Presenta su libro 'El mundo desde abajo' | Valentín Carrera Escritor y periodista
«No puedes ir a Perú y pedir una hamburguesa»
El mundo desde abajo se presentará el martes a las 20.00 horas en Librouro

Valentín Carrera / A.C.
Viajar no es lo mismo que hacer turismo. La primera actividad supone salir a lo desconocido con los ojos abiertos, tener la voluntad de integrarse en culturas ignotas y olvidar durante el trayecto lo material. Un viajero no piensa en ir de compras. Aquí hubo una figura que encarnó esta forma de vivir ya en el siglo XIX, el misionero Rosendo Salvado (Tui, 1814). Fue una rara avis que cruzó hasta diez veces los océanos entre Europa y Australia, dando a conocer Oceanía y desmintiendo los oscuros rumores que había sobre aquella civilización. Ahora, el escritor y periodista Valentín Carrera (Ponferrada, 1958) presenta su libro El mundo desde abajo sobre la figura del antropólogo, que ya le valió el I Premio Altaïr de Literatura de Viajes.
¿Por qué se interesó por la figura de Rosendo Salvado?
Es un personaje muy poco conocido en Galicia. Y fuera de Galicia, menos. Nos hemos ocupado poco de su figura y debería ser uno de los miembros del Panteón de Galegos Ilustres. En Australia es considerado casi un santo: tiene museo, merchandising, camisetas… Hay incluso un camino, como el Camino de Santiago, llamado el Camino de Salvado, que va desde Perth hasta la misión de Nueva Nursia. Cuando empiezas a estudiarlo descubres un personaje poliédrico: es fraile y misionero, pero también explorador, músico —un magnífico pianista—, escritor, antropólogo, lingüista, homeópata… escribió más de un millón de palabras. Vivió 90 años, conoció a tres papas, participó en el Concilio Vaticano I. Y además fue un defensor avanzado de los derechos humanos, luchó contra la esclavitud y defendió la igualdad de la mujer. Trató a los aborígenes como iguales, convivió con ellos, aprendió su lengua y sus costumbres. Era un adelantado a su tiempo.
¿Qué parte de su viaje recorre y transmite a los lectores?
El libro se titula El mundo desde abajo, porque propongo mirar el mundo desde otra perspectiva: desde Australia, desde los aborígenes, desde abajo social y culturalmente. Yo centro el relato en su primer viaje y su primer año en la selva. Es iniciático: un hombre que nunca había salido de Tui se embarca cuatro meses hasta una tierra prácticamente desconocida, en 1845. Cuento la travesía en la fragata Elizabeth, la vida a bordo, las enfermedades, el día a día. Y luego el primer año en Australia: la dureza de la selva, la construcción del monasterio, las calamidades. Es un libro de aventuras. Pasa de todo: accidentes, pérdidas, encuentros… La primera escena es impresionante: cuatro misioneros en la selva, sintiendo que los observan los indígenas, con miedo a ser devorados.
Dice que es una figura poco conocida aquí, ¿cómo se documentó para la escritura?
Hay mucha documentación en Nueva Nursia, en Australia Occidental, donde está la abadía que él fundó. Allí se conservan manuscritos, correspondencia…También consulté periódicos digitalizados de la época, museos en Londres, Greenwich, el Vaticano, y el archivo diocesano de Tui. Ha sido un proceso muy amplio y apasionante. En algún momento tuve que parar, porque es un personaje inmenso. El libro tiene unas 300 páginas y ofrece un relato compacto de ese primer viaje.
Se dice que fue la persona que introdujo el eucalipto en Galicia, ¿es cierto?
No. Es una fake news. En el mundo hay más de 900 especies de eucalipto. Los de Perth son árboles ornamentales. Rosendo Salvado envió algunas semillas hacia 1850, como hacían muchos viajeros de la época. Pero ya había eucaliptos en Galicia y Portugal. El problema no es el eucalipto, sino el monocultivo de una especie concreta introducida masivamente en 1950 por Celulosas de Pontevedra. Eso no tiene nada que ver con Salvado. Por tanto, es una injusticia histórica decir que él introdujo el eucalipto en Galicia.
Usted también es viajero, pasó tiempo en la Antártida y en el Amazonas, ¿por qué lo hizo?, ¿qué obtuvo de estas experiencias?
Siempre me ha gustado viajar. Mi lema es: viajar para ver, ver para comprender y comprender para compartir. He estado en Perú, en el Amazonas, he recorrido Galicia a pie y a caballo, he hecho el Camino de Santiago en 1984 cuando no había albergues, he estado embarcado con marineros, en la Antártida… El mundo es ancho y ajeno, y es un privilegio conocerlo y poder contarlo.
¿En qué se diferencia un viajero de un turista?
El turista consume; el viajero disfruta, experimenta y aprende. Como decía Vicente Risco, hay gente que sale de casa y deja el alma en casa. El viajero tiene que vivir el viaje con los cinco sentidos, integrarse, entender. No puedes ir a Perú y pedir una hamburguesa. Tienes que vivir la experiencia. El viaje enriquece. Como en el poema Ítaca: lo importante no es el destino, sino lo que aprendes en el camino.
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