Un reencuentro centenario en Argentina reactiva el legado vigués de los Marcó del Pont
La visita une a los descendientes de Buenaventura Marcó del Pont y enlaza Vigo con Buenos Aires a través de la historia del comercio, la arquitectura y el patrimonio familiar

El arquitecto Eduardo Gábor (izda.) y los primos Marcó del Pont, Julio Fernández Palomero (c.) y Jorge Casabal Marcó del Pont (dcha.). / Cedida
J. C.
Buenos Aires fue escenario hace unas semanas de un reencuentro con aroma a historia atlántica: dos ramas de la familia Marcó del Pont —separadas desde hacía más de un siglo— volvieron a verse las caras al otro lado del océano. Ambas líneas familiares comparten un tronco común en Buenaventura Marcó del Pont (1738-1818), el primer fomentador catalán asentado en Vigo, figura clave del impulso mercantil de la ciudad en el siglo XVIII.
La rama argentina hunde sus raíces en su hijo Ventura-Miguel Marcó del Pont (1763-1836), que se trasladó a Buenos Aires hacia 1778 para ejercer como síndico del Consulado del Comercio. Allí abrió filiales de la Casa de Crédito Marcó del Pont y de la Real Compañía de Seguros, hasta convertirse —según recuerda la familia a FARO— en el «único asegurador del continente sudamericano».
Su compromiso con el desarrollo urbano y económico de la capital argentina se vinculó, además, a nombres de peso como Manuel Belgrano. Desde entonces, esta rama se consolidó como una de las familias patricias de Buenos Aires —y también con proyección en Arequipa (Perú)—, donde el apellido dejó huella en ámbitos institucionales y culturales.
La otra línea procede de Ana-Jacoba Marcó del Pont (1772-1831), hermana de Ventura-Miguel, que se casó en Sanxenxo con Juan Fontán aportando como dote el Pazo de Baión. Sus descendientes ocuparon altos cargos de la Administración en Madrid y puestos de relevancia en la esfera pública: Juan Francisco Fontán Marcó del Pont fue tesorero general de la Real Casa y Patrimonio y ministro honorario de Hacienda; su hermano Ventura Fontán desempeñó responsabilidades como administrador de El Retiro y director de la Real Fábrica de Porcelana. Ya en clave viguesa, el linaje incluye a José Ramón Fontán, que llegó a ser alcalde de Vigo.
Un viaje de ida y vuelta
La visita a Buenos Aires tuvo también un componente de agradecimiento y devolución simbólica. Según el relato familiar, Julio Fernández-Palomero Morales-Fontán quiso reconocer a Jorge Casabal Marcó del Pont su papel en la salvaguarda y difusión del legado de los Marcó del Pont, tanto en Vigo como en Argentina, y corresponder así a anteriores viajes de familiares —como los de Mercedes y Horacio Marcó del Pont— a la ciudad olívica, que en su día llegaron incluso a tener reflejo en prensa.
En ese vínculo transoceánico aparece, además, un enclave con resonancia heráldica: el Pazo de Pousadouro, propiedad de José Gómez-Aller, donde se conserva el escudo de los Marcó del Pont y que habría servido de punto de contacto para preparar una de aquellas visitas previas desde Argentina.
Flores, Recoleta y un mapa sentimental
Uno de los momentos centrales del itinerario fue la visita al barrio porteño de Flores, donde se encuentra el «Espacio Cultural Marcó del Pont», vinculado a Antonino Marcó del Pont, bisabuelo de Jorge Casabal y hacendado en Buenos Aires. Allí, el director de la «Junta Histórica de Flores», el arquitecto Eduardo Gábor, mostró láminas fotográficas en gran formato de miembros de la familia y el avance de un mural en mosaico de la artista Adriana Vallejos, realizado en memoria del papa Francisco, quien —cuando era el cardenal Bergoglio— fue miembro honorario de la Junta.
La ruta incluyó también la Basílica de Flores, considerada en Buenos Aires como «la iglesia del papa Francisco», y ligada a la tradición de mecenazgo que la familia reivindica a ambos lados del Atlántico. La memoria familiar recuerda que Buenaventura Marcó del Pont fue tesorero y mayordomo de fábrica de la colegiata de Vigo, y que los Marcó del Pont argentinos también participaron como hacendados en el sostenimiento de enclaves relevantes en Flores. En esa misma casa familiar residió, además, José Marcó del Pont, primer presidente de la Academia de la Historia de Argentina.
Al día siguiente, ya en Recoleta, la visita se desplazó al terreno de la arquitectura y la ciudad burguesa: los asistentes recorrieron el petit hôtel del abuelo de Jorge Casabal, el médico Antonino Marcó del Pont, un edificio proyectado por su hermano, el arquitecto Enrique Marcó del Pont, vinculado a la escuela de grandes nombres de Buenos Aires y colaborador del reconocido Eduardo Lanús. El cierre, inevitablemente, fue en el Cementerio de la Recoleta, ante el panteón donde reposan varios miembros del linaje.
Más allá de la anécdota familiar, el reencuentro funciona como un puente de memoria entre Vigo y América, y devuelve a primer plano a una saga que atravesó comercio, administración, patrimonio, cultura y ciudad. Un siglo después, los Marcó del Pont volvieron a encontrarse donde su historia se bifurcó: en el mapa porteño que heredó una parte de Vigo.
Suscríbete para seguir leyendo
- El antiguo concesionario Opel de la Avenida de Madrid será un hotel de 3 estrellas y 132 habitaciones
- La afición del Friburgo se rinde al «aura» de Balaídos y Vigo: «Estuve en muchos estadios y esto es una experiencia 10/10 »
- Aceleran los proyectos más esperados: centro de mayores de Amancio Ortega, O Posío y el gran parque y piscinas de Ponte Canedo
- Un ourensano intenta pasar la ITV con un coche y una caravana vinculados a una estafa sufrida por un riojano
- «Quedarán prohibidas las comunicaciones por WhatsApp entre familias y profesores. Se harán a través de un canal oficial y dentro de un horario»
- «Éxito» en la huelga del sector textil en Galicia para impedir el avance de un posible convenio estatal
- Renfe lanza su «Plan Galicia 2026» con los Avril: será la primera vez que añada trenes en el Eje Atlántico entre Vigo y A Coruña desde 2015
- La Xunta acomete el mayor movimiento de personal de su historia: 3.200 empleados públicos cambian de puesto, el 12 por ciento de toda la plantilla