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El armador del «Simione» vuelve a prisión por el gran golpe policial de Ceuta en el que se halló un «narcotúnel»

El empresario vigués Pablo G.F., que aún está en pleno juicio por el alijo de cocaína de 2022, es uno de los detenidos en Galicia en el marco de una operación contra el tráfico de drogas dirigida por un juzgado ceutí

El armador del «Simione», este mismo marzo en el juicio que se está celebrando en la Audiencia de Vigo por el alijo del «Simione».

El armador del «Simione», este mismo marzo en el juicio que se está celebrando en la Audiencia de Vigo por el alijo del «Simione». / Alba Villar

Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

El pasado 9 de marzo arrancó en la Audiencia de Vigo el juicio por las 2,8 toneladas de cocaína halladas a bordo del «Simione» a las puertas de las navidades de 2022. El principal acusado es Pablo G.F., el armador del pesquero que transportaba la droga. A las primeras sesiones de la vista oral llegó por su propio pie, estaba en libertad provisional. Pero esto ha cambiado. Porque el empresario vigués ha sido detenido y enviado de nuevo a prisión preventiva en otro gran golpe al narcotráfico: en una operación desarrollada en Galicia, Andalucía y Ceuta y que ha derivado en el hallazgo, en la ciudad autónoma, de un «narcotúnel» que era utilizado para introducir hachís en España desde Marruecos. El arresto del vecino de Vigo se produce cuando todavía no ha concluido el juicio por el «Simione»: la última sesión, en la que precisamente está fijada su declaración, es el 23 de abril.

La nueva detención de Pablo G.F. materializada el viernes deriva de una operación dirigida por un juzgado de Ceuta y capitaneada a nivel policial por la UDYCO central que movilizó a 250 agentes y conllevó más de una veintena de arrestos. El magistrado instructor ya decretó prisión provisional para 14 de los apresados, entre los que se encuentran los al menos cuatro detenidos en la provincia de Pontevedra, que comparecieron por videoconferencia, según recoge el diario El Faro de Ceuta. Junto al empresario vigués, quien ya había estado en prisión provisional por el «Simione» y para el que la Fiscalía pide 13 años de cárcel por dicha causa, se decretó el encarcelamiento de un vecino de Pontevedra y de otros dos de O Salnés.

Droga «producida» en Marruecos

El Juzgado de Instrucción número 3 de Ceuta instruye esta causa por presuntos delitos de organización criminal y contra la salud pública. La Policía Nacional detuvo el viernes a 25 personas en Andalucía, Ceuta y Galicia y se intervinieron cerca de un millón y medio de euros y 66 equipos de comunicación. Medio millón de euros estaban supuestamente en la vivienda en Castrelos del empresario vigués. El papel de los detenidos gallegos en esta trama, según Narcodiario, se centraría presuntamente en la logística y la distribución del estupefaciente.

La investigación judicial, que se inició hace poco más de un año, estuvo centrada desde su comienzo en una estructura ceutí que operaba de forma constante con envíos de droga producida en Marruecos y con destino final a España y Francia. Según la policía, tras varios meses de investigación se pudo interceptar el primer cargamento a sus líderes, con la intervención de un primer transporte de 15.000 kilogramos de hachís en Almería.

Fruto de las medidas judiciales se logró identificar a los principales responsables de la estructura criminal, aquellos que tenían la capacidad de negociar la droga en origen, acordar su entrega y, una vez en costas andaluzas, iniciar su transporte hasta distintos puntos de Europa. En Ceuta, los narcotraficantes contaban con una amplia y compleja infraestructura y capacidad para importar toneladas de hachís de forma segura, avalando los envíos a sus receptores, infraestructura que ha quedado desmantelada con el operativo desplegado por la Policía Nacional.

Un «laberíntico» narcotúnel con raíles, vagones y poleas

Uno de los hallazgos más significativos del operativo es un «narcotúnel» localizado en Ceuta en una nave industrial cerca de la frontera con Marruecos, una «compleja» infraestructura subterránea, con tres niveles, raíles y vagones, que era utilizada para introducir toneladas de hachís en España y que está situada en el polígono industrial del Tarajal, colindante con Marruecos.

La Delegación del Gobierno describe concretamente que se trata de un «laberíntico narcotúnel» con tres niveles, raíles, vagones y sistemas de poleas para el traslado seguro de la droga, camuflado detrás de un refrigerador insonorizado de grandes dimensiones. El paso subterráneo disponía de tres niveles con un pozo de descenso, una cámara intermedia para almacenar los fardos del hachís y una línea final hacia Marruecos.

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