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Picaresca escolar

De chuletas a gafas con IA: alumnos de Vigo utilizan la nueva tecnología para copiar en los exámenes

El profesorado detecta artimañas cada vez más sofisticadas junto al tradicional móvil: «Con tanta tecnoloxía, hai que pensar outras metodoloxías avaliadoras»

Alumnos de un instituto de Vigo, durante sus clases exclusivamente con ordenador.

Alumnos de un instituto de Vigo, durante sus clases exclusivamente con ordenador. / MARTA G. BREA

Cuántas veces habremos escuchado «si el tiempo que inviertes en copiar, estudiaras...». Pues el alumno de hoy en día parece que se ha tomado al pie de la letra esta reflexión, aunque solo en su primera parte. Ya no invierten tiempo en hacer chuletas, meter notitas en el bolígrafo o escribir fechas y fórmulas en el pupitre o calculadora disimuladamente. Ahora disponen de tecnología que lo hace por ellos.

Foto al examen

Cada vez son más los y las docentes que detectan sofisticadas y, sobre todo, digitales artimañas por parte del alumnado para copiar en los exámenes. Desde el uso del teléfono móvil –a pesar de su prohibición en todo el recinto educativo– a emplear pinganillos e incluso IA para burlar a los profesores durante las pruebas. «La más típica es foto al examen en un momento de despiste del profesor, meterlo en IA y que te lo resuelva», explica un docente de Vigo.

Y es que el tratar de engañar al corrector va más allá de los trabajos y deberes que se mandan para casa. Durante los exámenes son ya no pocos los alumnos que hacen uso de la picaresca tecnológica. «Ata con gafas IA, parece ficción pero non. Agora os profesores nos exames teñen que estar cos cinco sentidos postos. E nalgún caso mirando por detrás das gafas porque nese caso si podemos detectalo», cuenta Emilio González, director del IES Rosais 2 de Vigo.

Reconoce González que la «realidad virtual» ya llegó a las aulas no tanto para colaborar con la educación sino como forma de engañar al docente simulando conocer unos contenidos que no han sido estudiados previamente, ni mucho menos comprendidos ni asimilados.

Sostiene que «con tanta tecnoloxía haberá que pensar noutras metodoloxías avaliadoras». Y es que copiar nunca ha sido tan fácil para los alumnos.

Pinganillos y relojes inteligentes

El uso del pinganillo también se ha extendido de forma notable. «Din a pregunta en alto enfadados e logo lle axudan coas respostas», amplía González. Idéntica realidad denotan en el IES Álvaro Cunqueiro donde dos de sus docentes sí han sido testigos de estas trampas, tanto las digitales como las analógicas. «O pinganillo sen ser frecuente, hai algún caso puntual», verbaliza uno de los docentes de matemáticas del instituto de Coia.

Normas en las pruebas

Su directora, Malores Villanueva ya detectó todo tipo de fórmulas por parte de sus alumnos. «Empregan todos os métodos: o móbil é o que máis pero tamén chuletas, pinganillos, reloxos...», reconoce la también doctora en Filoloxía Galega. Coincide con el testimonio de otro docente de la ciudad: «El reloj inteligente también es frecuente. De hecho para evitar que te copien al menos en Bachillerato, las precauciones suelen ser que todo el mundo deje el móvil en la mesa del profesor, nada de relojes digitales y pelo recogido siempre», subraya este profesor.

Lo cierto es que la irrupción de la IA en el aula va más allá de la mera asignatura o de las herramientas que, orientados por el profesor, ayudan a dinamizar las clases. Recientemente, en un instituto del área, un profesor se ha visto obligado a repetir el examen de una alumna que empleaba gafas con IA durante uno de sus exámenes. No haber visto a la menor con gafas durante todos los años que le dio clase le hizo sospechar, seguido de que cuando le preguntó por lo contestado, la alumna no fue capaz de verbalizárselo.

Repetir el examen

¿Y qué pasa cuando un o una docente caza a un estudiante copiando? Las consecuencias dependen del momento. Si el profesor se da cuenta cuando se está realizando la prueba, está obligado a repetírsela. Por la contra, si el descubrimiento de que ha copiado se produce una vez terminó el examen, hay que dejarle la nota. «Se non ves como copiou, inda que o sepas, hai que manterlle a nota», explica González.

Para él, la gran diferencia que marcará esta nueva realidad o este contexto digital va a estar en el «interés» que tenga el alumnado por la tecnología. «Estos pinganillos ou o móvil, o seu uso para aprobar, non virá condicionado pola economía do alumno, senón polo interés que teña nos dispositivos dixitais e no uso que darlle», concluye el director del IES del barrio de Teis.

En el otro costado de la ciudad, el escenario no es distinto. Patricia Mena, secretaria del IES Valadares, cuenta cómo «cada vez se escuchan más los pinganillos pero yo suelo ver móviles o notitas en los bolígrafos», explica esta docente.

«Si, sóanme bastantes casos de copiar, máis con chuletas, pero tamén con IA», admitía otro profesor de este instituto vigués consultado.

Errores de IA

Lo cierto es que la irrupción de dos materias vinculadas a la Inteligencia Artificial busca precisamente que los alumnos entiendan esta tecnología como una herramienta para sus trabajos e incluso su día a día y no como un trampolín para tener aprobados sin sentido. «Coa IA hai que ter coidado porque se equivoca. Nun exame había datos errados e a alumna copio sen máis, sen saber. A IA tamén erra e se todo o examen depende diso...», concluye el profesor n

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