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Cristina Cirdei: «Acaba de salir de tu barriga y quiere contacto con la madre»

No pudo disfrutar de la cesárea humanizada en agosto en el Cunqueiro, mientras que sí lo hizo hace ocho años en un privado de A Coruña

Nadia Lamarca, portavoz de Loita en la zona: «Es una discriminación a las mujeres del área sanitaria de Vigo»

Cristina Cirdei, con sus dos hijas, Ava y la pequeña Mar, y su marido Lucas..

Cristina Cirdei, con sus dos hijas, Ava y la pequeña Mar, y su marido Lucas.. / Cedida

Cristina Cirdei tiene una hija de 8 años y otra que acaba de cumplir 8 meses. La primera nació en un hospital privado de A Coruña, en una cesárea en la que pudo estar acompañada por el padre y tras la que no hubo separación del bebé. La segunda vino al mundo en el Hospital Álvaro Cunqueiro y, aunque ya estaba vigente para todos los centros del Servizo Galego de Saúde la Guía do acompañamento da muller e do contacto pel con pel na cesárea, la situación fue muy diferente. Lo tiene claro: «Volvería a repetir el primero».

El primer parto acabó en cesárea porque la oxitocina que a veces dan para ayudar a la dilatación no le hizo efecto tras 12 horas intentándolo. Así que, en el segundo, descartaron la posibilidad de inducción. O venía la niña por propia iniciativa o programaban la cesárea. Aunque ella «tenía la esperanza de que fuera parto natural», la bebé no se decidió a salir. El día de la cesárea preguntó si podía pasar el marido, pero no.

«No tengo queja desde el punto de vista médico, pero no tienes nadie al lado que te haga sentir más arropada; es una intervención compleja y ayuda muchísimo», explica y cuenta que a ella le relajó tener la experiencia anterior, pero entiende «que las primerizas tengan más miedo». Sacaron a la niña. Se la enseñaron y tras coserle, en el pasillo, pudieron estar «dos segunditos» los tres. Luego siguen tres horas en REA, mientras la bebé está en la habitación con el padre. «El efecto de la anestesia te da mucho temblor. En el primero se me pasó con la niña pegada a mí. En este, no y me tuvieron que dar más medicación», ejemplifica como beneficios para la recuperación de la madre. Y destaca también los que tiene el piel con piel para el bebé. «Acaba de salir de tu barriga y quiere contacto con la madre». «Cuidarte, te cuidan bien, pero falta la parte emocional», concluye y da su testimonio para que la situación cambie para otras mujeres.

Otros testimonios

«No deja de ser una cirugía mayor. Para muchas, la más importante de su vida», explica Nadia Lamarca, una de las portavoces de la plataforma Loita. Uno de los momentos que resultan más difíciles para madres que han pasado por una cesárea son las horas en la sala de reanimación, separada del bebé que acaba de nacer. «Es una desconexión total que causa mucha ansiedad, antes, durante (mirando el reloj constantemente) y después. Salen tocadas», describe. «Es un momento muy vulnerable y se ven incapaces incluso de poner la reclamación», añade.

Defiende que si la piel con piel precoz, inmediato y continuado se ha recogido en una guía «es porque hay evidencia de que esta práctica es beneficiosa». Entiende que se trata de «una discriminación» que las mujeres del área de Vigo sean las únicas gallegas que no tengan acceso a ello y reprocha que «por disidencias o luchas internas» se tarde tanto en ponerlo en marcha, siendo «las perjudicadas las familias y sus bebés».

Los testimonios de mujeres que han hablado con FARO para esta información hacen hincapié en lo duro que es estar unas tres horas en la sala de reanimación separada del recién nacido. «Me sentí cuidada, pero me estaba comiendo la cabeza. Son tres horas supervulnerables; tres horas de mierda», describe Lara. Ana, que solo tiene buenas palabras para las matronas, describe como «terrible» la experiencia que vivió hace cinco meses con un parto natural que acabó en cesárea urgente por las complicaciones. Necesitó ayuda profesional para superar ese recuerdo y sigue necesitándolo para «sanar no haber hecho el piel con piel». «Es algo que te queda ahí. Aunque mi parto haya sido excepcional, que no te dejen hacer el piel con piel es muy cruel», reprocha.

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