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Galerías históricas

Pasados por agua: así capeamos el mal tiempo en Galicia

El mal tiempo en Galicia, con un diluvio que parecía no tener fin, ha marcado los primeros meses del año, con una sucesión de diez borrascas que causó numerosos desbordamientos, corrimientos de tierra e inundaciones

Tras un lluviosísimo inicio de año, ha salido el sol. Francis (1 de enero), Goretti (8 de enero), Ingrid (22 de enero), Joseph (26 de enero), Kristin (28 de enero), Leonardo (4 de febrero) y Marta (7 de febrero), Nils (11 de febrero), Oriana (13 de febrero) y Pedro (18 de febrero). Son las diez borrascas de gran impacto que descargaron en Galicia desde Año Nuevo. Sin tregua. Más otras bajas y frentes anónimos. El 2026 empezó lluvioso, muy por encima de lo normal, destaca Meteogalicia.

Este oscuro y pluvioso invierno nos recordó otros del pasado, que ahora recuperamos a través de sus imágenes: ríos desbordados, calles inundadas, desprendimientos y un mar embravecido. Rememoramos algunos de aquellos temporales aún grabados en la memoria colectiva.

En 1978, FARO daba cuenta del paso de la «mayor borrasca desde 1941», con vientos de 100 km/h y hasta 60 l/m2. La amplia cobertura del diario decano de lo ocurrido en la madrugada del 11 de diciembre cifra los daños en más de 1000 millones de pesetas: desperfectos en industrias, edificios y vehículos; inundaciones; cortes de energía y telefónicos; retrasos en el tráfico ferroviario y sin vuelos... Las olas rebasaban el puente de Toralla, cerrado al tráfico, y los marineros de Canido arriesgaron la vida al rescatar sus gamelas y motoras de los embates del mar.

En 1981, una gran tromba de agua descargó sobre la ciudad causando inundaciones. A media mañana del 18 de septiembre, zonas como Bouzas, As Travesas o Balaídos quedaron bajo una capa de agua de varios centímetros que dificultó el tráfico, entró en casas y comercios. En su crónica, FARO recoge las quejas de los afectados y demanda soluciones al ayuntamiento, principalmente la mejora del alcantarillado y su limpieza y critica que «a estas alturas Vigo no está todavía preparado. Algo más que lamentable».

El 3 de octubre de 1984, el exciclón tropical Hortensia llegó a Galicia tras cruzar el Atlántico e hizo estragos. Su hombre quedó grabado en la memoria de los gallegos como el más destructivo de los temporales que azotaron nuestra comunidad: dejó un fallecido, dos heridos graves y 12 leves; rachas de hasta 150 km/h; y daños y pérdidas milmillonarias. 

En diciembre de 1989, dos temporales sacudieron duramente la ciudad. El azote de viento y llueve de la madrugada del día 16 provocó el derrumbe de parte del muro, de unos cinco metros de altura, del Colegio Labor sobre la Avenida Camelias. Cuatro coches quedaron sepultados sin que hubiese víctimas personales. Más grave fue la noche del día 20. En Vigo y sus alrededores saltó una gran alarma: los embalses de Zamáns y Eiras estaban a punto de desbordarse, algo que por suerte no sucedió. Las intensas lluvias que asolaron toda Galicia provocaron multitud de inundaciones en la ciudad. 

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