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Mundial 2030

Los otros «regalos» que traerá el Mundial 2030 a Vigo más allá de Balaídos: trenes, autovías, bicis o instalaciones deportivas

La ciudad no solo se beneficiará de la ampliación de Balaídos que el Celta considera «un reto» llenar, sino que podrá impulsar infraestructuras y proyectos enquistados desde hace décadas con la excusa de este evento

Vista del estadio de Balaídos con las obras de Gol y la pista de atletismo de Balaídos al fondo.

Vista del estadio de Balaídos con las obras de Gol y la pista de atletismo de Balaídos al fondo. / Pablo Hernández Gamarra

Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Vigo

«Lo que cambian las cosas en un año», cantaba Carolina Durante en su primer disco. Vigo ha reconquistado esta semana su condición como anfitriona del Mundial de fútbol de 2030 en unas fechas inmejorables. El 23 de marzo de 2025 estallaba el Sedegate, el escándalo que certificó que la RFEF manipuló las puntuaciones de distintas ciudades para que Balaídos no figurara entre los 11 estadios elegidos para el evento. Este miércoles 25 de marzo, 367 días después, la entidad presidida por Rafael Louzán enviaba una carta a la FIFA en la que reclamaba su inclusión junto a Valencia.

Con esa condición de ciudad bimundialista afronta Vigo ahora una carrera contrarreloj de cuatro años en la que no solo el coliseo celeste deberá adaptarse a las exigencias del segundo mayor acontecimiento deportivo del mundo. La ampliación de Balaídos hasta los 42.000 asientos de aforo será el principal legado del evento, sirviendo además como guinda a la reforma iniciada hace ahora 12 años. De hecho, permitirá renovar por completo la grada de Tribuna, que hace una década sufrió solo mejoras menores y mantiene los mismos cimientos que cuando se construyó en 1968.

La propia presidenta del Celta, Marián Mouriño, avala dicha capacidad y califica como «un reto» poder llenarla para que el club siga creciendo en lo deportivo y lo social. Pero además de un recinto capaz de acoger conciertos de primera línea, los vigueses aspiran a un paquete de inversiones que siempre se acelera con este tipo de eventos. Tokio en 1964 y Sevilla en 1992 estrenaron el tren de Alta Velocidad (Shinkansen y AVE) con los Juegos Olímpicos y la Expo, evento por el cual siete años después Lisboa inauguró el ponte Vasco da Gama para cruzar el Tajo. Y así, un sinfín de grandes obras que se aprovecharon del impulso de otros acontecimientos para acortar plazos. Tal y como ocurrió ya en 1982 en Vigo.

El AVE a Portugal y la red viaria de la ciudad

En el caso de Vigo la lista de los Reyes Magos es larga después de crecer durante décadas. La más simbólica de todas las peticiones sería la mejora del tren con Portugal, afianzando así el papel vertebrador del evento en la península Ibérica. Al frente del comité organizador está Antonio Laranjo, expresidente del equivalente luso a Adif, y en 2022 hubo una orden desde el Ministerio de Transportes de activar todos los contratos entre Vigo y Oporto y Lisboa y Madrid. Desgraciadamente, la parálisis del último trienio ha hecho que la línea en la Eurorregión difícilmente vaya a tener ningún tramo en servicio para el comienzo de la nueva década. Al mismo tiempo está previsto que ya exista la ansiada red de Cercanías hacia Pontevedra, Vilagarcía o la línea del Miño que mejore la conectividad metropolitana en tren.

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Líneas de Alta Velocidad entre España y Portugal para 2030 / H. Barreiro

En cuanto a las carreteras el listado de cuentas pendientes es aún mayor. En primer lugar la finalización de la A-52 que evitaría el paso por las curvas de Tameiga a todas las selecciones, periodistas, autoridades y aficionados que acudan al estadio, ya que nadie querría ningún percance en uno de los tres puntos negros con más accidentes de toda la Red de Carreteras del Estado. Sin embargo, su tramitación por la vía ordinaria hace que los plazos para su finalización -el Ministerio de Transportes apunta a cuatro años de obras- se puedan dilatar hasta una década. Desde esa nueva autovía podrían conectar con el vial PO-010, uno de los puntos más polémicos del nuevo Plan Xeral de la ciudad y que finalmente se saldó con varios acuerdos con los vecinos de Bembrive. Esta pequeña circunvalación evitaría el paso por Antonio Palacios y conectaría directamente la Avenida de Madrid con el polígono de Balaídos, otorgando una vía de escape más sin depender de la VG-20 por Navia.

Sistemas de movilidad, con la bici en la cabeza

Pero no solo más allá de los límites municipales habrá que mejorar las conexiones. El programa Vigo Vertical contempla un corredor mecánico que salve el desnivel de 55 metros desde la grada de Tribuna a la Avenida de Castelao. La instalación de estas rampas o cintas en Martín Echegaray se complementaría con la segunda fase de las de Gran Vía, que prolongarán entre Praza de España y As Travesas las ya existentes, dejando el centro urbano a un paseo de unos 35 minutos a pie.

«Espero que si somos sede del mundial se lance el servicio VICI (nombre pendiente) como servicio de bicis compartidas que tienen en casi todas las ciudades», imaginaba un joven economista vigués en X estas semanas. Y es que la mayor ciudad de Galicia todavía carece de un sistema de alquiler público similar al de A Coruña, donde registra una media de 4.000 usos diarios.

El atletismo, a repetir mejoras medio siglo después

El Mundial de Naranjito también dejó una instalación moderna para otros deportistas de la ciudad. Las pistas de atletismo de Balaídos fueron inauguradas el 29 de agosto de 1981 y tras invertir el Consejo Superior de Deportes, presidido por el exatleta marinense Jesús Hermida, casi 140 millones de pesetas entre las instalaciones de "resisport", los graderíos y el cierre perimetral. Los informes técnicos del Concello reconocen que la instalación municipal «parecen haber alcanzado el límite de su vida útil», aunque la reforma prometida desde 2009 ha quedado paralizada tras producirse un sobrecoste del 83% en su proyecto. Descartada la financiación de las obras en el estadio de fútbol, el CSD podría repetir la fórmula de entonces y colaborar en el del otro lado de la rúa Olímpicos o en el nuevo proyectado en A Balsa según el PXOM.

Al mismo tiempo el Concello o el propio Celta han vinculado el Mundial 2030 a varias reformas y obras previstas en otros campos de fútbol. El caso más singular es el de O Vao, hogar del Coruxo, donde el gobierno local invertiría más de 10 millones de euros para dotarlo de 5.000 asientos cubiertos, oficinas y dos plazas de uso ciudadano.

La Federación Galega de Fútbol presentó la Cidade Deportiva Afouteza como subsede de entrenamiento y la entidad celeste confía en que al menos dos selecciones se instalen en ellas. Esta experiencia supondrá el impulso definitivo a su proyecto de Galicia Sports 360º llamado a convertir los terrenos de Tameiga en uno de los grandes hubs de innovación del deporte a nivel europeo.

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