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Una economista viguesa constata en un estudio pionero que la automatización y la IA aumentaron la desigualdad salarial en España

Raquel Sebastián, junto a compañeros de la Complutense y la London School of Economics, revela en un trabajo financiado por "la Caixa" que la desigualdad habría sido un 21,5% y un 10% menor en 2019 sin estas tecnologías

Ambas impactan pero de distinta manera: la automatización hunde los salarios medios y la IA infla los más altos

La investigadora viguesa Raquel Sebastián, en su casa familiar.

La investigadora viguesa Raquel Sebastián, en su casa familiar. / Cedida

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Vigo

Un estudio pionero mide por primera vez en España hasta dónde habría llegado la desigualdad salarial si no se hubiese producido un cambio tecnológico. La economista viguesa Raquel Sebastián ha desarrollado junto a otros tres expertos de la Complutense y la London School of Economics un trabajo financiado por la Fundación la Caixa que revela que la diferencia habría sido un 21,5% menor en 2019 sin la irrupción de los procesos automatización y un 10% sin inteligencia artificial.

Se trata del primer estudio que analiza el impacto de las nuevas tecnologías en la desigualdad salarial, marcando un hito en el ámbito internacional. Y se centra en el periodo 2000-2019, cuando la brecha entre los sueldos más altos y los más bajos aumentó «de forma notable». El índice Gini creció 6,4 puntos, reduciendo incluso la tradicional distancia entre España y EE UU desde 8,8 puntos a solo 2,2.

Los autores desarrollaron un nuevo indicador capaz de determinar cómo las profesiones evolucionan y cambian con la introducción de las nuevas tecnologías. Y utilizaron datos de salarios y de empleo de la Encuesta de Condiciones de Vida y de la EPA (INE), así como una base de datos estadounidense para poder medir la automatización y la IA. «Una de las cosas más compleja fue ensamblar todas las bases de datos en un sola. En este sentido, el respaldo de «la Caixa» nos vino muy bien porque pudimos contratar a un experto en esta parte», destaca Sebastián, investigadora sénior en la Complutense.

«Vaciamiento de los salarios medios»

La investigación, que se desarrolló durante tres años, evidencia un «vaciamiento de los salarios medios» durante el periodo analizado debido a la polarización del mercado laboral. Las máquinas y los algoritmos sustituyen principalmente tareas rutinarias que se sitúan en el centro de la distribución salarial como la introducción de datos, la gestión administrativa estandarizada o ciertas labores industriales.

Como consecuencia, los trabajadores con sueldos medios pierden terreno mientras los que están los extremos «se mantienen o incluso mejoran su posición relativa». Pero este impacto, advierten los autores, no es homogéneo. Los empleados con menor nivel educativo han sufrido un impacto negativo en sus salarios casi tres veces mayor que los que tienen estudios universitarios porque sus tareas son «más rutinarias y fácilmente automatizables».

Y entre los colectivos más vulnerables están los jóvenes con escasa formación y las mujeres mayores con bajo nivel educativo. Mientras que los trabajadores de mayor edad y con alta cualificación «suelen complementar la tecnología en lugar de competir con ella».

Sin automatización, la brecha salarial entre empleados con estudios superiores y los de menor formación habría sido un 43% inferior.

La IA ya está afectando a los recién graduados en EE UU

El estudio también deja claro que la inteligencia artificial ya tuvo su impacto salaria entre 2015 y 2019, antes de la explosión registrada en los últimos años. También incrementa la desigualdad, pero sus efectos tienen lugar en la parte central y superior de la distribución salarial.

«Los datos tardan tiempo en aparecer, pero es de suponer que ese impacto de la IA se habrá incrementando en estos años. De momento, en EE UU ya se está observando que a las personas más afectadas son las recién graduadas que se incorporan al mercado de trabajo. Les está costando más encontrar un empleo porque las empresas no ofertan puestos junior, los están sustituyendo por inteligencia artificial», destaca Sebastián.

«El mercado laboral español y el europeo en general es más rígido, funciona de forma diferente. Pero si ya está ocurriendo en EE UU, lo lógico es que aquí también pase lo mismo en unos años. La IA se está comenzando a implantar aquí pero en EE UU lleva un año y medio de adelanto», añade.

Según explican los autores, estas tecnologías, al contrario de las de automatización, se aplican a a tareas cognitivas avanzadas como el análisis de datos, el reconocimiento de imágenes o el procesamiento del lenguaje. Y, en lugar de sustituir a los trabajadores más cualificados, aumentan su productividad, «lo que se traduce en salarios más altos» en la parte alta.

El resultado es que la automatización «hunde los salarios medios», mientras la IA «infla los más altos». Y los expertos indican dos grandes líneas de actuación que las autoridades competentes deberían tener en cuenta para aprovechar su potencial de generar prosperidad mitigando las posibles desigualdades. Una es reforzar la inversión en educación y formación continua. Y la otra pasa por revisar el tratamiento fiscal del capital y del trabajo, evitando, por ejemplo, que se favorezca la inversión en maquinaria frente a la contratación de trabajadores.

«Contra el cambio tecnológico poco se puede hacer. Es más, somos quienes somos gracias a él. Lo que sí se debe hacer es tratar de crear las medidas más oportunas para que a los ciudadanos les afecte lo menos posible», defiende la investigadora viguesa, que actualmente realiza una estancia en la Universidad de Málaga.

El estudio está teniendo una importante repercusión internacional por su carácter novedoso: «Hemos abierto una línea muy interesante y la idea es continuar e ir actualizando los resultados. En EE UU se han hecho trabajos sobre qué tipos de trabajo se ven más afectados, pero ninguno relacionado con la desigualdad salarial. Les ha gustado nuestra idea y también estamos analizando el gap salarial en el sector de la cultura, para saber cómo las tecnologías le afectan frente al resto de ámbitos».

Raquel Sebastián ha realizado esta investigación junto a Pedro Salas (London School of Economics), Juan César Palomino (Complutense/INET Oxford), y Juan Gabriel Rodríguez (Complutense).

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