Vivienda
El alquiler de un piso en Vigo supone ya un «riesgo excesivo» para la economía personal de los inquilinos
Un informe de la Xunta refleja que la renta media obliga ya de media a desembolsar más de una tercera parte del salario, el tope recomendado
Solo A Coruña presenta en Galicia una situación similar, aunque Pontevedra y Santiago se aproximan al umbral crítico

El centro de Vigo, una de las zonas más caras para alquilar en Galicia. / Marta G. Brea

El acceso a una vivienda se ha convertido en los últimos años en un auténtico lujo debido a la continua subida de los precios, tanto si se desea adquirir en propiedad, con un muro inicial en forma de una elevada cuota de entrada, como si se opta por el alquiler, una modalidad que permite solucionar a corto plazo el problema, pero que tiene ya «un riesgo excesivo» al obligar a desembolsar de media más de una tercera parte del salario. Así lo refleja el Observatorio Galego da Vivenda, instrumento impulsado por la Xunta, en un informe que acaba de publicar y en el que analiza los indicadores de accesibilidad a una vivienda arrendada en el conjunto de Galicia, pero también desglosándolo a nivel provincial y de las siete ciudades de la Comunidad.
Con los datos cerrados de 2025, el precio medio del alquiler en Vigo se situaba al filo de los 700 euros tras crecer más de un 7,7% en apenas un año, lo que ha elevado sensiblemente la tasa de esfuerzo que afronta una persona para hacer frente a la renta. Este indicador se situaba al cierre del año pasado ya en un 33,4% del sueldo que ingresa, subiendo dos puntos en 12 meses, por lo que se ha rebasado el umbral de riesgo, puesto que todos los expertos coinciden en que crecen las probabilidades de impagos cuando un arrendatario debe desembolsar más de un tercio de sus ingresos a la vivienda.
En el caso del informe elaborado por el Observatorio Galego da Vivenda, el cálculo se elabora dividiendo el precio medio del alquiler con la renta que sería asumible sin excederse del porcentaje de salario recomendado. Al calcular el porcentaje, si el valor resultante es superior a 100 se considera que existe un «riesgo excesivo» y Vigo ya ha superado ese dígito, al igual que A Coruña, donde la situación es todavía algo más preocupante al ascender a 104,8%, por el 100,1% de Vigo. Por su parte, el resto de urbes gallegas se mantienen por debajo, aunque la evolución invita a pensar que esto cambiará próximamente, con Pontevedra y Santiago en 96% y 94%, respectivamente, mientras que Ourense, Lugo y Ferrol se mantienen en el entorno del 80%.
La evolución en el último lustro en la ciudad olívica ha sido explosiva, ya que en 2021 este indicador calculado por la Xunta se situaba por debajo del 88%, pero la continua subida de los alquileres ha ido condicionando en paralelo la capacidad de los vigueses y nuevos vecinos para encontrar una vivienda que no supongo una amenaza para llegar a fin de mes y encontrarse ante un problema de no poder hacer frente a las rentas. En la comparativa con las medias españolas y gallega, Vigo se sitúa claramente por encima de la exposición al riesgo del alquiler de la Comunidad, fijado en un 78%, mientras que rebasa también el promedio estatal, que asciende al 94%.
El panorama, por su parte, no se presenta nada halagüeño, ya que con los datos disponibles de fianzas depositadas en lo que va de 2026 ante el Instituto de Galego de Vivenda e Solo, los contratos firmados en Vigo presentan un precio medio mensual ya claramente por encima de los 700 euros, una tendencia que, según otras estadísticas como la de Idealista, se prolongó también en marzo. Un simple vistazo a las ofertas colgadas en el portal inmobiliario así lo corrobora.
En estos momentos, en el mercado de alquiler residencial de larga duración apenas hay una decena de viviendas ofertadas a un precio inferior a 600 euros, mientras que en total hay ya menos de 300 inmuebles en el circuito de comercialización, evidenciando un claro estrangulamiento de la oferta. Así queda también de manifiesto con lo sucedido en los últimos meses, en los que se ha registrado un brutal desplome de los contratos firmados en la ciudad, un 36% menos respecto al primer tramo de 2025, año que ya se había cerrado con el menor número de arrendamientos formalizados en los últimos ocho ejercicios. En vísperas de verano, ganan peso los inmuebles que se reservan para alquiler vacacional.
Suscríbete para seguir leyendo
- Olalla, acogedora de dos hermanos con dedicación exclusiva: «Ni lo haces por ti ni por trabajo o vocación, es una forma de vida»
- El metal de Pontevedra cierra un preacuerdo «histórico» con un alza salarial del 15%
- Cómo construir un nido artificial para aves urbanas: la recomendación de la la Sociedad Española de Ornitología para convivir con los pájaros
- Los sindicatos analizan la «nueva propuesta» de las patronales: se abre la puerta a un acuerdo en el metal
- Gustavo, el joven que hace bailar a las estatuas de Ourense y convierte el Miño en río navegable
- Vuelve la Farola y vuelve el Acrópolis
- Cuando el marisqueo deja de ser rentable: «Dejo el mar muy a mi pesar porque no hay ingresos, no por madrugar, el frío o el calor»
- Estudiante keniata llega a un pueblo de Ourense para revitalizar el rural con un 'hub' de innovación


