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Los seis sustos del «saltamontes» antes del accidente mortal de Matamá

La documentación aportada por la Policía Local al juez concreta los siniestros previos protagonizados por este tipo de atracción en distintas fiestas de Vigo entre 2012 y 2019

El «saltamontes» que en agosto de 2024 le costó la vida al joven Iván en las fiestas de Matamá.

El «saltamontes» que en agosto de 2024 le costó la vida al joven Iván en las fiestas de Matamá. / Marta G. Brea

Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

La madrugada del sábado 3 de agosto de 2024 el desprendimiento de uno de los 14 brazos hidráulicos del «saltamontes» de las fiestas de Matamá le costó la vida al joven Iván Castaño Hervella. No fue el primer accidente ocurrido en Vigo vinculado a este concreto tipo de atracción. Aunque ninguno de los anteriores acabó en tragedia, todos esos siniestros constan ya en la causa que se sigue por el acaecido en Matamá, un procedimiento que ha entrado en una fase muy activa de la instrucción judicial y que suma cinco investigados.

La Policía Local acaba de remitir al juez los informes que constan en sus archivos relativos a los incidentes relacionados con esta atracción de feria sucedidos en distintos festejos de la ciudad entre 2012 y 2019, un período de siete años: varios acabaron con heridos y en tres ocasiones se ordenó el precinto de la máquina.

En las fiestas de Coia y de Balaídos

El primero se remonta al 2 de julio de 2012, durante las populares fiestas de la Consolación de Coia. Un joven de 22 años sufrió la «fractura parcial» de un diente mientras disfrutaba del «saltamontes». Fue un incidente leve, tal y como consta en el parte de servicio elaborado por la Policía Local.

Más aparatoso fue el ocurrido la madrugada del 27 de mayo de 2017 en las fiestas de la Juventud de Balaídos, donde dos jóvenes y un septuagenario resultaron heridos a causa de una bajada de tensión que provocó que los brazos del aparato descendiesen más rápido de lo habitual. Responsables del Concello y técnicos municipales se trasladaron al lugar del suceso y si bien existía un certificado técnico anual y otro de montaje que acreditarían que el «saltamontes» era «apto para abrir al público», el jefe en funciones de los bomberos llegó a una conclusión distinta.

Dicho bombero, tras consultar el certificado anual, una especie de ITV de la atracción, informó de que el documento «se limitaba a una descripción de medidas del aparato y poco más, no conteniendo la más mínima mención a los sistemas electrónico, mecánico, neumático ni hidráulico del mismo, por lo que no garantizaba en absoluto que estuviera en condiciones no ya óptimas, sino ni tan siquiera mínimas de funcionamiento», recoge el parte policial, motivo por el cual se ordenó el precinto, desmontaje y retirada de dicho «saltamontes» del recinto de la fiesta. La causa probable de aquel accidente fue una «caída de tensión eléctrica» que, unido a que los cables del generador auxiliar estaban «sulfatados», provocó que fallase el sistema de seguridad.

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Marta G. Brea

En en ese mismo 2017 hubo otro siniestro más en las fiestas de Bouzas. Tres hermanos de entre 10 y 14 años se dañaron al desprenderse la iluminación que recubría el brazo que sujetaba los asientos, golpeando a los menores.

Una mujer quedó colgada al abrirse la barra de seguridad

Un año después, en julio de 2018 en Coia, ocurrió otro grave accidente que, como un año antes en Balaídos, derivó en el precinto del «saltamontes». Una mujer de 35 años y un niño de 7 resultaron lesionados al abrirse la barra de seguridad de la atracción cuando ya estaba girando. «Bajé la barra, sentí un 'clic' y di por hecho que estaba asegurada. Ningún supervisor pasó para comprobar si estaba bien cerrada. La atracción comenzó a girar y en la segunda vuelta la barra se abrió por la mitad», relató entonces la afectada, que resbaló de la cabina, quedó colgada por un brazo y se golpeó contra el suelo en las subidas y bajadas de dicha cesta hasta que se detuvo después de que los operarios pulsasen el botón de emergencia.

A raíz del accidente se rompió la tibia y el peroné de la pierna derecha. El menor que iba con ella consiguió sujetarse en el habitaculo sin caerse, si bien sufrió múltiples contusiones. El siniestro se atribuyó a un presumible fallo humano al no haber asegurado ningún trabajador la barra de seguridad. «Dieron por hecho que otro operario la había asegurado», consta en el atestado realizado por la Policía Nacional.

En ese mismo 2018, en agosto, en la fiesta de San Campio de Valladares no hubo heridos, pero la Policía Local intervino porque el «saltamontes» allí instalado carecía de la pertinente licencia municipal para poder funcionar, motivo por el cual se ordenó su desmontaje. Casi un año después, en mayo de 2019 en Balaídos, hubo que realizar otro parte de servicio después de que un hombre denunciase que, cuando estaba en la atracción con su hija menor de edad, una de las barras de seguridad se abrió. Afortunadamente, ninguno de los dos sufrió lesiones.

Ingenieros municipales, policías locales y un suboficial de bomberos ante el juez

Los cinco investigados hasta la fecha de la causa del «saltamontes» ya comparecieron en sede judicial. Y ahora deberán hacerlo cinco testigos que han sido citados para el 24 de marzo, la mayoría a propuesta de la acusación particular que ejercen los padres del joven fallecido, representados por el abogado Carlos Pérez Parga. Se trata de dos policías locales, dos ingenieros técnicos municipales y un suboficial de los bomberos de Vigo.

Junto a estas diligencias, se ha librado oficio al Área de Seguridad y Movilidad del Concello de Vigo para que remita una copia íntegra del expediente, actas, informes y órdenes de precinto en relación con la atracción del «saltamontes» en las fiestas de Coia y Balaídos de los últimos años. Y también se han solicitado todos los certificados técnicos anuales realizados en los últimos cinco años a la familia propietaria del «saltamontes» del accidente, así como el boletín de instalación eléctrica de la atracción relativo a las fiestas de Matamá.

El abogado de los padres de Iván, que fue quien propuso también esta documentación, considera que testificales e informes son «esenciales» para conocer si había «antecedentes de riesgo o deficiencias técnicas» en relación con el «saltamontes» —y si éstas eran conocidas por las autoridades municipales y los responsables técnicos—, si se realizaron los controles técnicos y administrativos adecuados y si los dueños de la máquina «podían prever el riesgo derivado del funcionamiento de la atracción».

«Todo ello es determinante para valorar la posible existencia de responsabilidad penal por imprudencia, así como el eventual incumplimiento de las obligaciones de seguridad y control exigibles en instalaciones recreativas de carácter temporal», esgrime el letrado en el escrito donde planteó las diligencias ya acordadas.

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