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Un furancho de Redondela, multado con 45.000 euros por no dar de alta a sus trabajadores

El dueño alegaba que al ser una vivienda particular, las inspectoras de Trabajo no deberían haber accedido sin su consentimiento

«En los furanchos se desarrolla actividad laboral; ni voluntariado o ayuda, ni buena vecindad», sostiene el juez que confirma la multa

Imagen de recurso de unas «cuncas de viño» en un furancho

Imagen de recurso de unas «cuncas de viño» en un furancho / Iñaki Abella

Entre las mil y una tradiciones gastronómicas del área de Vigo, destacan los furanchos; viviendas particulares en las que tradicionalmente solo se debe ofrecer el excedente del vino de cosecha propia acompañado por un listado muy concreto de comidas y tapas.

Aunque su apertura necesita de una autorización administrativa y son los concellos y la Xunta los que deben controlar su «apertura, cierre, y los productos que se pueden servir», no hay que olvidar que en él se desarrolla una actividad laboral y no están exentos de inspecciones.

Así se lo hizo ver la Seguridad Social a un furancho de Redondela, que ha sido multado con 45.000 euros por no tener dados de alta a ocho camareros. Dos funcionarias realizaron una inspección en la finca, concretamente cocina y garaje que se usa como almacén y propusieron para sanción al dueño del furancho por ocho infracciones.

Inviolabilidad del domicilio

El propietario presentó un recurso ante los Juzgados de lo Social alegando que, al tratarse de una vivienda particular, las inspectoras no tendrían competencia para la comprobación en el furancho sin «autorización» dle dueño.«Se defiende en las alegaciones una especie de inmunidad total en el desarrollo de la actividad de furancho , pues, al hacerse en viviendas particulares, la administración laboral no puede penetrar en las mismas para realizar las comprobaciones oportunas», se expone en la sentencia.

El juez rechaza este argumento sosteniendo que «al obtener la autorización administrativa para desarrollar la actividad de furancho, se está renunciando a la total inviolabilidad del domicilio particular, cuando, lo que se constata es que las funcionarias entraron en la cocina y el almacén del furancho, no en la zona de la vivienda», aclara el magistrado vigués.

Apoyo o ayuda

A mayores, rechaza que los camareros que se encontraban en el furancha ejerciesen tareas de apoyo o ayuda, ya que recibían un «salario», 45 euros al día más propinas. «No permite asumir que desplegaran trabajos de benevolencia o buena voluntad, voluntariado o ayuda, pues la actividad económica está bien definida», añade el juez, confirmando de este modo, la multa de la Tesorería de la Seguridad Social.

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