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Investigación

La familia de Déborah pide que se remita el caso a la UCO de la Guardia Civil: «Seguimos luchando»

Los abogados han remitido un escrito al Tribunal de Instancia de Tui, que archivó la causa en 2024, para que este cuerpo policial empiece de «cero» con una nueva investigación y «una nueva mirada»

¿Quién mató a Déborah Fernández?

Vídeo | José Luis Roca

Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

Pronto, concretamente el próximo 30 de abril, se cumplirán 24 años desde la desaparición y muerte de Déborah Fernández-Cervera. Un caso criminal sin resolver que conmocionó a todo Vigo y para el que ahora, cerca de este nuevo aniversario, se vuelve a clamar por otra oportunidad. La familia de la joven acaba de solicitar al Tribunal de Instancia de Tui que remita el caso a la UCO de la Guardia Civil para que «empiece de cero» y abra una nueva investigación, concretamente a partir de la Sección de Análisis del Comportamiento Delictivo de este cuerpo policial. Esta petición se produce después de que en 2024, tras la reapertura del caso en 2019, se archivase judicialmente el procedimiento, de cuya investigación policial se encargó la Policía Nacional.

«Hoy damos un paso más. El equipo legal ha solicitado que la investigación pase a manos de la UCO de la Guardia Civil. Porque creemos, con firmeza, que este caso necesita una nueva mirada, mentes limpias y una investigación real, desde el principio. Porque hay errores que no pueden seguir marcando el destino de la verdad. No buscamos culpables a la ligera. Buscamos la verdad», afirma la familia de la joven sobre el paso que acaban de dar.

La petición, formalizada en un escrito con fecha del pasado 23 de marzo, se dirige al antiguo Juzgado de Instrucción número 2 de Tui, hoy integrado en el Tribunal de Instancia de la localidad. «Porque el archivo de una causa no puede ser el final cuando quedan tantas preguntas abiertas. Porque Déborah merece justicia. Y su familia, también. Seguimos creyendo. Seguimos luchando», manifiesta la familia.

Una investigación «lamentable»

Los abogados de la familia de la joven afirman que es «evidente» que la investigación de la Policía Nacional, excepto en el período 2008-2010, fue «lamentable». Y basan su nueva petición en que por demarcación y por el hecho de que la investigación judicial la llevó un juzgado de Tui, las pesquisas policiales deberían haber recaído en la Guardia Civil.

«Lo cierto es que era la Guardia Civil quien tenía que haberse encargado de la investigación de este asesinato. Lo señalamos en varios escritos, pero por parte de Fiscalía y juezas instructoras se empeñaron en que siguiera este grupo policial (en referencia al grupo especializado de Madrid de la Policía Nacional) cuyo nivel de éxitos de investigación es ínfimo. Bien porque no sepan, porque no tengan medios o por otros motivos que se nos escapan. A la par, de modo reiterado, vemos que la Guardia Civil, por medio de la UCO, ha desentrañado con éxito asesinatos cometidos en los últimos años que estaban sin resolver. Nadie duda que es un cuerpo mejor preparado, en donde se sigue el criterio de mérito y capacidad, y no el de enchufe por parte del político de turno», esgrime el equipo legal en el escrito dirigido al juzgado.

Agotar todas las opciones para saber la «verdad»

El caso Déborah se archivó provisionalmente en 2024, tras una reapertura en 2019 que conllevó que se citase en calidad de investigado al exnovio, con respecto al cual decayó esta imputación judicial con el sobreseimiento. La jueza concluyó en aquel auto que cerró el caso que más allá de «meras sospechas», no había «indicios contundentes e irrefutables que permitan fundamentar la imputación delictiva».

Ramón Pérez Amoedo, uno de los abogados de la familia de la joven, afirma que se deben «agotar» todas las opciones para que se sepa la «verdad» sobre lo que le ocurrió a Déborah. «Hemos seguido trabajando todo este tiempo y eso es lo que nos mueve, saber la verdad», resume.

«Abandonos» que lo «destruyen» todo

Los padres y hermanos de Déborah nunca han dejado de luchar para que se haga justicia. Ahora piden que se vuelva a «luchar» por ella. A continuación se reproduce íntegramente uno de los textos que compartieron este lunes en redes sociales sobre el caso y sus sentimientos actuales:

«Hay abandonos que no hacen ruido, pero que lo destruyen todo. El caso de Deborah es uno de ellos. Durante meses, durante años, nuestra familia no solo tuvo que enfrentarse a la ausencia irreparable de Deborah, sino a algo aún más difícil de nombrar: la sensación de haber sido dejados atrás por el propio sistema que debía protegernos. No hablamos de errores puntuales. Hablamos de vacío. De inacción. De una investigación que, simplemente, no existió cuando más importaba que existiera. Porque mientras el tiempo corría —y con él desaparecían pruebas, recuerdos y oportunidades— no hubo impulso, no hubo dirección, no hubo voluntad real de esclarecer lo que ocurrió.

Hasta 2010, el equipo de homicidios encargado del caso no hizo absolutamente nada que hoy pueda sostenerse como una investigación digna de ese nombre. Y ese abandono tiene consecuencias irreversibles. Cuando Luis Muñoz retomó la causa dos años después, lo hizo desde la nada. Sin anotaciones. Sin líneas de trabajo. Sin el más mínimo rastro de una investigación previa. Tuvo que reconstruir lo que nunca se construyó. Tuvo que buscar en el vacío. Y eso no es solo una dificultad técnica: es la prueba de un fallo estructural que nos dejó completamente desprotegidos.

Por jurisprudencia y por la complejidad del caso, esta investigación debió haber estado desde el inicio en manos de la UCO de la Guardia Civil. No lo estuvo. Y esa anomalía marcó nuestro destino. Lo que pedimos hoy no es revancha. Es algo mucho más básico y mucho más urgente: que alguien nos deje de abandonar.

Que la UCO de la Guardia Civil con los medios y la experiencia que la caracterizan, mire este caso de frente y asuma el papel que siempre debió tener. No como un favor. No como una excepción. Sino como una responsabilidad por competencias. Porque el dolor de perder a Deborah es inmenso. Pero el dolor de sentir que nadie luchó por ella cuando más lo necesitaba… es insoportable. Y ese dolor sigue aquí».

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