Investigación
El IEO de Vigo sigue en su estado ruinoso seis meses después de obtener licencia para derribar la nave de la que caen cascotes
El contrato para el derribo de la nave de cultivos y la nueva edificación quedó formalizado hace un año, cuando el Puerto asignó al CSIC la concesión de locales de Beiramar
La rehabilitación del edificio principal, adjudicada ya en septiembre de 2024, también está pendiente pese a tener la ITE suspendida desde hace 12 años

Fachada del edificio principal del centro oceanográfico de Vigo, este viernes / Alba Villar

El centro oceanográfico vigués del Instituto Español de Oceanografía (IEO) alcanzó el pasado año la mayor plantilla de su historia, con 197 trabajadores técnicos especializados, de investigación, gestión y en periodo de formación. Es un complejo de referencia global en el ámbito científico, como demostró en el pasado con la transferencia de tecnología en cultivo de rodaballos o chernas o, solo en 2025, con la identificación del parásito Kudoa thyrsites, que afecta a la sardina europea, o la investigación que ha vinculado la parálisis de gaviotas al botulismo.
Una cosecha de resultados que no se corresponde con la calidad de sus instalaciones, como desveló FARO en distintas informaciones: llevan con la Inspección Técnica de Edificaciones (ITE) suspendida desde 2014, el edificio principal sufre «daños graves y severos» en los anclajes de la fachada y la nave de cultivos —o módulo de experiencias biológicas— es «insegura» y obliga a utilizar casco desde el mes de octubre de 2022. «Caen cascotes y todo huele a formol», ha denunciado la plantilla.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), entidad a la que está adscrito el IEO, puso en marcha un ambicioso proyecto de rehabilitación y reconstrucción valorado en casi 10 millones de euros. Licitó primero los «servicios de arquitectura y redacción de proyecto [...] para las obras de rehabilitación del edificio principal», un contrato formalizado el 4 de septiembre de 2024 a la empresa López y Noya por algo más de 142.000 euros.

Distintas imágenes del estado actual del Centro Oceanográfico de Vigo, en Cabo Estai / LG
Le siguió el contrato para la «adjudicación de los servicios de arquitectura, redacción de proyecto de derribo [...] de las obras del nuevo edificio de cultivos», resuelto en abril del año pasado con la firma técnica Hijona Ravski a cambio de 110.000 euros. Pero, a pesar de que el Concello autorizó ya en octubre el derribo de la sala de cultivos, todo continúa igual en Cabo Estai. Y también en los locales de Beiramar asignados por la Autoridad Portuaria de Vigo en régimen de concesión —adjudicada hace un año ya, el 21 de marzo de 2025, por un periodo de dos décadas—, donde se tendrán que desplazar empleados del IEO durante los trabajos de remodelación.
Gravedad
Si bien el edificio principal un «incumplimiento legal que afecta al bienestar, habitabilidad y salubridad del usuario», es la nave de cultivos la que presenta un estado más preocupante. O, directamente, y como han zanjado técnicos en informes oficiales, «inseguro». Un examen realizado en 2023 por los arquitectos Jorge Aragón Fitera y Raquel González Nóvoa (CK Estructuras), realizado a petición del propio IEO, instó «encarecidamente» a su evacuación. «El estado estructural de la nave del edificio de cultivos se clasifica como potencialmente peligroso y se certifica una Situación Insegura», dice el documento. «Para la nave que alberga los tanques –prosigue–, se aconsejan encarecidamente las siguientes actuaciones urgentes: restricción a mínimos del uso laboral, enfocado exclusivamente al cese de actividad [y] previsión de desalojo completo para su pronta demolición».
También el informe suspendido de la ITE de 2014 es esclarecedor. Describe en esta misma nave de cultivos una «intensa corrosión» en las armaduras de «múltiples pilares». Un desgaste tan intenso que, agrega, «se produce el desprendimiento del recubrimiento al mínimo esfuerzo de presión». Es en esta misma edificación, en la que se producen «desprendimientos parciales en los nervios de los forjados horizontales», donde los investigadores del IEO alcanzaron hitos mundiales como los descritos del rodaballo o la cherna.
El complejo del IEO de Cabo Estai se completó en el año 1986, con Rafael Robles Pariente como director, pero la falta de mantenimiento y de dotación presupuestaria para realizar mejoras han mellado su estructura como la carcoma. Para el edificio principal el CSIC ha reservado una partida de 4,5 millones de euros, por otros 5,2 millones para la demolición de la planta de cultivos y construcción de una nueva. Las obras durarán 18 meses. Cuando arranquen.
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