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Okupas de Vigo piden hasta 15.000 euros a los propietarios para abandonar la vivienda

Hay dueños que ya acceden a negociar para conseguir recuperar el inmueble

Los inquilinos irregulares llegan a falsificar un contrato de alquiler para hacer ver que residen allí

Así dejaron unos okupas un piso en Travesía de Vigo.

Así dejaron unos okupas un piso en Travesía de Vigo. / FdV

La Semana Santa es una de las épocas favoritas para los enemigos de lo ajeno. Y es que durante esos días son muchos los que se van a pasar unos días fuera y, por tanto, dejan vacías sus viviendas. Son muchos los que en las jornadas previas vigilan distintas propiedades para conocer cuáles van a quedar vacías y por tanto son susceptibles de ser okupadas. Y cuando los dueños se van, ellos entran. «En Vigo la Policía Nacional suele actuar rápido y resolver el conflicto, pero los okupas utilizan cada vez más triquiñuelas para atrincherarse y evitar que los echen», explica Francisco Fernández, gerente de Desokupa 24 horas, una empresa de desalojos exprés que nació en Vigo y que opera a nivel nacional. Firmas como la suya tienen cada vez más trabajo precisamente porque los propietarios buscan recuperar la vivienda cuanto antes y saben que el trámite en los juzgados puede eternizarse.

Entre esas triquiñuelas para evitar que los echen se encuentra la falsificación de contratos de alquiler. Lo hacen para simular que son los residentes legítimos de esa vivienda y en muchas ocasiones funciona al ser complicado demostrar que los documentos son falsos. Al saber que los propietarios están desesperados, llegan a extorsionarlos solicitando cantidades de dinero que van desde los 2.000 hasta los 15.000 euros, el máximo que hasta ahora se ha pedido en Vigo.

El perfil de los dueños afectados es diverso, aunque la mayoría son ciudadanos que dependen de sus viviendas como fuente de ingresos, especialmente en el sector turístico donde, tal y como avanzó FARO, los visitantes se atrincheran después de que acabe el tiempo de estancia contratado y por el que han pagado y provocan la pérdida temporal del inmueble, además de considerables pérdidas económicas.

Desde las empresas de desalojo exprés insisten en que cada vez reciben más contrataciones y por un motivo principal: «Los ciudadanos buscan información preventiva antes de alquilar o poner su vivienda en el mercado. Existe miedo y desinformación sobre cómo actuar en estos casos».

¿Y qué hacen los propietarios cuando les reclaman esas cantidades astronómicas? Pues es tal la desesperación que en muchos casos acceden a negociar, intentando rebajar la cantidad reclamada. A veces llegan a un acuerdo económico y con eso consiguen que los okupas se vayan. «Es un error entrar en ese juego, porque detrás de esas extorsiones suele estar casi siempre una mafia, que es la encargada de manejar los hilos al estar en contacto directo telefónico con el okupa. Pagarles es entrar en una línea muy peligrosa. Nosotros siempre recomendamos o denunciar o que contacten con un profesional para que les ayuden a resolver la situación», explica Francisco Fernández, que añade que empresas de desalojo exprés como la suya no suelen llevar a cabo ningún tipo de negociación «porque sería fomentar que haya más okupas».

Venta de llaves

Otra práctica habitual de los okupas en la ciudad, especialmente aquellos que son manejados por mafias, es la venta de la llave de la vivienda a un tercero. Tras cambiar la cerradura para evitar que el dueño pueda entrar, negocia con personas interesadas en el piso, a las que les entregan una llave y les exigen una cifra concreta por ella o bien una renta mensual, simulando que ellos son los propietarios legítimos del inmueble.

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