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La Valedora do Pobo rechaza la reclamación de los mayores de Vigo de tener cartas físicas en los restaurantes

El alto comisionado del Parlamento de Galicia se inhibe al entender que no tiene competencias para actuar en esta materia

«Muchos de nosotros no tenemos móviles ni sabemos lo que es un código QR», claman los afectados

Un cliente escanea el código QR de un restaurante de Vigo para ver la carta.

Un cliente escanea el código QR de un restaurante de Vigo para ver la carta. / Ricardo Grobas

Vigo

Varapalo para los mayores de Vigo. La Valedora do Pobo se ha inhibido ante la reclamación presentada por José Manuel Tobío, en representación de las personas de avanzada edad del municipio, para que los restaurantes repongan las cartas físicas, pues en muchos de ellos solo se puede ver el menú en el móvil a través de los famosos códigos QR. Los mayores solicitaban a la Valedora do Pobo que supervisase las medidas llevadas a cabo por las distintas administraciones (concretamente, la Xunta) para solucionar la falta de acceso a la carta en los establecimientos

El alto comisionado del Parlamento de Galicia entiende que carece de competencias para intervenir en esta situación pues considera que es un conflicto «de naturaleza privada». Es decir, considera que se trata de una cuestión que deben dirimir los propios establecimientos de hostelería. Esa falta de competencias, alega el Valedor, es la razón por la que no ha admitido a trámite la queja trasladada por mayores de Vigo.

«No entendemos nada, ni Consumo ni ahora el Valedor hacen nada para evitarnos estos perjuicios», lamenta José Manuel Tobío, que llevaba un largo tiempo trabajando en esta lucha al considerar que vulnera sus derechos fundamentales.

«Lo único que reclamamos es algo tan sencillo como poder consultar la carta en papel, como se ha hecho siempre. No pedimos nada extraordinario, solo que no nos compliquen más las cosas», señala este vecino de Vigo, que denuncia las dificultades crecientes para acceder a la información en algunos locales. La queja no se limita únicamente a la ausencia de menús físicos: también aseguran que en algunos establecimientos faltan hojas de reclamaciones en papel. Ante esta situación, varios afectados han optado por acudir al Instituto Galego de Consumo para solicitar inspecciones que obliguen a los negocios a ofrecer ambas opciones.

Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recuerdan que la normativa es clara: los bares y restaurantes están obligados a disponer de cartas en formato físico o, al menos, a mostrar los precios de forma visible dentro del establecimiento. De no hacerlo, podrían enfrentarse a sanciones por falta de información al consumidor. En este sentido, insisten en que todos los locales deben facilitar menús en papel con los precios claramente indicados, así como informar del coste de los platos fuera de carta que habitualmente se comunican de forma verbal.

Los clientes de mayor edad en Vigo aseguran haberse encontrado con situaciones variadas. En algunos casos, los propios camareros les han prestado sus teléfonos móviles para consultar la oferta, mientras que en otros simplemente les han recitado los platos disponibles. Alternativas que, según explican, no resultan satisfactorias, especialmente para quienes no están familiarizados con las nuevas tecnologías o prefieren el formato tradicional y teniendo en cuenta además que la emergencia sanitaria del COVID, el motivo por el los establecimientos cambiaron las cartas físicas por los códigos QR, hace años que no está ya presente.

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