Así es el cursillo para los jóvenes que se casan por la Iglesia: «El matrimonio no es Disney, va a haber problemas y hay que enfrentarlos»
Una pareja que acude a formarse para el matrimonio: «Queremos que Dios lo vea y lo bendiga de cara al futuro»

Nueve parejas jóvenes asisten a un cursillo prematrimonial en Vigo. / Pablo Hernández Gamarra
Las bodas son un rito muy personal. Aunque muchos disfrutan de un evento barroco en celebración del amor, otros lo ven como un mero trámite administrativo. También es una decisión en la que median las convicciones: si bien la mayoría de los enlaces ya son civiles, decenas de personas optan por casarse Dios mediante.
La cifra ronda el centenar de parejas cada año. De estas, una de cada diez acaba solicitando la nulidad. El resto cumple las expectativas de acceso al sacramento. Para hacerlo de esta forma es obligatorio pasar un cursillo. La diócesis de Vigo imparte clases cada mes a grupos de alrededor de diez parejas. Son de entre tres y seis sesiones y se centran en repasar cuestiones que consideran fundamentales de cara al matrimonio.
Los tiempos cambiaron, ya no se estila aquello de conservar la virginidad hasta la boda ni el vivir separados. La profesora y delegada de la pastoral Familiar, Rosa María Cameselle, asegura que la mayoría de sus «alumnos» ya conviven juntos desde antes de pensar en casarse, pero que algo cambia cuando lo hacen. «Mientras estás compartiendo la vida con otro, digamos que estás probando. Y luego hay un compromiso y de alguna manera la cabeza cambia la perspectiva porque sabe que hay una responsabilidad», explica. Anima a pensárselo dos veces: «No debemos casarnos porque sí, sino porque tenemos claro que tú y yo juntos somos mejores y que tomamos esta decisión sabiendo que es para siempre».
Afirma que la Iglesia tiene una visión propia, pero que todos son bienvenidos: «No quiero decir que sea un punto de vista tradicional, pero lo que pensamos en la Iglesia es lo que pensamos. Sin embargo, como decía el Papa Francisco, estamos abiertos y acogemos a todo y sabemos cuál es la realidad».
En el curso tratan temas como la resolución de problemas, tener hijos o cuestiones fundamentales para una buena comunicación. Algunos asistentes se sorprenden con lo que escuchan e incluso ha habido casos en los que decidieron que lo mejor era abandonar la idea de una vida juntos. «Vienen de la teoría de que yo te quiero, tú me quieres, nos casamos y somos felices. Y es un poco contarles que esto no es Disney, que se trata de compartir la vida con otra persona y que tienen que aprender a respetarse. Va a haber problemas y hay que enfrentarlos. No podemos tirar la toalla a la primera de cambio», explica Cameselle, que imparte el curso junto a su marido.
El clásico enamoramiento queda lejos de sus enseñanzas: «El amor no son maripositas en el estómago y ya está, sino que es fruto de la voluntad. Yo hago las cosas que sé que a ti te hacen bien y tú haces conmigo lo mismo», dice la profesora.
Cambio de perfil
Cameselle cree que las parejas que acuden al curso ya no responden a la idea de hace unos años por la cual acudían a la Iglesia porque si, por hacer una celebración más bonita o por satisfacer a las abuelas. Asegura que ahora acuden porque quieren tener ese tipo de deber también con Dios.
Es el caso de Laura y Álvaro, una pareja de 31 años (ambos) que aseguran que buscaban hacerlo de la forma católica: «Para nosotros el matrimonio es la expresión máxima del compromiso y hacerlo ante Dios, que lo vea y sobre todo que lo bendiga de cara al futuro, es lo que queremos», explica él. No son practicantes en su día a día, pero sí se confiesan creyentes y afirman que unirse de esta forma «es lo más lógico».

Álvaro y Laura, de 31 años. / Pablo Hernández Gamarra
Normalmente los futuros enlaces son jóvenes que rondan los 30 años (la media de edad subió), aunque hay también adultos más mayores y con hijos. Precisamente formar una familia es uno de los temas a tratar. En el curso les indican que la vida se enriquece con la llegada de los niños, pero que dado que cada vez se casan más mayores y es más complejo tener hijos, hay que estar «abierto a la vida» también en otros sentidos.
Uno de los enlaces que superan la media de edad es el de Elsa y Jacobo, ella de 37 años y él de 45. Es la primera vez que ambos contraen matrimonio y esperan que sea la última. Aunque son cristianos los dos, la familia de Elsa es más practicante. Con todo, disfrutan del cursillo juntos, creen que es como una terapia de pareja «antes de que surjan los problemas». «Te hacen ver la parte buena de la pareja y las negativas. Pensábamos que iba a ser como una catequesis, pero no», dicen.

Jacobo y Elsa. / Pablo Hernández Gamarra
Divorciarse ante Dios: diez «causas» en 2025
Hasta el Papa Francisco, el divorcio en la Iglesia (la nulidad matrimonial) no era peccata minuta. Despedirse del cónyuge suponía un proceso que podría alargarse años. Sigue pasando si no hay mutuo acuerdo. Con todo, el Papa anterior cambió las cosas y permitió que el trámite se gestionase en 45 días si ambos opinan lo mismo.
En Vigo se registraron diez causas (así le llaman al pequeño juicio que se emite sobre la pareja) en 2025 y se cerraron otras once que estaban abiertas de años anteriores. La proporción entre bodas y separaciones es de un 10% de rupturas.
Suscríbete para seguir leyendo
- El antiguo concesionario Opel de la Avenida de Madrid será un hotel de 3 estrellas y 132 habitaciones
- La afición del Friburgo se rinde al «aura» de Balaídos y Vigo: «Estuve en muchos estadios y esto es una experiencia 10/10 »
- Aceleran los proyectos más esperados: centro de mayores de Amancio Ortega, O Posío y el gran parque y piscinas de Ponte Canedo
- Un ourensano intenta pasar la ITV con un coche y una caravana vinculados a una estafa sufrida por un riojano
- «Quedarán prohibidas las comunicaciones por WhatsApp entre familias y profesores. Se harán a través de un canal oficial y dentro de un horario»
- «Éxito» en la huelga del sector textil en Galicia para impedir el avance de un posible convenio estatal
- Renfe lanza su «Plan Galicia 2026» con los Avril: será la primera vez que añada trenes en el Eje Atlántico entre Vigo y A Coruña desde 2015
- La Xunta acomete el mayor movimiento de personal de su historia: 3.200 empleados públicos cambian de puesto, el 12 por ciento de toda la plantilla