Exjefe del centro de salud de López Mora: «Si no fuera una instalación sanitaria, Sanidad lo hubiera cerrado»
Destaca que el «maravilloso» equipo lo hizo posible porque «si hay voluntad, los problemas son menos»
Su hijo fue uno de los últimos pacientes en ser atendidos en el dispositivo, que cierra esta tarde sus puertas

El doctor Alberto Bravo, exjefe del centro de salud, vestido de calle, junto a parte del equipo del centro, en el día que cierra. / Alba Villar
El centro de salud «más obsoleto de Vigo» cierra esta tarde sus puertas. El que fue su jefe de servicio durante 14 años, el doctor Alberto Bravo, sostiene que «si no fuera una instalación sanitaria, Sanidad lo hubiera cerrado». Entre otras cosas, porque carece de salida de incendios. Pero el «maravilloso» equipo que en él ha trabajado, lo ha hecho funcionar. «Si hay voluntad, los problemas son menos», defiende el médico, ya jubilado, que ayer acompañó a uno de los últimos pacientes que ha atendido el centro, su hijo.
El doctor Bravo conoció el centro haciendo sustituciones en 1981, cuando era un ambulatorio donde médicos generales pasaban consulta dos o tres horas al día. «Había muchos médicos, pero solo 2 o 3 consultas». Pediatría estaba en el mismo espacio y había «una garita en la entrada donde daban los números como en el supermercado». A los pacientes que no podían bajar las escaleras, se les veían en la planta de entrada. El elevador llegó mucho después.
Tras pasar por Aldán y A Cañiza, regresó hace 18 años y se quedó hasta que se lo permitieron, hace 2 meses, al cumplir los 70.
Un dispositivo peculiar
«La mayor diferencia con los los otros centros de salud son las consultas de Enfermería. Como no hay espacio, aquí las tienen que compartir», expone. Por ejemplo, unas las usaban de 9 a 11.30 y otras, de 11.30 a 14. «El trabajo era horrible. Si tenían algo fuera de ese horario, tenían que buscarse la vida», lamenta.
Recuerda que cuando Julio García Comesaña asumió la Gerencia del Área Sanitaria de Vigo, «se desvivió por buscar otro sitio». Desvela que se barajó uno de los edificios del complejo que ahora va a ocupar Zona Franca con el Centro TIC.
Otra de las peculiaridades del centro es que tiene en sus cupos a muchos usuarios de Zamáns, Valadares, Matamá o Beade, porque a los residentes les resulta cómoda la ruta de autobús. Han tenido que hacer domicilios a muchos kilómetros.
«El mayor problema siempre ha sido el espacio», lamenta. Pero el equipo que allí se creó supo manejar todas estas circunstancias. «He tenido unos compañeros excepcionales. Llegamos juntos tres compañeros que hoy son mis amigos. El equipo de administración es maravilloso y las enfermeras se han desvivido», detalla. «Es un centro tranquilo; solo recuerdo una agresión leve a una enfermera», añade.
Teme que «lo que es una familia, se vaya a perder» entre tantos pisos como tiene el nuevo Centro Integral de Salud que el equipo de López Mora estrena el lunes. Pero lo que les espera le dejó «impresionado». «El nuevo centro es increíble, es precioso, espectacular», describe.
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