El juez ordena el cierre del centro de masajes de Plaza de España por «encubrir un negocio de prostitución»
Ninguna de las trabajadoras estaba dada de alta en la Seguridad Social y carecían de nómina: cobraban la mitad por cada servicio

Salón de masajes eróticos de la calle San Amaro tras el cierre ordenado por el juez. / Marta G. Brea
El culebrón judicial del salón de masajes eróticos Alquimia, ubicado en la calle San Amaro, junto a Plaza de España, ha entrado en una nueva fase. El juez del tribunal de instancia de la sección de instrucción número 2 de Vigo ha emitido un auto que determina el cierre cautelar por un plazo de seis meses (sin perjuicio de prórroga), a expensas de un posible recurso de la defensa.
Concretamente, se ha solicitado a la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (Ucrif) de la Policía Nacional que lleven a cabo de manera «inmediata» la ejecución de la decisión adoptada, es decir, el precinto del establecimiento y la notificación a la investigada, R.V.M., identificada como la persona que gestiona el negocio.
En el auto, el juez es muy claro, y justifica la adopción de esta resolución por la inexistencia de contratos pues las empleadas no están dadas de alta en la Seguridad Social y la imposición de condiciones de trabajo falsas, «puesto que se las contrata como masajistas y se encubre un negocio de prostitución». Es decir, el magistrado entiende que las empleadas, en lugar de ejercer como masajistas, lo hacen como prostitutas. El juez añade que en el atestado constan los datos suficientes que infieren «riesgo o peligro para la salud» de las mujeres que allí trabajan. Concretamente, aluden a informes psiquiátricos y psicológicos que justifican el cese de la actividad.
Pero el auto va más allá. Apunta que las trabajadoras están sometidas a condiciones abusivas e insalubres, «con la permisividad al cliente para no usar protección, la imposición de sanciones, métodos coercitivos o de presión...». Y, a nivel laboral, el juez recuerda que la inspección de trabajo realizada acreditó que las empleadas no contaban con sueldo mensual, vacaciones retribuidas o una nómina. Y es que el método de cobro no era como trabajadoras por cuenta ajena, sino en condiciones «por servicio prestado», lo cual podría constituir un delito de explotación laboral según el artículo 312 del Código Penal. Concretamente, al menos dos trabajadoras han declarado que si el servicio cuesta doscientos euros, ellas se llevan únicamente la mitad.
Todo comenzó el 12 de septiembre, cuando la Fiscalía abrió diligencias tras la inspección del local, conocido como Alquimia Spa Vigo Masajes Eróticos realizada por funcionarios de la Unidad Central de Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (Ucrif) y la inspección provincial de trabajo. En esa visita se identificaron a cuatro trabajadores extranjeras que contaban con permiso de trabajo pero no con contrato laboral. También constan denuncias remitidas en el canal habilitado contra la trata y que presuntamente habrían sido presentadas por alguna de las empleadas del negocio, en donde describen determinadas conductas tales como la imposición de mantener sexo sin protección. Todo ello llevó a la Fiscalía a solicitar el cierre cautelar del negocio, medida que fue finalmente concedida.
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