Efeméride
Aniversario del Puente Internacional de Tui: 140 años de una joya arquitectónica que cambió para siempre la 'raia'
Durante más de un siglo, fue la única vía de comunicación entre Galicia y Portugal para cruzar el Miño sin usar una embarcación. Con una estructura metálica imponente sobre grandes pilares de piedra, esta infraestructura fue el germen de lo que hoy se entiende como una eurorregión

Puente Internacional entre Tui y Valença en su 140 aniversario. / Pablo H. Gamarra

25 de marzo de 1886, una fecha a la que nunca le quedará grande el calificativo de histórica. Ese día culminaba un largo proceso de más de dos décadas con la inauguración del Puente Internacional entre Tui y Valença, entre Galicia y Portugal, dos países separados por el río Miño y apenas 400 metros, pero que hasta hace 140 años era una distancia mucho mayor para los vecinos de uno y otro de una 'raia' que cambió entonces para siempre. La infraestructura se convirtió en mucho más que una simple construcción, tanto por su configuración y diseño como por ejemplificar perfectamente el significado de la palabra puente, abriendo un nuevo escenario de posibilidades sociales y económicas a dos territorios que, desde entonces, se han ido dando la mano hasta configurar a día de hoy una eurorregión con muchos proyectos conjuntos por la que transitan la mitad de los ciudadanos que cruzan cada día las fronteras entre España y Portugal.
«Es un planteamiento técnico y arquitectónico magnífico con esa celosía metálica y esos inmensos pilares de cantería, que continúa vigente porque lo maravilloso es que sigue funcionando, prestando servicio con una extraordinaria polivalencia, porque consiguió unirnos por ferrocarril, tráfico rodado con carros en su momento y coches después y a pie. Se hicieron muchos puentes después, pero sin esa polivalencia, mira por ejemplo Rande», expone el arquitecto Salvador Fraga, maravillado por cómo a las puertas de su 140 aniversario, el viejo Puente Internacional «sigue siendo moderno, emparentado con otros de la época como el viaducto de Redondela o el puente Don Luis I de Oporto».

Inauguración del puente internacional de Tui. /
Durante más de un siglo, esta infraestructura fue la única vía de unión a ambas orillas del Miño, hasta que tuvo lugar otro hito, en julio de 1993, con la apertura del nuevo Puente Internacional construido a escasa distancia y que permitió desahogar los centros urbanos de Tui y Valença, donde muchos vecinos todavía recuerdan las largas colas de vehículos que se formaban (existían todavía entonces los controles fronterizos que no decayeron hasta mediada la última década del siglo XX con la entrada en vigor de la libre circulación por la UE). A esta infraestructura que une ahora la autovía A-55 y la autopista lusa A-3 se unieron en los siguientes otros tres puentes sobre el Miño, los de Salvaterra-Monçao (1995), Arbo-Melgaço (1998) y Goián-Vilanova de Cerveira (2004), pero ninguno con la majestuosidad del primero.
«Es uno de los puentes históricos de Galicia, el de mayor luz de los metálicos que hay y que supuso además poder generar una relación clave con Portugal, es un auténtico símbolo, sustituyó a los pasos en barca», expone el ingeniero Carlos Nardiz, un experto en este tipo de estructuras que destaca del de Tui sus imponentes vanos y «esa celosía metálica que se usaba bastante en Europa», atribuida falsamente en múltiples ocasiones a Gustave Eiffel (aunque sí que sigue su escuela), ya que el puente de Tui fue diseñado por el ingeniero riojano Pelayo Mancebo y Ágreda y construido durante 34 meses posteriormente por una empresa belga con un presupuesto de casi 1,4 millones de pesetas de la época, costeado a partes iguales por los gobiernos español y portugués.
«Es un puente digno de analizar que sigue la escuela de Eiffel, con una sinceridad constructiva que aprovecha esa celosía metálica como elemento ornamental y que ya forma parte del paisaje identitario, se debe conservar y proteger», apunta el arquitecto Faustino Patiño, una cuestión en la que también se centra Carlos Nardiz, que hace un llamamiento a los municipios de Tui y Valença a dar los pasos para conseguir que el viejo Puente Internacional pueda ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC). «A ver qué pasa en el futuro con la alta velocidad, hay que trabajar en su mantenimiento porque al ser metálico es muy susceptible a la corrosión», explica el ingeniero, indicando que la principal acción de conservación del puente tuvo lugar en 1975 bajo la responsabilidad de Edgar Cardoso, ilustre proyectista portugués de este tipo de estructuras. «Hay una clara lección que enseña este puente, que sigue funcionando y debemos aprender de eso», indica Salvador Fraga.
Queda por ver, en consecuencia, cómo será el puente heredero por el que discurra en unos años el tráfico ferroviario. Por ahora, se sabe que será el viaducto para trenes más largo de toda la Península Ibérica. Con una joya arquitectónica como el viejo Puente Internacional en las proximidades, sería irresponsable no conseguir una nueva pieza simbólica para coser todavía más la 'raia,' todo ello sin olvidar a la estructura que lo empezó todo. El legado debe seguir perdurando.
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