Turismo
Alquilar un yate para surcar las Rías Baixas: turismo a precio de lujo que gusta a los estadounidenses
El alquiler de embarcaciones en Vigo, con precios que superan los 800 euros diarios, experimenta un auge impulsado por la creciente demanda turística, especialmente en temporada alta

Una familia en uno de los barcos que gestiona Sea Galicia / S.G.
Navegar por la ría como experiencia vacacional no es una opción para todos los públicos, aunque sí muy sugerente. Aunque en Vigo el turismo náutico es estacional (de primavera y verano), la demanda en esta época está creciendo exponencialmente. Cada año hay más interés. Tanto es así, que en la ciudad ya opera un portal tipo Airbnb para alquilar un yate o velero, se llama Click&Boat y contiene más de un centenar de opciones.
Hay embarcaciones para pasear, otras para recorrer la costa gallega en familia y algunas para celebrar eventos, fiestas o despedidas de soltera. En este caso, el precio supera siempre los 800 euros al día.
También hay empresas que llevan más de una década gestionando la conexión entre patrones y tripulantes por su cuenta. Sea Galicia es una de ellas. Su dueño, Pedro García, explica que cada vez notan más interés por sus servicios: «Aunque no hay empresas de alquiler como en el Mediterráneo, los patrones sí que registran cada vez más demanda. La oferta crece de forma más discreta», señala.
Uno de los servicios más solicitados es el viaje a las Islas Cíes, aunque no siempre es sencillo: «Cada día solo pueden fondear 30 barcos, por lo que la Xunta tiene que dar permiso. Son reservas que tenemos que gestionar con tiempo». La mayoría de las opciones son con patrón incluido y de al menos ocho horas. Siempre se puede hacer noche en las embarcaciones, pero en ese caso también sube el coste.
Los precios rondan los 1.200 euros al día, aunque se espera que suba ahora que también lo está haciendo la gasolina. «Cuando no es temporada alta y se alquila, por ejemplo, para una despedida de soltera, puede costar alrededor de 500 el velero y de 800 el yate», señala García.
Del otro lado del charco
El perfil del turista que demanda este tipo de servicios náuticos muestra dos tendencias claras. Por un lado, destaca el cliente americano -estadounidenses, «cubanos de Florida» o mexicanos-, que «vienen cada vez más» y que, según dice García, «tienen pasta y se dejan aconsejar». Son visitantes más impulsivos, que contacta con una idea general («queremos un yate»), pero sin tener claro el producto. Toman decisiones rápidas y el precio no es importante. «Para ellos pagar mil euros no es un problema. Te dicen donde van a estar y buscan comodidad de forma sencilla».
El otro tipo es el turista europeo, sobre todo franceses y alemanes. Responden a un perfil mucho más planificado: «Dos meses antes ya me están preguntando», explica el gerente de Sea Galicia, «buscan organizar rutas completas, paradas y experiencias durante varios días o incluso semanas». El turista nacional, por su parte, aparece más condicionado por el presupuesto y suele demandar servicios más cortos, lo que refuerza la necesidad de adaptar la oferta a distintos perfiles y formas de consumo.
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