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Proyecto colaborativo

Dos compañías de artes escénicas de Vigo se van a vivir juntas a un «Ghalpón» cultural: «Superáronse as expectativas»

Troula y Barafunda, ante la necesidad de ganar espacio y optimizar recursos, se han mudado a una nave en Coruxo donde comparten el día a día y que les ha permitido mejorar notablemente sus condiciones y estar en disposición de afrontar nuevos proyectos

Troula y Barrafunda se unen creando un coworking artístico

Alba Villar

Pablo Galán

Pablo Galán

Vigo

La unión hace la fuerza. Un lema con muchos siglos de historia, pero que no pasa de moda y que se deja ver por ejemplo en los coworkings, esos espacios de trabajo compartido que permiten a distintos profesionales realizar su actividad reduciendo costes al aprovechar unas instalaciones comunes. En Vigo, sin embargo, dos compañías escénicas con una dilatada trayectoria como Troula y Barafunda se han inspirado en ese concepto y en alguna iniciativa similar en Cataluña y Redondela para crear O Ghalpón e irse allí a convivir.

Se trata de un espacio cultural situado en una nave de más de 1.000 metros cuadrados que les permite disponer de un lugar adecuado a su actividad tras años constreñidos en sus respectivas instalaciones. Sergio, Laura, Diego, Juan, Cris y Gus por parte de Troula y Lolo, José Antonio, Noemí, Jorge, Laura, Merchi y Lina por Barafunda han conseguido dar forma a un hogar común, algo no siempre sencillo.

«Levábamos dous anos vendo opcións porque onde estabamos quedábase pequeno e non daba para máis. Temos conexión con Barafunda, hai moi bo rollo e soubemos que eles estaban igual, case que mendigando moitas veces espazos», cuenta Sergio Rodríguez, uno de los fundadores de Troula, sobre las razones que llevaron a ambas compañías de artes escénicas a llegar a un acuerdo para alquilar la nave en Coruxo, a la que se trasladaron a finales de octubre.

Desde entonces, la experiencia ha sido positiva y enriquecedora, sirviendo también para ajustar presupuestos y disponer de más recursos para la actividad propiamente dicha, esa que termina viéndose en las calles y en los escenarios, pero que detrás tiene mucho trabajo que solo conocen los propios protagonistas. «Superáronse as expectativas, porque compartimos pensamentos comúns, créanse sinerxias e ó final iso supón tamén impulsar o sector. Antes tiñamos que estar con moitas cousas desperdigadas, pero agora temos todo agrupado e, sobre todo, temos espazo que para nós é algo moi importante polas estructuras e escenografías coas que traballamos», explica Lolo Castro, de Barafunda.

En el día a día de ambas compañías, una docena de personas, seis de cada una, trabaja en O Ghalpón, pero los proyectos que preparan para exhibir ante el público pueden reunir una elevada cantidad de gente, además de que la intención de Troula y Barafunda no es parar aquí, sino ir creciendo cada vez más. «Con este espazo podemos aspirar a cousas novas, contar unha residencia artística, ter máis capacidade para recibir alumnos en prácticas», comenta Sergio Rodríguez, en la línea del pensamiento de Lolo Castro: «Tamén é un obxectivo dinamizar a vida artística de Vigo, organizar visitas para escolares, temos un estudio de gravación».

Ambas compañías sueñan, por tanto, desde su nueva casa, con que esta convivencia continúe dando sus frutos, captando además jóvenes talentos que ayuden a garantizar un relevo generacional a «un sector que ten un campo moi grande e aberto», puntualiza Rodríguez, y que abarca todo el abanico y puede llegar a todos los públicos, con apoyo del sector público y de la iniciativa privada. «Estamos nun bo momento, pero sempre se pode mellorar», concluye Castro. Para ello, O Ghalpón se ha convertido en una herramienta fundamental.

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