de Pescanova en Vigo

Marta G. Brea

Vigo

«Ruinoso, con peligro de desprendimiento de cornisas y fachadas; conatos de incendio, peleas e incluso la aparición de un cadáver». Las «numerosas incidencias» que se han registrado en la antigua nave de Pescanova, en Jacinto Benavente, y sobre todo el incumplimiento de la titular del inmueble a los requerimientos y multas impuestas por el Concello, basan la orden judicial del ayuntamiento vigués para desalojar y adoptar «las medidas necesaria a fin de evitar su nueva ocupación», en este caso tapiar todas las entradas de la nave abandonada del entorno de Beiramar.

Fue en una resolución de enero de este 2026 donde la Gerencia de Urbanismo ordenó a la propietaria del inmueble, Inversiones Inmobiliarias Canvives S.A.U., ejecutar medidas de protección y tapiado de los huecos en dicha edificación, mandato que fue ignorado por la propiedad.

Con el fin de evitar nuevos sucesos como los ocurridos con más habitualidad de la pensada –incendios, peleas y, como enumeraba el titular del Juzgado de lo Contencioso nº2 de Vigo, hasta el hallazgo de un fallecido tras precipitarse desde uno de los balcones interiores–, el Concello procedió a la ejecución forzosa de desalojo.

El juez razona así en su auto la concesión de una autorización al Concello para el acceso a una propiedad que, recordamos, es privada. «Resulta indispensable por este orden el desalojo total del inmueble, y posteriormente, el tapiado de sus accesos, puesto que su simple precinto se adivina insuficiente para conseguir el propósito último deseado que es preservar la integridad, la vida de las personas», resalta en su auto.

Así, a las 11.30 horas de la mañana, agentes de la Policía Local de Vigo procedieron al desalojo primero de un total de 27 personas sin recursos que vivían en el inmueble. Accedieron a la recogida de sus pertenencias y fueron también identificados por si pudieran precisar de la ayuda de Servicios Sociales, ofreciéndoles la posibilidad de ducha, higiene, comedor, albergue o una cita con Benestar Social.

Vigilancia permanente

Fuentes policiales confirmaron en el lugar que no se produjeron incidencias graves durante el proceso de desalojo de los moradores. Con todo, los agentes optaron por permitir durante «uno o dos días» que las personas sin hogar que residían en el inmueble recuperen sus pertenencias. Por ello, una patrulla vigilará de forma permanente y hasta su tapiado definitivo estas instalaciones para evitar que vuelvan a ser ocupadas.

Empadronadas en la nave

Por lo tanto, no será hasta pasados varios días cuando la Policía tenga el número definitivo de residentes en el inmueble, muchos de ellos empadronados en él. Y es que, por ley, es obligatorio estar empadronado y más todavía si se quiere optar a ayudas o prestaciones sociales municipales. Si bien muchas personas sin hogar escogen como dirección para el padrón el albergue municipal, el hallazgo de un cadáver el pasado 30 de noviembre destapó que decenas de okupas estaban empadronados en esta nave de Jacinto Benavente.

Fue la inacción de los dueños de la nave abandonada la que motivó el recurso judicial por parte del Concello, con la idea de prevenir la caída de elementos a la vía pública, a patios interiores, la retirada de elementos que presenten un riesgo inminente de caída y sobre todo, «evitar el acceso a personas ajenas al interior de la edificación», a excepción de un hueco para «labores periódicas de mantenimiento».

Con esta, ya es la segunda actuación en el entorno de Beiramar a instancias del Concello, tras la demolición de la antigua Freiremar

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