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Puerto

Stellantis Vigo retrasa sus planes para construir una macroplanta fotovoltaica en la terminal de coches de Bouzas

La multinacional automovilística preveía una inversión de 17 millones para cubrir 210.000 metros cuadrados con paneles solares

Vehículos de Stellantis en la Terminal de Transbordadores de Bouzas.

Vehículos de Stellantis en la Terminal de Transbordadores de Bouzas. / Alba Villar

José Carneiro

José Carneiro

La megaplanta fotovoltaica que Stellantis quiere poner en marcha sobre su concesión en la terminal de Bouzas, que ocupará el equivalente a unos treinta campos de fútbol, tendrá que esperar. En concreto, dos años. El consorcio que dirige Antonio Filosa ha solicitado al Puerto una prórroga de 24 meses para iniciar las obras comprometidas a cambio de los 248.000 metros cuadrados que operará en exclusividad en la terminal de transbordadores hasta 2044, una petición aprobada ayer por el Consejo de Administración de Praza da Estrela. El proyecto prevé una inversión de 14 millones de euros (17 millones con IVA).

El plan de Stellantis, como avanzó FARO, era compaginar el espacio para el almacenamiento de vehículos con la colocación de más de 34.000 módulos fotovoltaicos en una especie de marquesinas que, además, protegerían a los coches de los rayos solares, una fórmula que la compañía ya ensayó en factorías como las de Sochaux. En total, esos 34.000 módulos ocuparían algo más de 210.000 m² —prácticamente toda la concesión, con la excepción de los 20.000 m² del segundo silo—. La instalación supera incluso a la que está en funcionamiento en Balaídos, con 27.000 módulos, y que ya era la mayor planta solar de autoconsumo de España.

Puerto refugio

Por otra parte, la ría de Vigo ha vuelto a ejercer de «refugio» del Atlántico en un febrero marcado por las emergencias climáticas. La Autoridad Portuaria cifró en un 35% el incremento del tráfico de buques durante el pasado mes, con 41 escalas adicionales que buscaron abrigo en las dársenas olívicas «por causas de fuerza mayor» vinculadas a la seguridad y a la meteorología adversa.

La lectura que hace el organismo que preside Carlos Botana es clara: la condición de Vigo como refugio natural —unida a su capacidad operativa— se consolida como un activo estratégico en un contexto de temporales recurrentes y de mayor incertidumbre en las rutas marítimas. Ese repunte de escalas, según explicó, tuvo reflejo directo en la caja, con un incremento de facturación de aproximadamente 400.000 euros en el último mes.

Terminal verde

Botana también informó de la puesta en marcha del sistema «OPS» (Onshore Power Supply), el suministro eléctrico desde tierra para buques. Con esta dotación, Vigo aspira a convertirse en la primera terminal «Ro-Ro» de España y Europa en ofrecer este servicio, un paso clave para reducir emisiones en atraque y avanzar en la hoja de ruta de «terminal verde».

Según la información trasladada por el Puerto, el despliegue del OPS ya ha despertado el interés de grandes navieras como Grimaldi, Hoëgh, UECC o Suardiaz, en un momento en el que las compañías aceleran su adaptación a las exigencias ambientales y a los nuevos estándares de sostenibilidad.

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