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Entrevista | Mireia Gabilondo Directora y actriz vasca

«La mejor comedia nace siempre de la tragedia, de reírnos de nuestras propias dificultades»

Este sábado la compañía vasca Tanttaka Teatroa, una de las más prestigiosas del país, presenta su obra «Sabes que las flores de plástico nunca han vivido, ¿verdad?» en el Auditorio Municipal de Vigo

Telmo Irureta, Mireia Gabilondo y Aitziber Garmendia.

Telmo Irureta, Mireia Gabilondo y Aitziber Garmendia. / Tanttaka Teatroa

Patricia Casteleiro

Patricia Casteleiro

Vigo

Una joven con depresión, una madre desquiciada, una mujer con discapacidad intelectual y un prestigioso psicoterapeuta con parálisis cerebral que solo se relaciona con Alexa, la inteligencia artificial con voz. Es el elenco sobre el escenario. Entre todos tratan de descifrar como afrontar la soledad, el desamor, la vejez, la depresión o incluso el suicidio. Suena trágico, pero lo cierto es que el objetivo se eche unas cuantas risas. «Una vez que se ponen sobre la mesa estos temas y se hace una retrospectiva propia, podemos reírnos de ello», asegura Mireia Gabilondo, artífice y actriz de la obra.

—¿Qué se va a encontrar el espectador sobre el escenario?

Es una comedia con tintes trágicos. Vamos a ver a varios personajes que atraviesan momentos difíciles en sus vidas y, poco a poco, iremos entendiendo un entramado de enredos y mentiras. A mí me gusta decir que es una comedia trágica de enredos. Empezamos riendo, sobre todo con un personaje muy alegre, casi infantil. Luego iremos comprendiendo qué le sucede realmente. La función arranca con humor, pero poco a poco entra en un terreno más profundo, más de verdad, aunque siempre bañado de comedia.

Telmo Irureta y Mireia Gabilondo.

Telmo Irureta y Mireia Gabilondo. / Tanttaka Teatroa

—No es la primera vez que su compañía, Tanttaka, está en la ciudad...

No, hemos estado con bastantes espectáculos. Yo personalmente hacía tiempo que no venía como actriz -porque además de escribir y dirigir, ahora también actúo en Las flores de plástico-, pero como compañía sí hemos estado muchas veces. Por ejemplo, hicimos hace años El florido Pensil, que giró muchísimo y tuvo incluso una versión con actores gallegos. Y Fernando Bernués, también de Tantaka, llevó El crédito, entre otros montajes. Así que la relación con Vigo viene de lejos.

—¿Cómo empieza la compañía y llega a convertirse en lo que es hoy?

Empieza hace 40 años. Somos una compañía vasca que ha hecho un poco de todo: adaptaciones, teatro más trágico, propuestas realistas, comedias… Creo que, después de tantos años, tenemos un sello propio. Es difícil definirlo, pero sí hay una manera de contar, de sentir y de entender el teatro.

—¿Qué caracteriza al teatro vasco?, ¿tiene buena acogida en el resto del Estado?

Es difícil decirlo. No creo que haya un único denominador común. Hay compañías y formas de hacer muy diferentes. Lo que sí se puede decir es que en Euskadi hay buena salud interpretativa. Cada vez vemos más actores vascos en producciones estatales, en series o en cine, y eso indica que hay una cantera potente. También hay mucha creación interesante en dramaturgia y dirección. Otra cosa es que no todo lo que se hace salga fuera, algo que también ocurre en Galicia. Antes circulaban más los espectáculos entre comunidades; ahora es más complicado. Por eso, estar en Vigo con una función nuestra es algo que agradecemos mucho.

—¿Entonces cuando crean ya piensan en un público euskaldun o tratan de hacer obras que viajen más allá?

Nosotros trabajamos en euskera y en castellano desde el principio. Estrenamos en ambos idiomas a la vez, lo que nos permite girar por todo el Estado.

—La obra toca temas muy actuales. ¿Le inspiró la actualidad?

En realidad tenía claro que quería trabajar con Telmo Irureta (ganador de un Goya en 2023) y Aitziber Garmendia, así que escribí la función pensando en ellos. Él interpreta a un psicólogo con parálisis cerebral, pero es el personaje más «fuerte» de la obra: un profesional de éxito que ayuda a los demás, aunque está cansado de relacionarse con humanos y mantiene una relación con una inteligencia artificial. Aitziber hace un personaje muy particular, una cuidadora de plantas con lo que yo llamo una «parálisis intelectual», que luego descubrimos que es un alter ego de otro personaje con una depresión profunda. Yo interpreto a Martina, una psiquiatra con una «parálisis metafísica». Me gusta hablar de distintas parálisis porque todos, de alguna forma, las tenemos.

—Cualquiera diría que es una comedia

Hablamos de salud mental, soledad, suicidio, relaciones familiares o inteligencia artificial. Pero todo desde la comedia. Para mí, la mejor comedia nace de la tragedia. Reírnos de nuestras propias dificultades es muy potente, pero para eso primero hay que poner todo sobre la mesa. Y la gente se ríe mucho, eso es importante.

—También tiene una extensa carrera en el audiovisual. ¿Qué prefiere?

Me gusta todo: escribir, dirigir, actuar… Tengo la suerte de no tener que elegir. Pero si tengo que decir uno, el teatro es donde más disfruto, sobre todo en la ejecución en directo.

—¿Próximos proyectos?

Ahora estoy escribiendo una obra y pronto empezaré a dirigir un nuevo espectáculo. Además, con Tanttaka acabamos de estrenar una obra sobre d

esobediencia civil, muy política, que está funcionando muy bien.

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