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OBRAS

Vigo cierra la calle Laxe para transformar uno de los puntos más degradados del centro

Altera un mes este acceso al Casco Vello para proceder a las catas arqueológicas del proyecto de reforma del vial y de los bajos comerciales de la calle Carral

Infografía que recrea el cambio que se impulsa en la calle Carral.

Infografía que recrea el cambio que se impulsa en la calle Carral. / FdV

Alberto Blanco

Alberto Blanco

Vigo

Vigo pone en marcha desde este lunes, 6 de abril, las primeras restricciones de tráfico ligadas a una de las intervenciones urbanas llamadas a borrar uno de los rincones más degradados del centro. La calle Laxe quedará cerrada a la circulación desde las 10.00 horas durante aproximadamente un mes para facilitar los trabajos arqueológicos previos a la recuperación de los bajos de la calle Carral, un frente de locales abandonados que desde hace años simboliza uno de los últimos grandes focos del feísmo en pleno acceso al Casco Vello.

Esta primera actuación responde a la exigencia trasladada por los técnicos de Patrimonio Histórico. Antes de transformar el ámbito, será necesario comprobar qué restos pueden aparecer en el subsuelo de una zona especialmente sensible por su ubicación en el casco histórico. Mientras duren las catas, en Laxe solo se permitirá el paso a garajes, servicios públicos y vehículos de carga y descarga, mientras que el acceso desde la confluencia con Carral quedará reservado únicamente para emergencias de los bomberos.

Interior del “Talismán” en 2006 después de sufrir filtraciones.   | // J. HDZ.

Vista de los bajos de la calle Carral de Vigo. / FdV

También habrá cambios para la actividad hostelera del entorno. Los suministros destinados a los negocios situados en la mitad de la calle deberán entrar por Bajada a la Fuente y Travesía do Cónsul, conforme al dispositivo acordado con la Concejalía de Tráfico y Seguridad del Concello de Vigo. Desde la parte sur, por la zona de Oliva, podrán circular asimismo los bomberos y los vehículos autorizados que se dirijan al garaje y almacén del Palacio de la Oliva, así como a la Fundación Menela, con entrada y salida por ese mismo punto.

Detrás de estas restricciones está la operación diseñada por el Concello para dignificar los bajos situados entre los números 27 y 41 de Carral, hoy convertidos en una imagen de abandono, humedades, deterioro interior y cartelería superpuesta que afea uno de los enclaves más visibles del centro. La previsión municipal es reutilizar esos espacios como almacenes y renovar por completo su imagen exterior mediante una fachada más integrada y versátil, con aperturas discretas y elementos de descanso para el peatón.

Humanización de la calle Laxe

La transformación no se limitará a los locales. El proyecto incluye también una reordenación profunda de la calle Laxe, donde en los últimos años se ha ido ocupando el espacio público con plataformas, terrazas y mobiliario disperso. La propuesta pasa por renovar el pavimento con granito, eliminar el aparcamiento en toda la vía y dejar únicamente un tramo de circulación restringida, calmada y accesible, controlada mediante sistemas de regulación. Además, se crearán zonas más cómodas para el tránsito y la estancia, con bancos, vegetación e iluminación ambiental, con el objetivo de devolver protagonismo a los peatones en uno de los accesos más sensibles al Vigo histórico.

Con este arranque de las catas, el proyecto empieza a tomar forma sobre el terreno. Y lo hace en un punto especialmente simbólico: un escaparate urbano que llevaba demasiado tiempo instalado en la decadencia y que el Concello quiere convertir ahora en una nueva puerta de entrada al Casco Vello.

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