Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Familias de Vigo abren sus puertas a estudiantes Erasmus y convierten la experiencia en un intercambio cultural

El IES Coruxo es uno de los institutos de la ciudad que ha logrado participar en el programa de intercambio internacional recibieron medio centenar de alumnos. Todo ha sido posible gracias a las familias del centro que aceptaron su acogimiento.

El IES Coruxo participa en el programa de intercambio Erasmus

Alba Villar

El programa Erasmus no solo cambia la vida de los estudiantes que viajan, también la de quienes los reciben. En muchos institutos –porque esto ya no va solo de universitarios– la experiencia va más allá del aula gracias a las familias acogedoras, que abren las puertas de sus casas a alumnos llegados de otros países. Entre horarios escolares, comidas compartidas y pequeños choques culturales, se crea un intercambio real que convierte lo cotidiano en aprendizaje y hace que, durante unas semanas, cualquier acento del mundo quepa en un solo hogar.

50 familias de Coruxo

Así ocurrió en más de medio centenar de hogares de Coruxo, donde las familias del instituto de la calle Carrasqueira acogieron a 30 estudiantes franceses del Collège Le Bocage (Dinard) y 22 portugueses de la Escola Secundária de Palmela durante las dos últimas semanas para dar a conocer la riqueza natural y marinera de nuestra ría, así como visitas institucionales y colaboraciones con entidades locales.

Al frente, a nivel educativo, del programa está Felipe Rodríguez. «Fue un gran sacrificio pero no habría sido posible sin las familias. Nosotros tenemos un presupuesto limitado, que si no fuera por las familias que los acogen tendríamos que traer a 10 alumnos como mucho y a un hotel. Se pierde buena parte de la experiencia», reconocía el también profesor del IES Coruxo.

¿Y qué opinan las familias? La experiencia no ha podido ser mejor. «Nos sorprendió para bien, si me esperase algo malo no lo cogería, pero la iniciativa te permite conocer otra cultura, otros proyectos... es una oportunidad para que nuestros hijos también aprendan otras realidades y sobre todo que cuando los nuestros vayan para allí, pues estén igual que acogidos», explicaba una de las madres que participó del intercambio. 

El factor común a todas las familias ha sido el adaptarse a unos cambios que si bien no fueron especialmente notables, sí modularon su rutina. «Lo bueno es que no nos hemos encontrado grandes choques culturales; quizás sí en los horario pero tampoco se quejan tanto. Sería algo que repetiríamos, que recomendaríamos a otras familias», reconocían varios de estos progenitores.

La experiencia no solo los ha enriquecido culturalmente a ellos, sino también a sus hijos, futuro alumnado que participará del programa meses después. «Yo he visto que en esta semana ha conocido más la ciudad de Vigo que nunca; no conocieron ni recorrieron tanto Vigo como estos días», contaba una de las madres. «Se buscaron la vida ellos para estar con los alumnos de intercambio y también es una forma de que aprendan y conozcan su ciudad. Los incluyeron en todos los planes, el grupo que se creó fue muy agradable», verbalizó otra progenitora.

«Trabajazo» del instituto

En lo que también coincidieron las familias fue en el «trabajazo» del IES Coruxo en cuanto a la organización, sentir que es recíproco. «Ha sido espectacular, si no fuera por las familias esto no saldría. Su implicación es enorme. Es una semana que te cambia tu rutina por completo y al final es una responsabilidad, pero preguntados a los niños de intercambio nos han dicho «qué bien nos trataron las familias», fue el feedback que nos dieron, «qué acogedores sois en Galicia»», sentenciaba Felipe Rodríguez. 

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents