Mundial 2030
Inés Rey, tras la renuncia de A Coruña al Mundial: «Con o sin inversor privado, la ciudad acabaría hipotecada»
«No es agradable, pero, a veces, es mejor tener los pies en la tierra, en la realidad. Los contras son mayores que los pros. Queríamos ser sede del Mundial, pero no a cualquier precio», apunta al alcaldesa
No aclaró plazos ni la inversión a realizar, aunque de momento van de la mano Concello, Deportivo y Diputación, a la espera de más administraciones

Comparecencia de Escotet e Inés Rey para anunciar la renuncia de A Coruña al Mundial 2030 / Casteleiro
«No es agradable. A todos nos gustaría que salieran todas las cosas que deseamos, anhelamos y soñamos, pero, a veces, es mejor tener los pies en la tierra, en la realidad. Los contras son mayores que los pros. La vida implica tomar decisiones, unas nos gustan más que otras. Y esta es sensata y responsable. Queríamos ser sede del Mundial, pero no a cualquier precio». Inés Rey, en la comparecencia conjunta y previa y en rueda de prensa posterior a la renuncia al Mundial y anuncio de reforma de Riazor de la mano del Deportivo, reconoció que acoger partidos de la cita de 2030 se había convertido en un imposible para la ciudad.
A Coruña se bajaba de un proyecto y se subía al de reforma de «toda la Ciudad Deportiva de Riazor», de la mano del Deportivo y de su consejo de administración capitaneado por Abanca, porque, según la alcaldesa, «el Mundial, más que un fin en sí mismo», lo plantearon «también en su momento como un medio para poder tener un estadio moderno, actualizado» y ahora van «a tener eso, con un complejo deportivo alrededor óptimo para la ciudad, pero sin la presión excesiva que imponía la FIFA», razona una regidora que apunta que «nunca» le «pidieron un Mundial por la calle, sí una actualización» de las instalaciones de Riazor. Un proyecto para el que aún «no hay aún plazos ni cantidades», pero para el que sí se va a crear una comisión que lo definirá. Tampoco están cerradas todas las administraciones que afrontarán la inversión, aunque sí están confirmados el propio Concello de A Coruña, la Diputación y el Deportivo, como inversor privado e inquilino en exclusiva de la instalación del estadio.
La alcaldesa no ocultaba que el peso del proyecto para el Mundial era inasumible por razones económicas y por mucho más que solicitaba el máximo organismo futbolístico. «Hay un momento en el que, con inversor, sin inversor (privado), la ciudad acabaría hipotecada y, por lo tanto, decidimos no seguir adelante. Cuando digo que no (al Mundial) a cualquier precio, no me refiero solo a la parte económica, me refiero a todo lo que implicaba, que era más allá de una reforma de Riazor. Poner una grada por arriba o bajar el césped y hacer otra grada por debajo. El coste era también en cuanto a la movilidad, el trastorno que podrían suponer las infraestructuras que exigía la FIFA, incluso subterráneas, todas esas molestias que se les iban a causar a los vecinos», asegura una alcaldesa que no confirmó que la inversión en el nuevo proyecto vaya a ser menor que la que exigía FIFA. Aun así, considera que es una apuesta «pensada para décadas» diseñada «a la medida de las necesidades de A Coruña y de los coruñeses».
Juan Carlos Escotet, quien estuvo en la comparecencia previa junto al presidente de la Diputación Valentín González Formoso, quiso mirar al frente y destacar que ahora ambas instituciones irán de la mano y remarcar las ideas de un «crecimiento ordenado» y de «gestión responsable y profesional». «El complejo deportivo de Riazor es un espacio de identidad colectiva. El proyecto que iniciamos no busca únicamente cumplir con requisitos externos o temporales; pretende evolucionar el estadio y su entorno para integrarlos plenamente en la vida diaria de la ciudad. Queremos un espacio que genere valor los 365 días del año, acogiendo actividad deportiva, social y cultural que beneficie a toda la ciudadanía», reafirma quien no está de paso ni en el Deportivo ni en A Coruña: «Como accionistas mayoritarios (del Deportivo), queremos reiterar nuestro compromiso firme y a largo plazo con la inversión en el Deportivo y en el complejo de Riazor. Entendemos nuestra presencia aquí como una apuesta por el crecimiento de la ciudad. El objetivo es consolidar una institución que actúe como motor de dinamización y que proyecte el nombre de A Coruña con rigor y profesionalidad, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras». Ambas instituciones creen que, cuando le va bien a una, a la otra le beneficia y, en palabras de Inés Rey, más allá del revés de acoger el FIFA, consideran que se abre también una oportunidad: «Hoy no cerramos una puerta. Hoy abrimos una nueva etapa».
