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Vigo entra en la misión Artemis II: la estación terrena del campus recibió la primera señal de la nave Orión a las 2.50 horas de la madrugada

Los operadores del Grupo de Tecnología Aeroespacial del centro AtlanTTic de la UVigo seguirán su trayectoria cada día entre las 2 de la madrugada y las 8-9 de la mañana

Manuel Diz: «Han sido meses de preparación, poder participar en una misión tan histórica como esta es una oportunidad única e impresionante y también un orgullo»

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Algo más de dos horas después de su lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy de Florida a bordo de un cohete SLS, la estación terrena del campus recibía la primera señal de la nave Orión a las 2.50 de la madrugada. Un momento en el que la emoción y la alegría desbordó a los integrantes del Grupo de Tecnología Aeroespacial (ATRG) de atlanTTic, que participarán en el seguimiento de la misión Artemis II hasta su regreso a la Tierra.

«Han sido varios meses de preparación y haber visto a la nave Orión en el espectro ha sido muy emocionante. Es un logro que pone a la Universidad de Vigo en el mapa y también el trabajo que estamos haciendo desde ARTG y desde atlanTTic. Poder participar en una misión tan histórica como Artemis II, la primera tripulada en más de 5O años, es una oportunidad única e impresionante y también un orgullo», celebra el investigador Manuel Diz.

Estación Terrena de la UVigo, desde donde siguen la misión Artemis

Estación Terrena de la UVigo, desde donde siguen la misión Artemis / Alba Villar

La empresa española Integrasys, seleccionada por la NASA para ocuparse del seguimiento en nuestro país, ha confiado en la experiencia de la UVigo para participar en este proyecto junto a la Universidad de Sevilla, que también cuenta con una estación terrena.

Alcanzado el primer contacto con Orión, los operadores vigueses siguieron recibiendo la señal hasta las 8.30 horas de esta mañana y, tras un pequeño descanso, ya están de vuelta en la estación, ubicada en la Escuela de Telecomunicaciones para «ajustar la operativa» y preparar el segundo pase. Hasta el final de la misión, que tiene una duración prevista de diez días, podrán seguir la trayectoria de la cápsula entre las 2 de la madrugada y las 8-9 de la mañana. Excepto durante el tiempo que la cápsula navegue por la cara oculta de la Luna.

«Es la ventana en la que tendremos visión de la nave. Los satélites que operamos habitualmente tienen una órbita terrestre baja (LEO) y suele haber dos pases al día de 10 minutos. Pero como Orión está yendo hacia la Luna disponemos de mucho más tiempo para verla. Nos iremos turnando dos operadores cada noche. Las primeras serán algo más intensas porque tenemos que hacer un trabajo de afinar y modificar alguna cosa que habíamos automatizado», detalla Diz.

Los operadores del grupo ATRG de la UVigo, siguiendo el lanzamiento de la misión Artemis II desde la estación terrena del campus.

Los operadores del grupo ATRG de la UVigo, siguiendo el lanzamiento de la misión Artemis II desde la estación terrena del campus. / Cedida

El seguimiento se basa en el efecto Doppler, que hace que la frecuencia de la señal varíe en función de si está más lejos o más cerca de la estación receptora: «Esa variación nos permite determinar la velocidad y, a partir de ella, su posición. Hay entidades de todo el mundo haciendo este seguimiento desde diferentes partes del planeta y toda la información recopilada le servirá a la NASA para hacer correcciones de cara a futuras misiones».

La antena que recibe la señal de Orión está instalada en la cubierta de la Escuela de Telecomunicaciones.

La antena que recibe la señal de Orión está instalada en la cubierta de la Escuela de Telecomunicaciones. / Alba Villar

Además de monitorizar la trayectoria de la cápsula en la que viajan los cuatro astronautas de la misión, los investigadores de la UVigo se enfrentan al reto del almacenamiento y envío de la información recopilada a Integrasys, para que ellos se la trasladen a la NASA. «Todas estas grabaciones que estamos haciendo de la señal capturada con nuestra antena pesan mucho. Cada hora son 270 gigas. Estimamos que en una noche podemos ocupar 2 teras y en diez días de misión podríamos llegar a los 20 teras. Es un volumen muy grande», comenta Manuel Diz.

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