Archivada la causa de la botella de agua que quemó a un cliente: «El cierre del caso me sorprende y decepciona. Ese trago no me causó la muerte de milagro»
Pablo González, el empresario que sufrió graves quemaduras internas a causa de una botella de agua, deberá continuar con controles médicos por el riesgo de desarrollar un cáncer de esófago

Pedro Mina

Pablo González se confiesa «sorprendido», «decepcionado», «indignado» e «incrédulo» tras el archivo judicial del caso del que, tristemente, fue protagonista. Hace un año un simple trago de una botella mineral de agua con gas que acababa de pedir en un restaurante de Vigo le provocó graves quemaduras internas y casi le cuesta la vida. «No me causó la muerte de milagro», verbaliza. La magistrada encargada de la instrucción judicial acaba de sobreseer provisionalmente el asunto ya que, aunque concluye que alguien rellenó ese recipiente con sosa cáustica, «probablemente» a su juicio algún trabajador/a del propio bar, no se ha podido identificar a la persona que lo hizo.
Este empresario de Salvaterra do Miño de 43 años ya puede llevar una vida «relativamente» normal. Tras aquel trago que dio a la consumición que pidió el 12 de abril de 2025 cuando estaba en compañía de unos amigos, fue trasladado al Hospital Ribera Povisa, donde estuvo casi dos semanas ingresado a causa de las severas quemaduras padecidas en el estómago y en el esófago.
Tras recibir el alta, estuvo meses con restricciones alimentarias. «A día de hoy ya no las tengo, pero debo tomar un omeprazol antes de cada comida y evitar o tener especial cuidado con determinados alimentos, como las carnes rojas, para no sufrir ardores, acidez...», describe.
Además, como se apunta en el propio auto judicial de archivo, en el que se afirma que el informe forense recogió el riesgo de desarrollo en el futuro de dolencias médicas como estenosis o neoplasia esofágica, seguirá sometiéndose a controles médicos periódicos.
«Debido a las lesiones que sufrí, hay un riesgo algo de que pueda tener un cáncer de esófago, por lo que tengo que hacer gastroscopias anuales para, si esto ocurre, poder detectarlo de forma temprana», afirma Pablo, que, a raíz de la intoxicación, perdió 10 kilos de peso que, debido a los cambios en su dieta, no ha vuelto a recuperar.
«Que esto pueda volver a pasar con total impunidad es muy triste»
«El daño fue terrible», recuerda este hombre. Por eso «no entiende» el cierre judicial de la causa penal. «Que este asunto se archive sin ningún culpable, hablando de probabilidades y dejando todo abierto, y que esto pueda volver a pasar con total impunidad es muy triste. Yo afortunadamente puedo contarlo, pero si lo que me ocurrió le pasa a un niño o a una persona mayor, no hubiesen sobrevivido», reflexiona. Desde su punto de vista, la investigación judicial «no ha aclarado nada» y ha sido muy «pobre».
La hipótesis más probable que maneja la jueza en su resolución es que el «error humano» que derivó en este fatal incidente se produjo en el restaurante, que habría sido en este establecimiento donde se habría rellenado la botella de agua, una vez consumido su contenido original, con sosa cáustica. El afectado no comparte este criterio. «En este procedimiento no se llamó a declarar a los responsables de la planta envasadora del agua. ¿Por qué no se hizo? ¿Por qué no se investigo esta vía? Para mí ahí está el origen de lo ocurrido. Sigo convencido al 99% de que la botella que me sirvieron estaba totalmente cerrada», señala concretando el motivo por el que no cree que la culpa sea del bar. El responsable de este local, el único que estuvo investigado en el procedimiento, había negado cualquier responsabilidad.
Pablo, que debido al tiempo que estuvo de baja tras el siniestro sufrió también una pérdida de beneficios en la empresa de rotulación de la que es responsable, seguirá batallando en la vía judicial para que se llegue al fondo del asunto.
La resolución que dictaminó el sobreseimiento provisional y archivo tiene fecha del pasado 12 de febrero y no fue recurrida, ni ante la propia jueza ni ante la Audiencia Provincial de Pontevedra, pero aún quedaría la posibilidad de pedir la reapertura de esta vía penal o acudir a la civil para ser resarcido económicamente. Esta última, de hecho, tiene mayores probabilidades de éxito y es la que ha dado lugar a más sentencias condenatorias en casos similares en España al que le ocurrió a este empresario.
«No he vuelto a probar un agua con gas»
Pese a la dura experiencia, Pablo confiesa que es una «persona fuerte» y anímicamente ha podido superar lo sucedido. «Eso sí», dice, «no he vuelto a probar un agua mineral con gas. Era algo que consumía con frecuencia, pero ahora, sobre todo cuando veo una botella de las mismas características de la del suceso, se me ponen los pelos de punta».
El siguiente paso: una pericial de cara a una posible reapertura penal o para acudir a la vía civil
Tras el archivo judicial, el primer paso que darán Pablo y su abogado, Ignacio Amoedo Pérez, será encargar un informe pericial. Frente a lo que sostiene la magistrada, que no aprecia fallos en el proceso de elaboración y embotellamiento del agua, consideran que sí es necesario ahondar en esta hipótesis para que técnicamente se confirme o descarte si ahí pudo estar el origen de la contaminación. Dudan de que la negligencia fuese del restaurante, entre otros motivos, porque el informe policial que identificó la sosa cáustica en la botella que se sirvió al afectado descartó, tras el cotejo, que fuese la misma sustancia que analizó correspondiente con un producto de limpieza, supuestamente el que se usaba en el restaurante.
Una vez tengan dicha pericial valorarán pedir la reapertura penal o acudir ya directamente a la vía judicial civil. «Que el caso se haya sobreseído penalmente ahora no significa que Pablo no vaya a ser resarcido. No hay duda de que tiene todo el derecho a ser indemnizado, porque se le ha causado un daño», resume su letrado.
Suscríbete para seguir leyendo
- La Xunta lanza un plan para atajar el fraude en las bajas laborales en Galicia, que en total son 70.000 al día y suponen unas pérdidas de 2.200 millones de euros
- La jueza archiva la causa de la botella de agua que quemó a un cliente en un restaurante de Vigo
- La gallega Mobify prepara su desembarco en Vigo: una flota de cien vehículos, modelo 'carsharing' y precios desde 0,29/km
- Dejar un trabajo fijo para dedicarse a la docencia: «Me arrepiento de no haberlo hecho antes»
- La Xunta ampliará el alcance de la ayuda anual de 5.000 euros del Bono Coidado para dependientes a otras 10.000 familias
- China navega en un mundo aparte: pesca 20 toneladas más por cada una que pierde la flota española
- Un accidente múltiple en la AP-9 en Vigo deja seis heridos, uno de ellos grave
- Roberto Verino se abre a un socio industrial a través de la venta de casi el 40% del capital para asegurar el relevo generacional