Cuando Vigo fue escala de un buque-escuela falangista: 500 chicos y un país recién estrenado
La llegada del «Ciudad de Alicante» en junio de 1939 llenó la ciudad de misas de campaña, desfiles y actos juveniles entre Porta do Sol y Balaídos

Miembros de la Sección Femenina local, desfilando ante el «Ciudad de Alicante» durante su visita a Vigo. / Foto Pacheco
Hacía justo un mes que la ciudad de Vigo había despedido a 5.136 militares alemanes de la Legión Cóndor, que regresaban a su país en cinco grandes trasatlánticos tras su decisiva participación en la Guerra Civil española apoyando al ejército golpista. Todavía resonaban los ecos de aquel multitudinario y clamoroso adiós popular, impulsado desde las instituciones, cuando el 25 de junio de 1939 el puerto de Vigo volvía a convertirse en el epicentro de otro acto militar.
Esta vez no llegaban soldados curtidos, sino medio millar largo de adolescentes pertenecientes a la división falangista de los «Flechas Navales», procedentes de las escuelas de Baleares y Andalucía, que realizaban un viaje de adiestramiento a bordo de la motonave «Ciudad de Alicante». Los «Flechas Navales» eran niños y jóvenes voluntarios de entre 11 y 17 años, provenientes en su mayoría de clases desfavorecidas. Muchas familias veían en el ejército —y también en el clero— una salida para sus hijos: una forma de mantenerlos y formarlos, apartándolos del hambre, el trabajo infantil, la mendicidad y el estraperlo.

Un grupo de adolescentes de los Flechas Navales. / Colección Fco. Díaz
La organización se había creado en 1936 y la primera escuela nació en Palma de Mallorca. A esta le siguieron otras siete a lo largo del litoral español y el sistema funcionó durante treinta años. En ellas, los alumnos aprendían, además del temario oficial de enseñanza común para las escuelas de España, a hacer nudos marineros, remar, pilotar y navegar, maniobrar a vela, orientarse de día y de noche con y sin brújula, cantar el himno nacional, conocer la historia naval española y la bandera, etc., pero sobre todo a socorrer a una persona accidentada.
Tercer aniversario de la rebelión
El improvisado buque-escuela había zarpado el 13 de junio desde Cádiz bajo la dirección del capitán de navío de la Armada Lutgardo López y del capitán del buque, Francisco Sastre. Su ruta incluía escalas en Pasajes, Bilbao, A Coruña, Ferrol, Vigo, Marín, Lisboa, Cádiz, Ceuta, Palma de Mallorca, Ibiza, Barcelona, Valencia, Alicante y Cartagena, para regresar a Cádiz el 17 de julio, en vísperas del tercer aniversario de la rebelión.
A su llegada a Vigo, los jóvenes grumetes fueron recibidos en el muelle de Trasatlánticos por autoridades locales y jerarquías del alzamiento, además de miembros de organizaciones juveniles de Vigo, Marín, Pontevedra y Cangas. Acto seguido se celebró una misa de campaña, con el altar instalado a bordo del «Ciudad de Alicante», a la que asistieron las agrupaciones juveniles de Pelayos, Flechas, Cadetes y Flechas Navales formadas en el muelle. La prensa local dejó constancia de la escena, destacando «el pintoresco contraste del blanco de los uniformes de los pequeños marineros con el azul de las camisas y el rojo de las boinas de las organizaciones juveniles».
Ofrenda floral
Tras una ofrenda floral en memoria de los caídos al pie de una improvisada cruz en plena Porta do Sol, los asistentes desfilaron por Policarpo Sanz al son de cornetas, gaitas y tambores, en medio de la simpatía del público, sorprendido por la marcialidad de una formación naval protagonizada por niños.
Durante los tres días de visita se sucedieron actos y desfiles de la juvenil embajada por las calles céntricas de la ciudad: un partido de fútbol en el mismísimo Balaídos entre los «Flechas Navales» y miembros de la Organización Juvenil Española, tras el cual se sirvió una merienda a cargo del bar Savoy (plaza de la Constitución, 2); excursiones a Santiago y Tui en trenes especiales; y un concierto de música militar española en el teatro García Barbón. En la mañana del miércoles 28, el «Ciudad de Alicante» y su joven tripulación fueron despedidos con honores en el muelle de Trasatlánticos por autoridades militares y civiles y por grupos locales de la Sección Femenina, Flechas y Pelayos. El buque puso rumbo a Lisboa, donde al día siguiente sería recibido por la «Mocidade Portuguesa», organización juvenil fascista fundada durante la dictadura de Salazar, muy similar al español Frente de Juventudes, con la misma misión de adoctrinamiento político.
La motonave «Ciudad de Alicante» era un atractivo buque mixto de pasaje y carga que se encontraba en Ferrol al final de la guerra. Como muchos buques civiles de la época, había sido artillado durante la contienda por el ejército republicano con cinco cañones de distinto calibre. Construido en astilleros de Valencia en 1930 para la Compañía Trasmediterránea, con un coste cercano a los cinco millones de pesetas, su arqueo bruto era de 2.434 toneladas y medía 81 metros de eslora por 12,50 de manga. Disponía de habilitación para 390 pasajeros, lo que da una idea del nivel de aglomeración que debieron sufrir los más de quinientos «Flechas Navales» durante su viaje de instrucción.
En sus primeros años cubrió la línea regular Valencia–Barcelona, que alternaría más tarde con la que unía Barcelona con Alicante, Orán, Melilla y Ceuta y, con el paso del tiempo, otras rutas entre puertos del Mediterráneo peninsular. Tras una intensa vida de servicios en líneas de soberanía y un largo historial de navegación, fue vendido para desguace en 1977, culminando casi medio siglo de servicio.
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