Las exigencias de FIFA
Inés Rey no oculta que lo que pedía FIFA, más allá de la reforma del estadio, es lo que les ha llevado a dar un paso al lado: «No se trata de que sea incompatible (la reforma de un estadio con el Mundial), sino que, había una serie de exigencias por parte de la FIFA, más allá del aforo, que, llegado a un punto, hicieron prácticamente inviable continuar, sobre todo pensando en el club. Hubo que ponderar y poner en una balanza lo que tenemos, lo que teníamos, lo que nos exigía la FIFA y lo que podíamos dar. Hemos optado por una solución y un acuerdo positivo para la ciudad, para Riazor y, más allá del propio estadio, para todo el complejo deportivo».
Muchas de esas exigencias ya estaban planteadas cuando A Coruña se lanzó a la candidatura en 2022 y cuando fue elegida en 2024, a instancias de la RFEF. La alcaldesa esperaba cierta benevolencia del organismo futbolístico mundial en algunas de las peticiones, pero no la encontraron: «A Coruña tiene esa capacidad, tenía esa afición, ese sentimiento futbolístico y afrontamos (en su momento) con una tremenda ilusión, ser nuevamente sede mundialista, como lo fuimos en el año 82. Confiamos en que sería posible rebajar las exigencias iniciales de la FIFA, que, lógicamente, son unas exigencias que plantean para todas las sedes, pero que pensábamos que iban a ir ajustando a las diferentes ciudades, en cuanto a aforo, espacios, zonas VIP, parking, etc... Cuestiones que pensamos ir suavizando», cuenta y prosigue: «Algunas se fueron suavizando, pero otras llegaron a un punto de inflexibilidad tal que hacía imposible que pudiéramos afrontar eso en este momento y lo hacía, además, compatible con las necesidades del club, con las necesidades de la afición y de la ciudad. Hubo que elegir, tomar una decisión y elegimos el bienestar del club e (iniciar) una etapa de entendimiento mutuo entre el Concello y el Dépor. Todo es mucho más beneficioso para la ciudad». Esta realidad les llevó a tomar una decisión que surge de «un día para otro, sino que es algo que se piensa, se trabaja, y cuando está tiene claro es, cuando se hace público».
La postura del Deportivo
Inés Rey quiso compresiva con la postura del Dépor incluso en los momentos de mayor fricción que se dieron entre ambas instituciones en los últimos años. Todo enterrado desde el pasado lunes. «El Deportivo estuvo con nosotros trabajando en este proyecto y hay un momento en el que consideran que les pueden perjudicar las exigencias que tenía la FIFA y ellos, a la vista está, no están en contra de una modernización del estadio, sino todo lo contrario, y nos van a acompañar. Es un momento importante para la ciudad porque dos instituciones tan importantes como el Concello y el Deportivo van a ir de la mano en la modernización del estadio, del complejo deportivo. Yo me quedo con eso, con el acuerdo, con el consenso. Siempre hablo de diálogo y de acuerdos, y eso es mucho más positivo que tomar decisiones unilaterales, que por muy legítimas que sean o por mucha razón que puedas tener, el resultado no es tan positivo como se espera».
La regidora no oculta que, aunque no dé datos, ya han avanzado con el club coruñés en las condiciones del nuevo proyecto. Apuesta por la prudencia: «Si yo me reúno con el presidente del Deportivo, no es para hablar del tiempo, es para hablar de lo que tenemos (entre manos), de la tarea que tenemos por delante. Cuando se producen reuniones de este tipo, que son al máximo nivel, los equipos que trabajan con nosotros también tienen contacto. La comparecencia de hoy no cae del cielo, está trabajada, está hablada entre los equipos. Son de carácter privado, porque la relación de confianza se construye, precisamente, siendo leales y discretos. Y, por lo tanto, no vamos a dar cuenta ni de cuántas veces, ni de cuánto tiempo, ni de lo que hablamos. Se ha hablado de muchas cosas y todas esas cosas las hemos ido ordenando».
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