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Adiós a la cuenta dividida: restaurantes de Vigo empiezan a exigir un pago único en comidas y cenas

Alegan que el abono por separado supone una gran pérdida de tiempo, especialmente los días de gran afluencia

Un cliente paga la cuenta a través de un código QR en un restaurante de Vigo.

Un cliente paga la cuenta a través de un código QR en un restaurante de Vigo. / Ricardo Grobas

La hostelería se ha tenido que reinventar constantemente en los últimos años para adaptarse a la nueva realidad. En 2020, con las restricciones de la pandemia, se vieron obligados a impulsar medidas como la limitación de aforos o la obligación de tener el menú online a través de un código QR, algo que muchos de ellos siguen ofreciendo en lugar de las clásicas cartas físicas. También, como avanzó este periódico recientemente, en muchos casos han empezado a exigir una consumición mínima a los clientes para evitar que una persona ocupe una mesa durante varias horas pidiendo solo un café o una botella de agua.

Una de las últimas novedades que se empiezan a ver en varios restaurantes de la ciudad tiene que ver con el pago de la cuenta. Concretamente, son varios los establecimientos que han empezado a transmitir a sus clientes, especialmente las mesas de muchas personas, que la comida o la cena solo se puede abonar en un pago. Es decir, se elimina la tradicional cola en la barra conforme cada comensal paga solo lo que consumió. De esta forma, eligen a uno para que abone la cuenta y luego le dan sus respectivas partes, normalmente en efectivo o a través de Bizum.

«Hay locales que no disponen del software necesario para dividir la cuenta en distintas partes, así que tienen que hilar muy fino para no equivocarse y que no queden cosas sin pagar. Pero lo más importante es el factor tiempo. Los restaurantes están faltos de personal y si están llenos, tener que estar diez minutos para cobrar condiciona la operativa y la atención», explica César Ballesteros, presidente de la Federación Empresarial de Turismo y Hostelería de Pontevedra (Feprotur).

Uno de los que han empezado a aplicar este sistema es el Palo-Palo, emblemático restaurante de la zona de Churruca. Su gerente, Rui Marsillach, explica que «si son muchos, les pedimos que arreglen entre ellos y que nos hagan un único pago, es más cómodo para ellos y para nosotros». «De lo contrario, es una pérdida de tiempo enorme, sobre todo si el restaurante está lleno», explica el hostelero.

La tendencia de dividir la cuenta en restaurantes ha generado un creciente debate, con muchos establecimientos adoptando la política de «una mesa, una cuenta» para evitar demoras y desajustes en caja, especialmente con grupos grandes. Aunque las asociaciones de consumidores como Facua o la OCU indican que no existe una norma que obligue a los restaurantes a fraccionar la cuenta, sí señalan que se debe informar con transparencia si no permiten el pago por separado. Es decir, en ningún caso los hosteleros están cometiendo una ilegalidad pero, al igual que en otras situaciones como la necesidad de un consumo mínimo, se debe avisar a los clientes ya sea con carteles visibles en la puerta o directamente por boca de los camareros.

Reservar y no aparecer

Otro de los principales avances del sector en los últimos años es la lucha contra las reservas fantasma, aquellas en las que los clientes no aparecen ni avisan previamente. Lo que hacen muchos restaurantes es permitir ya únicamente reservas online pidiendo los datos de la tarjeta bancaria del cliente para que, en caso de que no acudan a la hora acordada y no cancelen, tengan que pagar igualmente la mesa, por lo general unos 30 euros por comensal.

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