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Entrevista | Anan Abdalah Médico palestino

Anan Abdalah, médico palestino en Galicia: «En Palestina se le da más importancia a la educación de la mujer que a la del hombre»

Abdalah cuenta su experiencia como médico en Gaza y qué se puede hacer desde Vigo ante la sucesión de conflictos internacionales

Anan Abdalah, médico palestino en Vigo.

Anan Abdalah, médico palestino en Vigo. / FDV

Anan Abdalah es Palestino pero hizo su vida en Galicia. No tuvo más remedio: era salir de su país o ingresar en prisión sin fecha de liberación. Es médico en Vilagarcía, pero ayer estuvo en Vigo manifestándose por la situación en Oriente Medio. También recordando Gaza, de la que advierte que no se debe dejar de hablar «o se olvidará que acaba de suceder un genocidio».

Usted nació en Palestina pero lleva gran parte de su vida en España. ¿Cómo fue su travesía?, ¿por qué salió de su país?

Soy de origen palestino, de una ciudad que se llama Nablus, a unos 40 kilómetros al norte de Jerusalén. Nací allí y estudié la escuela allí. Después vine para España con unos 18 años, a principios de los años 70, para estudiar. En aquella época muchos palestinos tenían que salir fuera para formarse, porque la sociedad palestina siempre ha dado muchísima importancia a la educación. Vine a España y empecé a estudiar Medicina en el curso 1974-1975. Mientras también cursaba Bellas Artes por la noche. A lo largo de mi vida profesional trabajé tanto en medicina privada como pública. En la privada me dediqué a la estomatología durante más de treinta años y en la pública trabajé como médico de familia durante 22 años. Hasta que me forzaron a jubilarme, que no quería.

¿Pudo volver allí?

Sí, cuando acabé Medicina volví a Palestina y estuve trabajando en un campo de refugiados que se llama Balata, donde vivían muchos de ellos desde 1948. Pero la situación era muy complicada. Básicamente tenía dos opciones: o acabar en la cárcel durante un tiempo largo o intentar ser más útil desde fuera. Entonces decidí volver a España. Aquí ya hice mi vida. Me casé con una gallega y tengo dos hijos. Después me fui cuatro años a Sudamérica, donde hice la especialidad de odontología, pero regresé a España para continuar trabajando.

Tras jubilarse escribió una trilogía sobre la historia de su país. ¿Es estudioso de su historia?, ¿cómo fue el proceso tras tantos años fuera?

Sí, se llama Ojos de Palestina y recorre la historia de Palestina en los últimos cien o ciento veinte años. Es una novela histórica muy documentada, con elementos de ensayo. La historia se cuenta a través de una familia ficticia de un pueblo palestino que hoy ya no existe, porque se ha convertido en una colonia israelí. A lo largo de cuatro generaciones explico la vida palestina, las costumbres, la historia y cómo se fue desarrollando el conflicto. Todo está documentado. Tuve la ayuda de dos catedráticos: uno especializado en historia de Palestina, al que consultaba muchas cuestiones concretas, y otro en Madrid que me orientaba sobre cómo enfocar el trabajo. Hicimos muchas presentaciones y mucha gente me ha dicho que después de leer los libros empezó a interesarse más por lo que ocurre en mi país.

Habla mucho del papel de la mujer. ¿Cuál es en su país?

Los palestinos damos muchísima importancia a la educación de la mujer, incluso más que a la del hombre. En mi familia, por ejemplo, el 100% de las mujeres son universitarias y dos de ellas son catedráticas. Entre los hombres el porcentaje es menor. Esto tiene que ver con la cultura. El palestino siente que ha perdido muchas cosas y lo que queda es el honor y la dignidad. En las sociedades orientales la mujer representa el honor de la familia. También hay otro factor importante: la emigración. En eso nos parecemos mucho a los gallegos. Los gallegos emigraron a Europa y América; los palestinos emigraron también, algunos a Europa y muchos a los países del Golfo. Y en algunas de esas zonas la situación de la mujer es muy complicada. Por eso las familias quieren que sus hijas estén muy bien formadas, que tengan independencia.

Pero queda mucho por hacer, ¿no?

Sí, claro. Yo siempre digo que hay mucho camino por recorrer en todas partes del mundo, aquí, allí y en cualquier sitio. Yo estuve en Sudamérica y allí la situación de la mujer muchas veces me recordaba a la antigua Grecia, cuando la mujer era prácticamente propiedad del hombre. Yo estoy totalmente a favor de los derechos de la mujer y de que se avance más en ellos. Lo que a veces digo es que cada lucha debe tener su espacio y su momento, porque si mezclamos todos los temas en un mismo acto se pierde el foco.

¿Por qué es importante seguir hablando de Gaza ahora?

Porque los palestinos llevamos más de 80 años en esta lucha y no podemos permitir que se olvide lo que está pasando. Oficialmente se habla de unas 70.000 muertes, pero la cifra real es mucho mayor, porque hay miles de personas que ni siquiera están contabilizadas. Además la situación humanitaria sigue siendo muy grave: hospitales destruidos, falta de medicamentos, gente pasando hambre y una generación entera de niños que lleva años sin educación porque no hay escuelas.

¿Qué podemos hacer desde Vigo ante la sucesión de conflictos internacionales? Habrá quien piense que estamos muy lejos y que no van con nosotros.

Eso tiene mucho que ver con la conciencia. Hay gente que piensa que mientras algo no le toque directamente no es su problema. Incluso dentro de una comunidad de vecinos ocurre. Imagínate cuando el problema está a miles de kilómetros. Por eso es importante concienciar poco a poco, hablar, informar y movilizarse. Salir a la calle, participar en actos, mantener el tema presente. Porque si se deja de hablar de Gaza, desaparece del debate público y parece que nunca pasó nada. También influye mucho la política. Muchas personas adoptan automáticamente la posición del partido al que apoyan sin informarse realmente. A veces en las charlas recibo preguntas que reflejan un gran desconocimiento. Una vez alguien me preguntó por qué los palestinos no se marchan y así se acabaría la guerra.

¿La situación en Irán influye sobre Palestina?

Todo lo que ocurre en Oriente Medio influye sobre Palestina y sobre toda la región. Cuando hay tensiones o conflictos en otros países, como Irán, eso acaba teniendo consecuencias para toda la zona. Creo que Estados Unidos e Israel han hecho algunos cálculos que quizá no salgan como esperaban. Hay actores internacionales que no se van a quedar quietos y eso puede tener repercusiones importantes en el equilibrio de fuerzas en la región.

¿Cómo valora la posición de España respecto al conflicto?

Al principio no fue muy clara. Cuando empezó el conflicto en octubre de 2023 Pedro Sánchez fue a Israel y dijo que Israel tenía derecho a defenderse. Pero con el tiempo la posición cambió bastante. Hoy creo que España es de los pocos países europeos que han adoptado una postura más clara a favor de Gaza, junto a países como Irlanda o Islandia.

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