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La historia negra de la antigua nave de Fribesa en Beiramar: cinco incendios y tres renuncias en 15 años

La Zona Franca quiere su centro audiovisual en este edificio, pero el Puerto opta por proyectos vinculados con el mar

Estado actual de la antigua nave de Fribesa, en la avenida de Beiramar.

Estado actual de la antigua nave de Fribesa, en la avenida de Beiramar. / Alba Villar

Impacta ver un edificio en un estado tan deplorable en una de las fachadas marítimas de la ciudad: lleno de maleza, con redes de protección y ruinoso. La antigua nave de Frigoríficos Berbés SA (Fribesa), que se levanta en el número 73 de la avenida de Beiramar, pide a gritos desde hace años un proyecto que le permita volver a latir.

La Zona Franca de Vigo le propuso formalmente al Puerto su compra para instalar un centro audiovisual, pero la entidad pilotada por Carlos Botana quiere una actividad vinculada con el mar. Mientras no se decide su futuro, estas instalaciones continúan deteriorándose y dañan la imagen de la urbe.

A finales de septiembre de 2011, la nave sufrió un incendio muy importante. Una decena de empleados se encontraban en el interior de las oficinas. Afortunadamente, todos lograron salir por su propio pie sin lamentar ningún daño.

En este momento, ya había comenzado el cese de la actividad de Frigoríficos del Berbés SA: registró una crisis de liquidez en 2008 y entró en fase de liquidación tras un concurso de acreedores entre 2012 y 2013. Este contratiempo provocó pérdidas materiales considerables y aceleró el final de la firma, que fue fundada en el año 1964 por los hermanos Armando y Ramiro Gordejuela Aguilar.

La Zona Franca insiste en la antigua nave de Fribesa para el centro audiovisual

Alba Villar / Borja Melchor

El último día del mes de julio de 2013, un nuevo incendio provocó el desplome de la cubierta y de parte de una fachada lateral. El fuego volvió a ser protagonista en febrero de 2018, en mayo de 2022 y en octubre de 2024. En los más de 10 años de abandono de las instalaciones, personas sin hogar han recurrido a esta nave en busca de un techo.

Está claro que no ha tenido suerte este edificio: hasta tres empresas renunciaron a su concesión y fracasaron varios proyectos (un supermercado, un contenedor cultural o nave logística). Su apariencia, ya descrita como apocalíptica por quienes han entrado, es el reflejo de un presente que no ha tenido en cuenta su pasado.

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