Los agentes defenderán en el juicio del «Simione» el pesaje de la droga y su cadena de custodia
Estas cuestiones centraron la petición de nulidad del caso por parte de las defensas de los acusados

Primera sesión del juicio por el Simione. / Alba Villar
No era un desfile por el día de la Guardia Civil, sino la celebración del juicio por las 2,8 toneladas de droga del buque Simione, abordado en aguas de Cabo Verde en 2022. Ayer, en la tercera jornada de la vista oral que se celebra en la macrosala de la Ciudad de la Justicia, volvieron a declarar agentes del Instituto Armado que participaron del operativo, concretamente de los seguimientos a los acusados, entre ellos el supuesto cabecilla, el armador vigués Pablo G.F., cuya declaración está prevista para mañana.
Con todo, en la jornada de mñana se esperan dos periciales clave para el procedimiento: la de los agentes encargado del pesaje de la droga y de su cadena de custodia. Y es que ambas cuestiones centraron la petición de nulidad de las actuaciones —y por lo tanto del caso— por parte de las defensas de los acusados.
Estos se enfrentan a una petición de penas que suma en total 56 años de cárcel y multas millonarias. Mientras el armador vigués y un tripulante angoleño, P.M.M., declararán al final del juicio, los restantes tres acusados lo hicieron ya este pasado lunes. El testimonio más relevante fue el del capitán, José Antonio C.R., un arousano que asumió este papel de mando en el barco de forma accidental después de que la mayoría de la tripulación extranjera que había partido desde África protagonizase un «motín» a bordo al enterarse que aquella singladura nada tenía de legal. «Hubo un motín al salir de Dakar (Senegal) cuando se enteraron de que se iba a hacer un trabajo de droga», dijo el arousano, que afirmó que él mismo recibió dos navajazos en aquella rebelión tras la cual esos marineros extranjeros abandonaron el buque, quedando solo tres tripulantes a bordo, los hoy acusados.
La parte más relevante de su testimonio fue en la que se desdijo de sus declaraciones iniciales sobre el papel del armador vigués del «Simione» en el transporte de la droga. El lunes dijo que no tenía nada que ver, excusándose en que en su día culpó a Pablo porque fue lo más «fácil» ya que no quería «desvelar» al verdadero culpable. Si ante la jueza instructora había declarado que fue este empresario vigués quien contactó con él para darle el «trabajo» ilícito y las coordenadas para llegar hasta el punto donde debía recoger la droga, ahora apuntó a ese otro individuo del que no dio ningún dato.
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