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Movilidad

El Tren Celta entre Vigo y Oporto será 100% eléctrico por primera vez en la historia, pero solo hasta la frontera con Galicia

Las obras entre Guillarei y Redondela desde el 7 de abril obligarán al transbordo en Valença

Malestar entre los maquinistas de Renfe, ya que será operado exclusivamente por sus compañeros lusos

Tren Celta entre Vigo y Oporto (d.) junto a un automotor eléctrico  de Comboios de Portugal en Viana do Castelo el pasado verano

Tren Celta entre Vigo y Oporto (d.) junto a un automotor eléctrico de Comboios de Portugal en Viana do Castelo el pasado verano / V. Currás

Víctor P. Currás

Víctor P. Currás

Vigo

Con la llegada de la Alta Velocidad en un horizonte algo lejano, el Tren Celta afronta uno de sus años más difíciles. El servicio ferroviario que conecta Vigo y Oporto dos veces al día sufrirá un corte de 12 meses el próximo martes 7 de abril, tal y como avanzó FARO el pasado mes de diciembre. Las obras de adaptación de la línea actual entre Redondela y Guillarei obligarán a realizar en autobús el viaje entre la estación de Guixar y Valença do Minho. Estas circunstancias obligarán a alterar la maltrecha operativa de esta relación, la única que comunica Galicia y el norte de Portugal en ferrocarril. Así, por primera vez en su historia, se realizará de forma completa con trenes eléctricos y no diésel.

El hito llega justo cuando se cumplen 140 años de la conexión entre ambos países a través del puente internacional de Tui, aunque el convoy no llegará a cruzarlo. Desde el próximo martes 7 el trayecto se limitará a los 129,769 kilómetros la estación de Porto-Campanhã y la villa fronteriza, siendo la segunda interrupción del servicio directo en los últimos meses. Entre el 17 de agosto y el 18 de diciembre fue necesario un transbordo en Viana do Castelo dada la antigüedad del material utilizado. Varias unidades de los camellos de la serie 592 alcanzaron el kilometraje máximo de su vida útil antes de sufrir una profunda revisión sin que Renfe y Comboios de Portugal llegaran a un acuerdo sobre quién debía costearla.

El recorte de la ruta hasta Viana sirivió como «debut» para losr trenes que no emplearan el diésel como principal combustible. Y es que a pesar de que la línea está electrificada por completo entre Vigo y Oporto, el voltaje de la tensión es diferente a ambos lados de la frontera, impidiendo que los trenes homologados a cada lado puedan cruzar. En ese momento se empleó la serie 2240 de Comboios de Portugal, habitual en el suburbano de Oporto y con apenas dos décadas de vida. Sin embargo, fuentes ferroviarias apuntan a que en esta ocasión se optaría por los automotores eléctricos de la serie 3400 conocidos como «Viriatus». Pese a ser eléctricos y gozar de una capacidad similar, su velocidad máxima es de 140 kilómetros por hora, por lo que no podría aprovechar al máximo el trazado ya reformado al sur del Miño.

Malestar sindical

«Se supone que el Tren Celta se hace de manera conjunta entre ambas empresas, compartiendo personal y CP no debería tomar una decisión como ésta de forma unilateral y con tan poco margen», señalan a FARO fuentes sindicales. La noticia ha provocado un profundo malestar entre el personal de Renfe ya que reducirá la carga de trabajo para maquinistas e interventores españoles y sentará unas peligrosas bases de cara al futuro. Sólo están habilitados para utilizar los trenes de la serie 592 y todo apunta a que cuando reabra la línea deberán a recibir la formación para poder recorrerla de nuevo.

La operadora pública española formó a una veintena de maquinistas durante los últimos años para operar en esta línea, algo que ahora «caerá en saco roto» al no La información fue trasladada en un encuentro rutinario y todavía deberá ser validada por la dirección de ambas compañías en Madrid y Lisboa, pero el escaso margen para el cierre de la línea y las limitaciones operacionales hacen que las alternativas sean más bien escasas.

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