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Entrevista | Xiana Fernández-Albor Presidenta del Parque Nacional das Illas Atlánticas

«La doble candidatura a la Unesco no debe derivar en una competición entre marcas turísticas»

Las Illas Atlánticas tienen nueva presidenta. Xiana Fernández-Albor (no es la primera de su familia en ocupar un cargo de mando) está formada en diversos campos ambientales y cree que puede aportar una «visión holística» con la que abordar los retos de conservación, biodiversidad, turismo y sendas candidaturas a Patrimonio de la Humanidad y Geodestino

Xiana Fernández-Albor.

Xiana Fernández-Albor. / Cedida

Vigo

¿Cómo afronta el cargo de presidenta?

Con humildad, ilusión y mucha emoción. Tengo suerte porque no estoy sola. El anterior presidente, Fernando Barrido Valenzuela, hizo muy buen trabajo y eso facilita las cosas. Y soy consciente de que hay un muy buen equipo detrás. El director del parque, José Antonio Fernández Bouzas, al que admiro mucho, tiene un equipo muy bueno a su alrededor. Gente que lo vive con pasión, que es lo que hace falta.

—¿Qué relación previa tenía con las islas?

No estaba realmente muy implicada. He participado en alguna actividad, como contar polinizadores con la Universidad de Vigo, pero sobre todo tengo recuerdos personales. De pequeña iba con mi abuela y mis primos a las islas, era un clásico del verano. También he ido a bucear y es una gozada ver los fondos marinos y comprobar que el trabajo de conservación funciona.

—¿Cuáles son los principales retos que afronta en su mandato?

Prefiero decir objetivos. Caminar hacia un turismo más sostenible, que las islas sean refugio para la integración, por ejemplo para el trastorno del espectro autista, o realizar actividades con personas que están pasando por algún tipo de adicción. También seguir en la línea de aprendizaje científico, que el parque siga siendo un laboratorio vivo, donde se llevan a cabo seguimientos ambientales y climáticos en colaboración con las universidades gallegas. Y, por supuesto, seguir trabajando en la conservación de la biodiversidad, con la recuperación de hábitats, eliminando especies alóctonas y plantando especies autóctonas. Y algo muy importante, nunca dejar de escuchar a los vecinos y a las cofradías de pescadores.

—¿Qué novedades vamos a encontrar este verano en las islas?

Se están desarrollando proyectos muy interesantes. Por ejemplo, la iniciativa mencionada para mejorar la accesibilidad cognitiva para personas con TEA, que ya se ha puesto en marcha en Ons. O la recuperación y apertura de los faros como centros de interpretación visitables. El de Sálvora ya está en funcionamiento, el de Ons se está desarrollando en colaboración con el puerto de Marín y el de Cíes es un proyecto con el Puerto de Vigo que se va a llevar a cabo próximamente. La idea es abrir estos espacios al público y reforzar que el parque es un patrimonio de toda la sociedad.

—¿Cuál es su especialidad y qué puede aportar?

Tengo una amalgama de experiencias. Empecé como capataz forestal, después me formé en Ciencias Ambientales y trabajé con ríos. Estuve en Uganda estudiando árboles y cambio climático, luego en Manchester formándome en Biología de la Conservación. Todo eso me ha dado una visión holística de la naturaleza. Intento entender que el ser humano y el medio ambiente están unidos, que no se pueden separar. Creo que puedo aportar esa visión global y ese respeto hacia todo.

—¿Hay que pelear por la doble candidatura a Patrimonio de la Humanidad y Geodestino de la Unesco?

Creo que puede ser interesante si se plantea bien. Puede reforzar la protección, aumentar el reconocimiento internacional y atraer investigación y financiación. Pero siempre con cautela y con consenso entre todos los sectores, evitando una competición turística y remando todos juntos.

—La islas Cíes son uno de los principales destinos turísticos de Galicia, las solicitudes para visitarlas no dejan de aumentar. ¿Cómo se puede preservar el parque con ese panorama?

Hay que enfocar el turismo con el corazón caliente y la cabeza fría. Se puede hacer impulsando el ecoturismo, las rutas guiadas y aplicando herramientas como la Carta Europea de Turismo Sostenible o el Plan Rector de Uso y Gestión. También con estudios de capacidad de carga, que ahora se están actualizando.

—¿Con qué mentalidad deben ir los visitantes?

Con agradecimiento, humildad y curiosidad. El parque es una joya y siempre hay algo nuevo que descubrir, tanto en la naturaleza como en la historia.

—¿Cómo se está actuando frente a especies invasoras como la acacia negra o las vinagreras?

Se trabaja a nivel normativo y operativo. Se controlan y eliminan especies alóctonas como acacias o eucaliptos, se evita introducir nuevas y se recuperan hábitats con especies autóctonas. Los datos muestran que está funcionando. Por ejemplo, en Cortegada ya solo quedan tres eucaliptos por retirar. También se está viendo en la recuperación de flora, como en el caso de una especie de orquídea en Cíes, cuyos ejemplares prácticamente se han duplicado respecto al año pasado.

—¿Qué le pide a las administraciones?

Les pido lo mismo que a mí misma: escuchar más y tratar de llegar a acuerdos. Remar juntos. No separo administración y sociedad, somos todos uno.

—Es la nieta de Gerardo Fernández-Albor. ¿Le viene de familia lo de presidir?

No le llego a la altura de los zapatos a mi abuelo. Era una persona excepcional. Vivió una época muy bonita de la política, también con sus cosas, pero yo me quedo con cómo se entendían y remaban todos a una. Era una persona muy culta, con ganas de aprender siempre y de escuchar otras formas de pensar. Yo me quedo con eso, con ese respeto, ese cariño y esa forma de entender a las personas.

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