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El Nicolás Peña, el centro de salud joven y pequeño que cierra sus puertas para integrarse en el que será el mayor de Galicia

Los profesionales embalan hoy sus cosas para trasladarse el lunes al Olimpia Valencia

La actividad asistencial se ha reducido a la atención de urgencias este viernes y el lunes para facilitar la mudanza

Personal sacando cajas del Nicolás Peña en la mudanza.

Jose Lores

Con el centro de salud de Nicolás Peña todos estaban contentos. Profesionales y usuarios. Con sus 12.300 habitantes asignados (según la última memoria disponible, la de 2024), para diez consultas de medicina y pediatría y ocho de enfermería, hacen de él un dispositivo «pequeño, acogedor y tranquilo», como describe uno de sus veteranos, el pediatra Julio Novoa. Sus trabajadores son «pocos y bien avenidos», destaca la enfermera Ana. Y sus instalaciones amplias y luminosas aún se conservan en buenas condiciones, 23 años después de su estreno. Por lo que tampoco sienten una necesidad de cambio de dependencias, como sí urgía en el de López Mora.

No es de extrañar, por tanto, que cerrar sus puertas les esté costando. Hoy se afanan en recoger todo; hacer cajas con el material nuevo y el aprovechable; embalar neveras, ecógrafos y otros dispositivos diagnósticos; seleccionar los ordenadores que sí se van a trasladar... Para llevarlos a su nuevo destino a partir del lunes, el Centro Integral de Salud (CIS) Olimpia Valencia, que se convertirá en el mayor de Galicia cuando se complete su apertura. Los profesionales del Nicolás Peña se reunirán más tarde para una celebración de despedida que promete ser emotiva.

«En general, personal y usuarios estaban contentos con el centro, por proximidad y porque era pequeño, con poco bullicio», cuenta el doctor Novoa, uno de los que llevan más tiempo en el centro, al que llegó en 2006. De hecho, más de dos mil usuarios presentaron firmas contra el traslado de este dispositivo al Olimpia Valencia y en la entrada aún lucen pegatinas contra su cierre.

Tendencia a la concentración de servicios

«Es una gozada de centro», coincide otra de sus compañeras, la doctora Concepción Meira, médica de familia, que lleva 16 años en el Nicolás Peña. La doctora, que está prorrogando su actividad, se habría quedado allí hasta su jubilación efectiva si hubiera podido elegir, pero acepta la medida: «Es una pena que lo cierren, pero entiendo por qué se tiende a macrocentros».

La mudanza «va fluyendo», según explica la enfermera Sonia Bernardo. «Es cansado, como todos los cambios, pero va todo bien. Es un nuevo reto», sostiene.

El Sergas informó el jueves a los usuarios del cierre del Nicolás Peña con un mensaje de texto al teléfono móvil. Para permitir la mudanza, el personal administrativo ya había vaciado las agendas recitando a los pacientes. Hoy solo atenderán urgencias, igual que el lunes, en el primer día de rodaje en la calle Lalín. Antes del mediodía, por la puerta ya habían entrado algunas urgencias, pero, sobre todo, personas despistadas, que aún acudían a entregar alguna muestra para analítica —hay algunas que no necesitan cita— o pedir atención.

Después de la mudanza de López Mora, a principios de marzo, este es el movimiento más grande en la reordenación de Atención Primaria que provoca la apertura del Olimpia Valencia. El Nicolás Peña tiene unos 10.000 adultos y 1.700 niños adscritos. Además de médicos y enfermeras, se mueven dos matronas y cinco fisioterapeutas

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