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Los riesgos del cambio climático: la costa de la ría de Vigo podría retroceder hasta 12 metros de aquí a 2050

Un estudio de AXA Climate advierte que las olas de calor serán casi el doble de largas y podrían alcanzarse episodios extremos de hasta 44 grados

El oleaje y el viento se llevaron arena de la playa de O Fortiñón, descubriendo piedras que normalmente no se ven.

El oleaje y el viento se llevaron arena de la playa de O Fortiñón, descubriendo piedras que normalmente no se ven. / Alba Villar

Vigo

Vigo afronta un escenario de creciente exposición a los efectos del cambio climático, con impactos directos en su población, economía e infraestructuras, según recoge un informe de AXA Climate. El documento advierte de que, si no se actúa a tiempo de forma correcta, la urbe olívica, considerada un polo económico estratégico por su industria automovilística, actividad portuaria y pesquera y turismo costero, deberá hacer frente en las próximas décadas a riesgos como el aumento del calor extremo, inundaciones, erosión costera o estrés hídrico, con consecuencias tanto sociales como económicas.

El estudio estima que la costa de la ría de Vigo podría retroceder hasta 12 metros de aquí a 2050 si no se adoptan medidas de adaptación, un fenómeno que, aunque gradual, debilita playas, infraestructuras y la capacidad de respuesta frente a temporales. También reduce la resiliencia del territorio frente a inundaciones extremas. Así lo recoge el documento, que fue desgranado por Claudia Ylla Arbos, experta en gestión de riesgos por inundaciones de AXA Climate, en la Cámara de Comercio de Pontevedra, Vigo y Vilagarcía de Arousa, que también acogió una mesa redonda con representantes de sectores económicos.

En el ámbito de las inundaciones, el informe señala que un episodio extremo con periodo de retorno de mil años (0,1% de probabilidad anual) podría afectar a unos 42.000 habitantes, lo que representa el 14% de la población, mientras que un evento centenario (un 1% de probabilidad anual) impactaría en unas 30.000 personas (10%). Estas situaciones estarían vinculadas tanto a inundaciones costeras como a desbordamientos del río Lagares tras lluvias intensas, con especial incidencia en zonas clave como el puerto o la factoría de Stellantis.

Vigo, en un estuario semicerrado

En escenarios extremos, áreas portuarias podrían quedar anegadas hasta 3 metros, mientras que la planta automovilística podría sufrir inundaciones de hasta 1,3 metros. En todo caso, la evolución del riesgo sigue siendo baja en comparación con la situación actual, según el documento. El principal reto sigue siendo «el mantenimiento y la vigilancia de los diques existentes». «Además, la erosión costal reduce la resiliencia del territorio frente a inundaciones extremas», recoge el escrito tras poner en valor que «Vigo está situada en un estuario semicerrado que atenúa el oleaje del Atlántico».

El calor extremo será otro de los factores determinantes. Según AXA Climate, Vigo registrará un aumento medio de temperatura de entre 2,3 y 3,6 grados hacia mediados de siglo, lo que se traducirá en unos 50 días más de calor al año y 64 noches tropicales adicionales. Además, las olas de calor serán casi el doble de largas y podrían alcanzarse episodios extremos de hasta 44 grados en algunos años, con hasta 20 días consecutivos por encima de los 40 grados en escenarios puntuales. Este incremento térmico tendrá efectos directos en la salud, la productividad laboral y sectores clave de la economía local.

«Los incendios forestales no son frecuentes dentro de la ciudad, pero los bosques que rodean Vigo pueden estar expuestos durante la temporada cálida, especialmente durante las olas de calor. En 2050, casi un mes al año presenta un alto riesgo de incendios forestales, lo que supone 12 días más que en el periodo de referencia», señala el estudio.

El informe apunta a un aumento de los riesgos sanitarios, especialmente en población vulnerable, así como a pérdidas de eficiencia en la industria, el puerto o la logística, además de un mayor consumo energético. El golpe también será significativo en el mar. Entre 2022 y 2025, la cantidad de marisco vendida en las lonjas de Vigo cayó un 42% debido a olas de calor marinas y fenómenos de contaminación, lo que ha ido acompañado de un encarecimiento del producto.

Aparición de especies invasoras

A largo plazo, estas olas de calor oceánicas podrían multiplicarse por hasta 30 y prolongarse durante más de un mes, afectando a especies clave como mejillones o almejas. Lo que actualmente es una ola de calor marina «se acercará a la temperatura media del océano en 2050».

Las principales consecuencias: especies de bivalvos no adaptadas a las altas temperaturas, reducción de la salinidad por lluvias torrenciales y apertura de presas en marea baja, aparición de especies invasoras -el cangrejo azul, depredador de bivalvos y competencia de crustáceos autónomos (nécora, boi, centolla)-, daños a especies no adaptadas a las altas temperaturas, especialmente berberechos, mejillones y almejas, y alteración de las cadenas tróficas.

En cuanto al agua, el documento concreta que Vigo presenta una alta dependencia del embalse de Eiras, que abastece aproximadamente el 98% del consumo. Aunque el riesgo de estrés hídrico es actualmente bajo, el informe advierte de un incremento progresivo: pasará de un 10,8% en el periodo de referencia a más del 21% en 2050. La disminución de las precipitaciones y la variabilidad estacional reducen el margen de seguridad del sistema, aumentando la vulnerabilidad ante sequías prolongadas. El escrito también recoge que la ciudad está expuesta de forma recurrente a episodios de viento intenso, con rachas de hasta 100 kilómetros por hora prácticamente cada año, capaces de provocar daños en infraestructuras y actividad económica.

Pérdida de hasta un 9% del PIB de Galicia

En términos macroeconómicos, el informe advierte de que Galicia podría perder hasta un 9% de su PIB per cápita de aquí a 2050 si se mantiene la actual trayectoria climática, lo que refuerza la necesidad de medidas de adaptación y mitigación. Como conclusión, AXA Climate subraya que Vigo deberá anticiparse a estos riesgos mediante la adaptación de infraestructuras, la planificación urbana y la colaboración entre administraciones, empresas y ciudadanía. «El sector privado tiene un rol fundamental y herramientas accesibles para actuar ante sus efectos», propone. Algunas acciones sugeridas: campañas de sensibilización a los síntomas de estrés térmico y de golpe de calor, reorganizar la carga horaria con pausas largas para acceder a refugios climáticos si es necesario o instalar fachadas verdes.

Entre los principales retos, destaca la protección de las zonas costeras, la gestión del agua, la preparación ante olas de calor y la resiliencia de sectores estratégicos ante un contexto climático cada vez más exigente. «La adaptación sólo funciona cuando es compartida», señala el estudio. Para contener el recalenamiento global a 2 ºC, el documento propone procesos de descarbonización y eficiencia, eliminación de CO₂, restauración y conservación de ecosistemas y adaptación al cambio climático. «Ante el riesgo de escasez, los sitios industriales deben ser los primeros en adaptarse, con múltiples soluciones posibles En caso de una sequía extrema, se dará prioridad a la población y a la agricultura. Por lo tanto, las industrias deberán ser lo menos vulnerables posible para poder continuar con sus actividades», agrega el estudio.

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