Galerías históricas
El renacer de Jenaro de la Fuente: 35 años de las obras que humanizaron la calle de Vigo
El 10 de marzo de 1991 se inauguró una humanizada calle Jenaro de la Fuente de Vigo. El crecimiento del barrio de O Calvario, el tráfico que soportaba Urzáiz y la demanda vecinal motivaron una reforma no exenta de avatares y que obligó a la demolición de unas cuarenta viviendas

Estado de la calle Jenaro de la Fuente meses antes de las obras de urbanización, en septiembre de 1990. / MAGAR
El 10 de marzo de 1991, el alcalde Manoel Soto daba el paseo inaugural por la humanizada Jenaro de la Fuente. El barrio vigués de O Calvario se hallaba desde finales de la década de los 70 bajo un Plan Especial de Reforma Interior (los conocidos PERI) para adaptar su fisionomía a las nuevas necesidades urbanas. Sin embargo, no sería hasta octubre de 1988 cuando el pleno del Concello de Vigo dispusiese la reforma de la vía con un presupuesto inicial de 330 millones de pesetas (unos 4 millones de euros actuales). El proyecto buscaba mejorar la circulación y la conectividad en un barrio en crecimiento y con una calle principal, Urzáiz (por entonces abierta al tráfico), que daba muestras de saturación.
El proyecto implicaba dar una nueva vida a un tramo de 400 metros entre Martínez Garrido y Travesía de Vigo, creando una calzada de 31 metros. Para ello, fue necesaria la expropiación de unas cuarenta viviendas, un proceso no exento de polémicas al estar algunos propietarios en contra de las compensaciones. De hecho, su oposición hizo que las excavadoras solo pudiesen derribar una casa abandonada el día en que empezaron las obras, el 26 de febrero de 1990.
Las quejas se mantuvieron hasta el mismo día de la inauguración de la reforma, con pancartas en las viviendas y algunos vecinos recriminando a Soto las «cantidades injustas» que les habían llevado a negarse a abandonar sus casas, recoge FARO en su crónica.
Aun así, el alcalde completó su paseo inaugural, descubriendo las placas en cada extremo de la remozada Jenaro de la Fuente. El coste final de la obra se elevó hasta los 430 millones de pesetas (más de 5 millones de euros en la actualidad).
La calle en honor al arquitecto, uno de los artífices del Vigo moderno y quien revolucionó el diseño de la ciudad, se vio flanqueada años después por túneles. El 25 de marzo de 1994, ya con Carlos Príncipe como alcalde, se inauguró el subterráneo que conecta su tramo final con Martínez Garrido, y un año después, el 23 de marzo de 1995 se abría al tráfico el de Gregorio Espino.
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