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tribunales

«Simione», la travesía judicial del «barco maldito»

Guardias civiles que participaron en la investigación describen en la segunda jornada del juicio del «Simione» en Vigo los seguimientos y las intervenciones telefónicas

Cuatro de los acusados, junto a la intérprete judicial del tripulante angoleño.

Cuatro de los acusados, junto a la intérprete judicial del tripulante angoleño. / Alba Villar

Marta Fontán

Marta Fontán

Vigo

Con otro alijo importante como fue el del «MV Karar» ya sentenciado, el que está ahora en pleno juicio es el del «Simione». Tras una primera y sorpresiva jornada en la que el capitán del pesquero exculpó al armador vigués, precisamente el principal acusado, este martes, como ya ocurrió el lunes, comparecieron guardias civiles que participaron en la investigación: en las vigilancias, en las escuchas telefónicas o en los registros realizados en tierra una vez se materializó el abordaje del barco, en aguas de Cabo Verde, en diciembre de 2022.

La mayoría de agentes que testificaron este martes fueron propuestos por el abogado del armador vigués. Pablo G.F. se sentó en el banquillo junto al capitán y los otros dos tripulantes que iban en el «Simione» por la ruta africana de la cocaína cuando se produjo el operativo policial que derivó en la incautación de las 2,8 toneladas de droga.

A la espera de lo que declare el empresario, que ha pedido hacerlo al final de la vista oral, todo apunta a que alegará, al menos así lo hizo tras ser detenido, que él nada tenía que ver con la cocaína y que el motivo del viaje del pesquero desde Senegal era reparar las averías que tenía en un astillero de Viana do Castelo en Portugal. De hecho, esta tesis fue expuesta por su abogado en las preguntas a los guardias civiles.

Uno de los agentes explicó que, en las intervenciones telefónicas, vieron como Pablo mantenía conversaciones con el barco [con el capitán también acusado] acerca de la «situación» de la embarcación con «puntos determinados», para dar indicaciones o sobre la posible fecha «de llegada». «Todo perfecto, todo va bien», concretó el guardia que escuchó en esas conversaciones en las que también se habló de reparaciones que necesitaba el «Simione», un «barco maldito», tal y como fue descrito en un SMS recuperado del buzón de salida de mensajes del teléfono satelital del buque: «Recuperamos función del timón, ahora se nos va el generador, este barco está maldito».

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