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Entrevista | Juan Manuel Montilla, el Langui Director de «Ganas de vivir»

«Buscábamos ofrecer mucha verdad, sin aditivos, sin filtros y que cada uno se la llevase a su terreno»

El Langui firma el documental en el que Desirée Vila comparte sus experiencias y su intimidad para crear «una historia universal» de perdón y superación

Con un pase especial el viernes, a las 20:00 horas, en los Cines Tamberlick (Plaza Elíptica), la campeona paraolímpica presenta en la cinta «Ganas de vivir», de Morena Films

Juan Manuel Montilla, durante el rodaje de «Ganas de vivir»

Juan Manuel Montilla, durante el rodaje de «Ganas de vivir» / Morena Films

¿Qué le enseñó Desirée a través de este documental?

—Nos ha enseñado a tomarnos la vida de otra forma, porque aunque veas que soy un optimista, tirado para adelante, que se ha superado así mismo y ha conseguido un montón de cosas, tanto a nivel personal como profesional, no dejo de tener mis incertidumbres o miedos que  me incapacitan para llegar a otros sitios u otros proyectos. He aprendido de Desirée Vila a trabajar eso, a tener una mirada diferente ante esas situaciones. Pensaba que sería un rodaje más, un proyecto bonito, pero al final me llevé un aprendizaje.

—¿Qué era lo que buscaba cuando decidió aceptar el proyecto?

—Es mi estreno como director en un largo documental y lo que buscaba, ante todo, era verdad. Alejarnos de una mirada paternalista o caer en la lágrima fácil y ofrecer mucha verdad, sin aditivos, sin filtros, y que cada uno se la llevase a su terreno. Sobre todo, que diera igual que el espectador tuviera discapacidad o no. Era muy importante dónde poner la cámara, dónde poner el objetivo, cómo tratar cada tema para que le llegue a cada uno en su situación, su forma de vida o el momento que esté pasando. Al final, se trata de temas universales, como el perdón la superación o los miedos. Y el feedback de la gente en los festivales de Málaga y de Ibiza y el preestreno en Madrid nos da la razón.

—Se conocían ya de antes, pero ¿qué fue lo que descubrió de ella que más le sorprendió?

—Teníamos una incertidumbre preparando el documental, porque Desirée siempre se muestra en redes sociales muy optimista, pero en ellas mostramos nuestra mejor versión. Aunque es verdad que no va a venir al documental a mostrar su peor versión, estamos poniendo las cámaras en su casa, en su cuarto, en su baño, con su familia, en su trabajo…. Viene de una competición de un mundial, cansada, y tenemos la cámara en el siguiente entrenamiento… Son muchas horas de trabajo, mucha tensión.... Y nos ha sorprendido porque es una tía que realmente es como se muestran las redes. Siempre con una sonrisa, superatenta, que llegaba al rodaje saludando a todos y se iba despidiéndose de hasta de la última persona del equipo, siempre con regalines… Eso dice mucho de una persona. Es agradecida por las cosas que le ocurren, por las cosas que está haciendo.

Un momento del rodaje

Un momento del rodaje / Morena Films

—¿Qué fue lo más difícil del rodaje?

—El nudo que se nos ha generado cuando ha contado cosas que no había contado todavía en ninguna entrevista ni en su propio libro. Es un documental, estamos entrando más en profundidad, pero conoces un poco la historia. Nos has sorprendido. Da valor al documental porque trata cosas tan importantes como la salud mental. Nos hizo sacar alguna lágrima que otra. También la conversación con el padre, una reunión con la hermana… Como ella decía, ‘No había visto yo a mi padre hablándolo abiertamente y recordándolo’. Se nos hizo difícil tragar el nudo que se nos puso, la lágrima tanto mía, como el resto del equipo….

—¿Cree que contó esas cosas porque ya estaba preparada y preveía hacerlo o porque lograron el ambiente favorable para hacerlo?

—Creo que las dos cosas. Es verdad que creamos una atmósfera para que ella, en todo momento, estuviera cómoda y a gusto. Es su historia, su documental. Pero también eso se lo ganó ella con  el trato y su forma de ser. Eso hizo que los astros se unieran para que no sintiera que había cámaras, para que se sintiera tan familiarizada con el equipo, conmigo, que  pudiera hablar abiertamente de lo que le apeteciera. Le dijimos que si había algo que luego no quería poner, no se pondría. Así se podía sentir libre. Y, luego, que ella esté preparada para contar eso. Se unieron todos los astros.

—¿Y usted también se sintió cómodo en la dirección de su primer largo?

—Sí, obvio. Tuve un equipo bastante bueno, que remó. No solo estaba dirigiendo tras la cámara, sino que también estaba delante. El equipo fue muy profesional y se volcó para darme las herramientas y que no faltara nada si alguna vez se me escapaba a mí al estar en tantas cosas.

un momento del rodaje

un momento del rodaje / Morena Films

—¿Así que va a repetir en la faceta de director?

—Ahí se ha abierto un camino importante. Me gusta contar historias. Ya conté mi primera con el cortometraje «Intentando», escrito y dirigido e interpretado por mí,  junto a Hugo Montilla, mi hijo mayor. Tuvo un recorrido bastante bueno en festivales. Estuvimos en 75, tanto nacionales como internacionales, 25 premios, como el de la Seminci. Esto ha sido la continuidad y si se presta la ocasión y las oportunidades voy a estar ahí para seguir contando historias.

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