Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La UVigo cultiva camariña a partir de semillas de Cíes para repoblar las dunas de Illas Atlánticas

El grupo Agrobiotech for Health, responsable del primer protocolo de micropropagación in vitro, ya ha empezado a recuperar los ecosistemas de Monteagudo, en Cíes

Es una planta amenazada y cumple una importante función ecológica como alimento y refugio de aves y reptiles

El investigador Tomás Arteta observa un arbusto de «camariña» en Illas Atlanticas.

El investigador Tomás Arteta observa un arbusto de «camariña» en Illas Atlanticas. / Cedida

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Vigo

La destrucción de sus hábitats a causa de la actividad humana y la competencia de las especies invasoras amenazan la supervivencia de una planta tan emblemática en Galicia que incluso da nombre a localidades como Camariñas o A Pobra do Caramiñal. La Corema album todavía resiste en las dunas del Parque Nacional Illas Atlánticas y el grupo Agrobiotech for Health de la UVigo ha desarrollado los primeros protocolos de propagación para poder cultivarla y empezar a repoblar estos ecosistemas en la isla de Monteagudo.

Un logro que surge de la voluntad del catedrático Pedro Pablo Gallego de transferir el conocimiento generado en los laboratorios a la sociedad y que no ha estado exento de desafíos, tal y como él mismo relatará este martes dentro de las décimas Jornadas de Estudio e Investigación del parque. «La camariña es una planta muy especial para Galicia. Es un arbusto pequeño, con machos y hembras separados, y sus frutos blancos eran utilizados por los marineros para refrescarse porque contienen mucha agua. Y en el parque cumplen una función ecológica muy importante porque son alimento y refugio de aves y reptiles. Pero ahora mismo está muy amenazada. En la Península, las poblaciones más importantes están en nuestra comunidad y en Portugal. En Valencia quedan 14 en un acantilado», destaca.

Arbustos de la planta «camariña» en Cíes.

Arbustos de la planta «camariña» en Cíes. / Marta G. Brea

El trabajo realizado por la UVigo se enmarca en el proyecto Life Insular coordinado por el Instituto de Biodiversidad Agraria y Desarrollo Rural (Ibader) de la USC y que está centrado en la restauración de los hábitats insulares. «Una vez que se eliminan los eucaliptos y las plantas invasoras del parque es necesario repoblar esas zonas y nos plantean la necesidad de establecer protocolos para propagar Corema y otras seis especies como el tojo, la manzanilla de las dunas o el torvisco», explica.

El primer obstáculo para los investigadores fue que la germinación en el laboratorio de las semillas recogidas en Cíes era ridícula, apenas un 2%, lo que hacía inviable la repoblación. Y esto les llevó a contactar con Nieves Herrero, jefa del Laboratorio de Semillas del Centro Nacional de Recursos Genéticos Forestales «El Serranillo», en Guadalajara. «Es necesario un proceso de estratificación, de frío y calor, pero ella nos explicó que tenía una duración de un año. Y nosotros conseguimos reducirlo a tres meses. Y, a partir de ahí, logramos aumentar la germinación hasta un 50%. Somos los únicos del mundo que han llegado a este porcentaje», subraya.

El siguiente paso fue la macropropagación a partir de estaquillas (esquejes), probando con varias hormonas enraizantes hasta dar con la más apropiada. Y, aunque el crecimiento es lento, apenas unos centímetros por año, consiguieron estimular la formación de nuevos brotes que en tres meses ya se encuentran en buen estado. Y para alcanzar la primera micropropagación in vitro exitosa en el mundo, los investigadores vigueses ajustaron la concentración del ácido sulfúrico como antimicrobiano hasta conseguir una supervivencia del 90%.

Ejemplares cultivados «in vitro».

Cultivos «in vitro». / Cedida

Los expertos se acercaban entonces al momento de la repoblación, que ya había sido un fracaso en intentos anteriores. «Y para evitarlo de nuevo se nos ocurrió traer arena del parque para tener la microbiota natural de estas plantas, es decir, el conjunto de bacterias y hongos del suelo, tanto en la germinación como después del cultivo in vitro. Y empezó a ir de maravilla», relata Gallego.

El crecimiento seguía siendo lento, pero Rubén Paz, estudiante del ciclo superior de Gestión Forestal y del Medio Natural del CIFP Santiago, dio con la solución como su proyecto final de estudios. «Diseñó un sistema de alargamiento con tubos para evitar que al introducir en las dunas las plantas sin mucha raíz se queden sin agua, porque se evapora cuando hay sequía o mucho calor. Le donamos varios ejemplares para que probase en una finca próxima a la playa en Camariñas, su localidad natal, y el crecimiento fue espectacular, unos 50 centímetros», relata.

Ejemplares plantados en Cíes con el sistema de alargamiento de raíces diseñado por Rubén Paz.

Ejemplares plantados en Cíes con el sistema de alargamiento de raíces diseñado por Rubén Paz. / Cedida

Finalmente, los investigadores llevaron 20 plantas a Cíes. Quedaron 16 tras un tiempo de aclimatación en invernadero y ahora, un año después de ser introducidas con este método en las dunas, sobreviven 15.

«Fue un reto magnífico y que nos hizo poner los pies en la tierra. Ha sido una satisfacción y también hay que destacar la colaboración entre instituciones y personas. Los investigadores de nuestro grupo Tomás Arteta y Ángeles Meira han hecho un trabajo excepcional. Rubén Paz es un defensor entusiasta de la naturaleza y un enamorado de su tierra. Y tanto el personal técnico, Emilio Alonso y Gonzalo Gamallo, entre otros, como el director del parque Illas Atlánticas, José Antonio Fernández Bouzas, han sido encantadores», agradece.

Gallego también destaca el papel del Ibader de Lugo al frente de un proyecto del programa europeo Life y la colaboración con su director Pablo Ramil y el investigador Javier Ferreiro. «Han hecho un estudio genético y hay diferencias en las poblaciones de Corema de las islas respecto a las de Camariñas. Por eso hay que multiplicar plantas del propio parque para la recuperación. Y van a publicar una monografía de propagación con los protocolos que elaboramos para la siete especies», añade.

Además, centenares de plantas aguardan ya en un vivero de Tragsa en Maceda para ser trasladadas a a Cíes, una vez completado el alargamiento de sus raíces, y empezar a repoblar las dunas.

Tracking Pixel Contents